En América Latina el empleo se recupera, pero uno de cada dos es informal

La Organización Internacional del Trabajo informó que la tasa de desocupación regional llegó a 7,9% en el primer trimestre de 2022, unas décimas por debajo de la que se registraba en 2019, antes de la pandemia. Sin embargo, la informalidad y la pérdida del poder adquisitivo amenazan la recuperación.

Aunque la tasa de desocupación en América Latina ha bajado casi un punto porcentual desde antes del inicio de la crisis sanitaria del Covid-19, la recuperación ha destapado un problema mayor: la “pobreza laboral”.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) la define como el hecho de que las personas puedan vivir en situación de pobreza aún teniendo un empleo, incluso si es formal, un fenómeno que se ha elevado después de la pandemia.

Para el organismo dependiente de Naciones Unidas, además del Covid-19, la guerra en Ucrania y sus consecuentes efectos inflacionarios han empañado la recuperación casi total de los 49 millones de empleos perdidos en la región en el primer semestre de 2020.

“Una mayor informalidad y un aumento en el número de trabajadores pobres se están configurando como grandes desafíos para los mercados de trabajo de América Latina y el Caribe en 2022”, según Claudia Coenjaerts, directora regional de la OIT.

Salarios y poder adquisitivo, el gran desafío

De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y El Caribe, en 2021 los salarios reales promedio de la región en 12 países analizados habían perdido el 6,8% del valor que tenían en 2019.

El salario real refleja no solo el comportamiento del ingreso sino cómo se ha visto impactado por la inflación. Por ejemplo, en Chile, el índice de remuneraciones tuvo un aumento del 10% entre junio de 2021 e igual mes de 2022. Sin embargo, no compensó la inflación registrada en ese periodo.

En Argentina, el índice de salarios promedio publicado había acumulado a mayo de 2022 un alza anual del 63,6%. Pero en ese mismo período la inflación fue de 61,2%.

La OIT considera que parte de ese fenómeno se debe a que entre 50% y 80% de las ocupaciones generadas en el proceso de recuperación han sido en condiciones de informalidad.

“Esto ha provocado que la tasa de informalidad regional, que experimentó bajas al inicio de la crisis por la pandemia cuando se destruyeron numerosos puestos de trabajo, regresara a los niveles pre-pandemia, de 50%”, concluye el análisis.