Amenazas cruzadas entre Grecia y Turquía: ¿qué está pasando?

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Esta es la historia de un choque viejo que, de nuevo, sube de intensidad. Turquía ha acusado a Grecia de utilizar un sistema de defensa aérea ruso para acosar a cazas turcos que realizaban una misión de reconocimiento, calificando la acción como “hostil”. A partir de ahí, la fiebre: amenazas, llamamientos a la OTAN y a la ONU, toques de atención.

Para tener las claves de esta crisis hay que remontarse a agosto pasado. Ankara señaló a Atenas había hecho movimientos que no le habían gustado nada. A mediados de mes, convocó al agregado militar griego y presentó una queja ante la OTAN después de que los F-16 griegos supuestamente hostigaran a los F-16 turcos que realizaban una misión para la Alianza. Grecia rechazó entonces la versión turca y afirmó, en cambio, que cinco aviones turcos aparecieron sin notificación previa para acompañar un vuelo de bombarderos B-52 de Estados Unidos, que no debían llevar escolta de combate, a través de un área sujeta al control de vuelo griego.

Luego, el 23 de agosto, se repitieron las acusaciones desde el Gobierno de Recep Tayyip Erdogan. Decían que un sistema de misiles S-300 de Grecia desplegado en la isla de Creta puso en su objetivo a cazas turcos F-16 jets que volaban a 10.000 pies al oeste de Rodas. Esto es “incompatible con el espíritu de la alianza”, indicaron en referencia a la OTAN -alianza a la que pertenecen los dos países- y señalaron que constituye “actos hostiles”, que están descritos en los compromisos de la alianza militar atlántica, agregaron las fuentes.

“A pesar del entorno hostil”, los cazas turcos pudieron completar su misión y regresar a sus bases. “Hay un dispositivo de grabación en el lugar y hay grabaciones. Las grabaciones serán entregadas a la instancia correspondiente (en la OTAN)...”, publicó el diario Yeni Safak, con fuentes del Ministerio turco de Defensa. “Mientras se nos dice que ‘no podéis usar armas de fabricación rusa’, Grecia persigue a los aviones de un país miembro de la OTAN... Veamos qué dirá la OTAN en relación con esta situación”, dijo la misma fuente de Defensa al rotativo.

Peor se pusieron las cosas cuando Erdogan amenazó el sábado a Grecia con una acción militar “repentina” sin persiste en su supuesta actitud. “Grecia, mira la Historia. Como sigas adelante mucho más, el precio que pagarás será alto, muy alto”, proclamó durante un discurso en una feria tecnológica en la ciudad de Samsun, en la que se exponían drones armados de fabricación turca.

“Cuando llegue el día y la hora haremos lo que haga falta. Podemos llegar una noche de forma repentina”, dijo Erdogan, usando la fórmula que repite desde hace meses al hablar de una posible operación militar en Siria.

Ante estas palabras, Grecia recurrió al Consejo de Seguridad de la ONU y a su secretario general, Antonio Guterres, para quejarse de las amenazas, que tilda de “escandalosas”. Sobre las acusaciones de Ankara, insiste: son “totalmente falsas” y “propaganda”.

Ayer, la ministra de Exteriores de Francia, Catherine Colonna, señaló este martes que “nadie desea que se aumente la tensión” entre Turquía y Grecia, pero recordó que su país tiene un acuerdo de asistencia militar mutua con Grecia “en caso de que se amenace su soberanía”. En una rueda de prensa con su homólogo griego, Nikos Dendias, en Atenas, Colonna recalcó que “Francia estará siempre al lado de Grecia y de Chipre cuando existen amenazas por parte de países vecinos” y subrayó que Francia está observando de cerca la situación en el Egeo y el Mediterráneo oriental.

La jefa de la diplomacia francesa, que llegó a Grecia desde Turquía, se reunió este lunes con el ministro de Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, al que pidió que Ankara se abstenga “de cualquier declaración que puede ser concebida como una provocación”. Es la voz europea más contundente de las escuchadas hasta ahora en este conflicto.

El contexto

En los últimos meses, Turquía se había quejado ya de lo que considera acciones provocadoras por parte de Grecia, afirmando que lastran los esfuerzos de paz. Grecia, por su parte, también ha denunciado incursiones turcas recientes. Hablamos de dos vecinos, socios de la Alianza Atlántica, que tienen una larga historia de disputas sobre las fronteras tanto marinas como aéreas, lo que lleva a realizar patrullajes casi diarios en el mar Egeo y el Mediterráneo oriental, aunque ni Ankara ni Atenas tienen reivindicaciones territoriales en la zona, exceptuando unos islotes deshabitados.

En concreto, Ankara lleva meses acusando a Atenas de “militarizar” las islas del Egeo, trasladando tropas y artillería en acciones que, a su juicio, vulnera los tratados de Lausana de 1923 y de París de 1947.

El pasado junio, el Gobierno turco incluso amenazó con “cuestionar la soberanía griega” sobre las islas, mientras que Grecia argumenta que tiene derecho a protegerse ante la actitud “expansionista” de Turquía. “Para Grecia solo tenemos una frase: No olvides Esmirna”, dijo Erdogan hoy, en referencia a cuando en 1923 Turquía expulsó a las tropas griegas de esa ciudad del Egeo, poniendo fin a la guerra de la independencia turca. La semana pasada, al conmemorar la batalla decisiva, Erdogan subrayó que Turquía “arrojó a los infieles al mar en Esmirna”.

Turquía compró sistemas de defensa aérea rusos S-400 cuando EEUU se negó a vender sus sistemas de defensa aérea al país en 2017, y desde entonces se enfrenta a críticas y sanciones de sus aliados occidentales y de la OTAN.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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