Altos mandos militares de EE. UU. defendieron su salida de Afganistán

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El Gobierno estadounidense defendió su salida de Afganistán a pesar de que el máximo responsable militar de Estados Unidos, el general Mark Milley declaró ante el congreso que la guerra de 20 años en Afganistán fue un “fracaso estratégico” y dijo que varios miles de soldados estadounidenses debieron haberse quedado en el país, para evitar la inesperada y rápida toma del poder por parte de los talibanes.

En su primer testimonio ante el Congreso de los Estados Unidos, Mark Milley, el jefe del Estado Mayor Conjunto se negó a decir qué consejos le dio al presidente Joe Biden en la polémica retirada de su país en Afganistán.

Milley dijo que deben aprender las lecciones de haber convertido a los afganos “excesivamente dependientes de la tecnología” en un esfuerzo erróneo por hacer que el Ejército de Afganistán se pareciera al de Estados Unidos.

También explicó que una guerra que costó 2.461 vidas estadounidenses era el resultado de contiendas que se estaban gestando desde hace varios años. "Los resultados de una guerra como ésta, un resultado que es un fracaso estratégico -el enemigo está al mando en Kabul, no hay otra forma de describirlo- es un efecto acumulado de 20 años".

Para Milley la rápida toma del poder de Afganistán por parte de los talibanes pudo haberse evitado con varios miles de tropas estadounidenses que se hubieran quedado en el país afgano para mantener el control.

El general Frank Mackenzie, jefe del Mando Central que supervisó los últimos meses de la guerra de Estados Unidos, estuvo de acuerdo con la posición de Milley en que debían haberse mantenido los soldados estadounidenses en Afganistán. Pese al acuerdo de la administración Trump con los talibanes en 2020 en donde se acordaba que, para mayo de 2021, todas las tropas estadounidenses se irían.

"Recomendé que mantuviéramos 2.500 tropas en Afganistán, y también recomendé a principios del otoño de 2020 que mantuviéramos 4.500 en ese momento, esas eran mis opiniones personales", dijo McKenzie. "También tenía la opinión de que la retirada de esas fuerzas conduciría inevitablemente al colapso de las fuerzas militares afganas y, finalmente, del Gobierno afgano".

Por su parte el secretario de Defensa, Lloyd Austin, afirmó que será “difícil pero absolutamente posible” contener las futuras amenazas en Afganistán sin la presencia de tropas sobre el terreno. En el interrogatorio, Austin también se negó a decir qué consejos le había dado a Biden sobre la retirada de Afganistán.

Estados Unidos teme un ataque terrorista

"Y debemos recordar que los talibanes eran y siguen siendo una organización terrorista y que todavía no han roto los lazos con Al Qaeda", dijo Milley. "No me hago ilusiones de con quién estamos tratando. Queda por ver si los talibanes pueden consolidar el poder o si el país se fracturará aún más en una guerra civil".

Y es que el uso de Afganistán por parte del grupo terrorista Al Qaeda como base de planificación de los ataques contra Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, fue lo que desencadenó la invasión estadounidense de Afganistán un mes después.

Milley también expuso que existe “una posibilidad muy real” de que Al Qaeda o la filial afgana del grupo Estado Islámico se reconstruya en Afganistán bajo el gobierno Talibán, lo que podría representar una amenaza terrorista para Estados Unidos en los próximos 12 a 36 meses.

Críticas a las decisiones tomadas por el Gobierno de Biden

La gestión de la administración Biden ha sido fuertemente criticada por sus acciones en los últimos meses de la guerra.

Son los republicanos los que no han parado los ataques a la decisión del presidente estadounidense de retirar todas las tropas de Afganistán antes del 30 de agosto, asegurando que esto dejó a Estados Unidos más vulnerable al terrorismo.

También exigen más detalles del atentado suicida en Kabul en donde murieron 13 miembros del servicio estadounidense en los últimos días de la retirada.

En la audiencia en el Senado, los republicanos trataron en repetidas ocasiones de hacer ver que Biden había ignorado los consejos de los oficiales militares, lo que por momentos tornó el ambiente polémico en la reunión.

"El presidente no tiene que estar de acuerdo con ese consejo", dijo Milley. "No tiene que tomar esas decisiones solo porque seamos generales. Y sería un increíble acto de desafío político que un oficial comisionado dimitiera sólo porque mi consejo no fuera aceptado".

Milley, que fue nombrado en su puesto de jefe del Estado Mayor Conjunto por el presidente Donald Trump y contratado por Biden, dijo que era responsabilidad suya suministrar al comandante en jefe el mejor consejo posible.

Sin embargo, al preguntársele por qué Estados Unidos no previó el colapso del ejército afgano, Milley comentó que, a su juicio, “el ejército estadounidense perdió su capacidad de ver y comprender la verdadera condición de las fuerzas afganas cuando terminó con la práctica de tener asesores junto a los afganos en el campo de batalla.”

Tensiones con China

Mark Milley, también se refirió este martes a los llamados chinos al final de la presidencia de Donald Trump y dijo que el expresidente no planeaba atacar a China.

“Sé, estoy seguro, que el presidente Trump no tenía la intención de atacar a los chinos y era mi responsabilidad dirigida por el secretario transmitir esa intención a los chinos”.

Explicó que su trabajo era tranquilizar a los chinos, sobre todo en la situación de las llamadas telefónicas que han provocado indignación de algunos legisladores

“Mi tarea en ese momento era reducir la tensión. De nuevo, mi mensaje fue coherente: mantén la calma, la calma y calma. No te vamos a atacar ".

Con AP

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