Análisis: Italia y la política de la crisis alimentaria mundial

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Análisis: Italia y la política de la crisis alimentaria mundial

El primer ministro italiano, Mario Draghi, ha estado en el centro de los esfuerzos diplomáticos en curso para desbloquear las exportaciones de grano de Ucrania en un esfuerzo por ayudar a los países más pobres a hacer frente a los efectos de una crisis alimentaria mundial.

Durante una visita a Kiev con sus homólogos francés y alemán, Draghi señaló que sólo una resolución de la ONU podría garantizar la creación de corredores seguros.

Muchos líderes políticos son conscientes de que se trata de una carrera contra el tiempo. Se necesitan al menos dos semanas para desminar los puertos ucranianos, explicó el primer ministro italiano.

Nunca antes la seguridad alimentaria había estado tan en peligro como ahora, como consecuencia del conflicto en curso en Ucrania.

La reunión del G7 que se celebrará en Alemania a finales de mes podría resultar vital para que los líderes mundiales encuentren una solución.

Papel de Italia en la negociación de la crisis alimentaria

Italia quiere convertirse en un actor activo, ya que Europa está en primera línea de la crisis.

Así lo demuestran tanto la visita de Draghi a Ucrania como la reciente reunión organizada por el ministro de Asuntos Exteriores del país, Luigi Di Maio, para evaluar el impacto de la guerra en la seguridad alimentaria mundial.

Está claro que la influencia política y la posición internacional de Mario Draghi han contribuido a aumentar la exposición de Roma en la escena mundial. Pero no es sólo eso.

La cumbre en línea organizada hace sólo unos días por el gobierno italiano con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha puesto de manifiesto la centralidad de Roma en el área mediterránea.

Al ser el principal promotor de lo que Di Maio ha descrito como un diálogo con los países más afectados por la crisis alimentaria, Italia se ha pronunciado claramente.

A la reunión asistieron unos 24 países africanos y europeos, así como representantes de varias organizaciones internacionales.

"Bloquear las exportaciones de grano significa tomar como rehenes y condenar a muerte a millones de niños, mujeres y hombres", fue la frase más contundente de Di Maio.

Es una verdad contundente y nefasta apoyada en los hechos.

Hambre por el conflicto de Ucrania

Cincuenta países de todo el mundo importan el 30% de sus suministros de trigo de Ucrania y Rusia, según el ministro, que también destacó que la mayor parte del trigo que se vende en África procede de esos dos países.

El momento no podía ser peor, ya que Naciones Unidas advirtió recientemente que se calcula que 13 millones de personas pasan hambre en la región del cuerno de África.

"Si no actuamos de inmediato, la crisis alimentaria podría tener consecuencias peores", dijo el ministro italiano, advirtiendo que se corre el riesgo de desestabilizar estados que ya son frágiles y desencadenar nuevas guerras y flujos migratorios.

Pero Di Maio dijo que la cumbre también ofrecía la oportunidad de debatir posibles soluciones que requerirían debates posteriores, como la introducción de mecanismos financieros para aliviar el impacto del aumento de los precios de los productos alimentarios.

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