Amnistía Internacional señala a España con la venta de armas a Arabia Saudí que acaban en la guerra de Yemen

Javier Taeño

Es el conflicto olvidado porque ni ocupa titulares en los medios de comunicación ni está en un lugar privilegiado en las discusiones de los principales mandatarios del mundo, pero la guerra de Yemen ya cumple 2 años y la situación es dramática. Tal y como revela Amnistía Internacional, 18, 8 millones de personas (más de 2/3 del total) necesitan ayuda humanitaria urgente (comida, agua, refugio, combustible y saneamiento) y el número de civiles que han tenido que huir de sus hogares supera los 3 millones.

La organización de derechos humanos señala que una de las principales causas que ha llevado a esta coyuntura ha sido la venta de armas a Arabia Saudí, las cuales sirven para alimentar el enfrentamiento y dificultan una salida a la paz, ya que el país árabe lidera una coalición militar que está bombardeando Yemen. Y España es responsable.

Edificios destruidos por los bombardeos de Arabia Saudí en Yemen (Reuters).

Según los datos de Amnistía, entre el año 2014 y el 2016 España exportó a Arabia Saudí cerca de 900 millones de euros en armas, lo que le sitúa como el tercer exportador después de Estados Unidos y Reino Unido. Solo en el 2015 las ventas españoles superaron los 535 millones de euros e incluyeron cohetes, misiles, munición, torpedos, aviones de transporte…

“Las armas suministradas en el pasado por países como Reino Unido y EEUU se han utilizado para cometer graves violaciones y han contribuido a precipitar una catástrofe humanitaria. Estos países han continuado autorizando transferencias de armas al mismo tiempo que prestaban ayuda humanitaria para mitigar la misma crisis que han ayudado a crear”, cuenta Lynn Maalouf, directora adjunta de Investigación en la Oficina Regional de Amnistía Internacional en Beirut.

El conflicto actual es consecuencia del golpe de Estado que se produjo en 2014. Se enfrentan los separatistas del sur y las fuerzas leales al Gobierno de Abd Rabbh Mansur al Hadi, con sede en Aden, con los hutíes apoyados por las fuerzas leales al expresidente Ali Abdullah Saleh, que controlan la capital Saná. Además grupos como Al Qaeda o el Daesh y países extranjeros como Arabia Saudí han participado convirtiendo Yemen en un campo de batalla con multitud de intereses contrapuestos difíciles de resolver.

Desde que el 25 de marzo de 2015 Arabia Saudí y sus aliados bombardearon a los hutíes, el enfrentamiento se ha extendido por todo el país y los abusos contra los derechos humanos se han multiplicado, con el consiguiente sufrimiento y pérdida de la calidad de vida para la población civil.

Udai Faisal, de 5 meses, terminó muriendo en Yemen por la desnutrición (AP).

Los relatos de las víctimas son devastadores: “Mi hijo murió con solo 14 horas de vida. Los médicos nos dijeron que necesitaba cuidados intensivos y oxigeno porque no tenía suficiente líquido. Lo llevamos a todos los hospitales que pudimos hasta que finalmente murió. Quise llevármelo fuera de la ciudad, pero no pudimos salir”, rela una madre yemení.

Amal Sabri, superviviente de un ataque aéreo, también cuenta lo que vio “Era como el día del Juicio Final. Cuerpos y cabezas por todas partes, envueltos en llamas y cenizas”.

La situación se sigue deteriorando rápidamente y la emergencia humanitaria es total, pero el mundo sigue haciendo oídos sordos y tapándose los ojos ante los culpables de mantener este conflicto y ante una sociedad que necesita de manera urgente ayuda.

Javier Taeño (@javiertaeno)

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