Amenazado en las elecciones, Netanyahu tiende la mano a la ultraderecha

Jonah MANDEL
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Itamar Ben Gvir es el heredero político de uno de los rabinos más radicales de la historia de Israel, abogó por la "expulsión" de los árabes y, tras las legislativas del próximo martes, podría salvar al primer ministro Benjamin Netanyahu.

Inculpado en 53 ocasiones, este cuarentón de cara redonda, que polariza la escena política israelí, se jacta de haber sido absuelto en 46 casos de incitación al racismo y apoyo al terrorismo. Y por recomendación de los propios jueces, empezó a estudiar Derecho para defenderse él mismo, se vanagloria.

Aliado del diputado nacionalista Bezalel Smotrich en el "Partido Sionista Religioso", Ben Gvir podría convertirse en diputado por primera vez.

En Israel, donde prevalece la representación proporcional, los partidos deben obtener un mínimo del 3,25% de votos para acceder a la Knéset (Parlamento), un umbral que debería alcanzar su formación según los últimos sondeos y que le permitiría obtener cuatro de los 120 de la cámara.

- Pacto con Netanyahu -

A pesar de deambular en el juego de las alianzas políticas, Itamar Ben Gvir ha mantenido prácticamente intacta su línea ideológica, inspirada en el controvertido rabino Meir Kahane, fundador del partido antiárabe Kach.

Esta formación fue calificada de "terrorista" tras el asesinato en 1994 de 29 palestinos en Hebrón, en Cisjordania, perpetrados por uno de sus discípulos, Baruch Goldstein.

Ben Gvir no duda en denominar "héroe" a este último, aboga por expulsar a los árabes y solicita la anexión de Cisjordania, territorio ocupado por Israel donde viven 2,8 millones de palestinos, a lo que se opone la mayor parte de la comunidad internacional.

Si hasta hace muy poco encarnaba una extrema derecha con la que no era bien visto aliarse, en los últimos meses la situación ha cambiado, puesto que Netanyahu, en la mira de la justicia por casos de "corrupción", intenta rascar la mayor cantidad de votos que le permitan mantenerse en el poder.

Según los observadores, el primer ministro ha empujado a los micropartidos de derecha radical a aliarse con Otzma Yehudit ("Poder Judío") de Ben Gvir, para que juntos logren alcanzar el umbral del 3,25% y apoyen una coalición de derecha tras las elecciones.

Netanyahu y Ben Gvir jamás han negado esta maniobra. "Solamente Ben Gvir puede salvar a Bibi", rezaban grandes pancartas electorales de su partido, utilizando el apodo del primer ministro de derecha conservadora.

Pero, queda por ver qué podría recibir Ben Gvir a cambio: ¿Un puesto en el gobierno de Netanyahu? Este último aseguró que no sería así, pero que sí integraría su "coalición".

Varios miembros de la derecha, incluidos personajes del Likud de Netanyahu, como Yuval Steinitz, consideran que sería "impuro" aceptar a un político como éste en un futuro gobierno.

- "Una vergüenza" -

Entre la oposición, esta posible entrada en el Parlamento ha despertado un clamor. "Intentar que Ben Gvir ingrese" en la Knéset es una "vergüenza", señaló el centrista Yair Lapid.

"Si Netanyahu gana, formará un gobierno con (...) Smotrich y Ben Gvir", será "un gobierno extremista, homófobo, chovinista y antidemocrático", advirtió.

Una parte de la clase política cuestiona la conducta de Ben Gvir en las semanas previas al asesinato de Isaac Rabin, en 1995.

En un clima tenso entonces tras los acuerdos de Oslo con los palestinos, el joven Ben Gvir arrancó el símbolo "Cadillac" del automóvil del primer ministro y dijo: "Hemos llegado hasta este símbolo. Llegaremos hasta él".

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