Alumnos amontonados en escuelas de Guinea Ecuatorial pese al coronavirus

Samuel OBIANG
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Un aula con unos 70 estudiantes de la escuela secundaria Aneja Luther King, en el barrio Oficar de Malabo, en Guinea Ecuatorial, el 29 de octubre de 2020
Un aula con unos 70 estudiantes de la escuela secundaria Aneja Luther King, en el barrio Oficar de Malabo, en Guinea Ecuatorial, el 29 de octubre de 2020

El profesor alza la voz para hacerse oír entre el barullo de los 70 alumnos amontonados en la pequeña clase en Malabo, capital de Guinea Ecuatorial, donde el aprendizaje en las escuelas públicas es un desafío diario, aún mayor por el coronavirus.

Los estudiantes hacen preguntas al mismo tiempo, charlan o se levantan para poder copiar la parte inferior del pizarrón.

En este alegre lío, el profesor de economía de esta clase de primer año está visiblemente superado. La escuela secundaria Aneja Luther King, como todas las escuelas públicas de este pequeño estado de África Central, se ve asediada por un número de inscripciones demasiado elevado para sus estructuras.

La orden gubernamental de reducir la acogida al 50% de sus capacidades debido al covid-19, lejos de ser respetada en los hechos, da dolor de cabeza a los jefes de establecimientos públicos y hace correr el riesgo que los más pobres abandonen la escuela.

Esto se debe a la falta de escuelas públicas, con gastos de matrícula muy inferiores a las privadas, y, por lo tanto, los únicos asequibles para la gran mayoría de la población. Más de la mitad de los habitantes viven por debajo del umbral de pobreza y el salario mínimo garantizado es de 117.300 francos CFA (210 dólares) por mes.

Un año escolar en el sector público cuesta, en promedio, 7.500 francos CFA (13,6 dólares) frente a entre 100.000 y un millón de francos CFA en el sector privado (entre 180 y 1.800 dólares). 

"Somos una institución pública, por lo que no podemos rechazar a los estudiantes", afirma el director de un instituto cercano en New Bili, el barrio marginal más grande de Malabo, que pidió el anonimato.

Paradójicamente, el coronavirus debería haber aliviado un poco su carga. Su institución acoge normalmente a 2.000 alumnos, a razón de 80 a 105 por clase, como en todos los liceos públicos del país, pero este año limitó la acogida a 1.600 alumnos.

- La educación no es su prioridad -

El presidente Teodoro Obiang Nguema dirige este país petrolero con mano de hierro desde hace 41 años, récord mundial de longevidad a la cabeza de un país.

Pero la educación no es su prioridad, afirman los representantes de la sociedad civil y la escasa oposición todavía tolerada.

Esta nación, que tiene una economía muy deprimida debido a la caída de los precios de los hidrocarburos desde 2014, de la que depende en un 90%, ha destinado unos 59.000 millones de francos CFA a la educación (106 millones de dólares) en su presupuesto para 2020, frente a 95.000 millones a la Defensa (170 millones de dólares).

Según la UNESCO, 37% de la población tiene menos de 14 años y la escuela privada prolifera. Esto obliga a muchas familias a un gran esfuerzo económico.

En 2018, uno de cada tres estudiantes estaba matriculado en el sector privado, según el Instituto Nacional de Estadística de Guinea Ecuatorial. Muchos padres están dispuestos a sacrificar una parte importante de los ingresos del hogar para asegurar un mejor futuro a sus hijos.

Y, si bien la consigna sanitaria del 50% no se respeta globalmente en la enseñanza pública, como pudo comprobarlo un periodista de la AFP en varios establecimientos, los niños de las familias más pobres corren el riesgo de no asistir a la escuela.

"La falta de instituciones educativas es la consecuencia del desinterés por la educación del régimen Obiang Nguema", se indigna Andrès Esono Ondo, secretario general de Convergencia para la Democracia Social (CPDS), uno de los pocos partidos de la oposición que puede expresarse.

sam-gir-amt/mab/mis