Alta demanda y abasto limitado de papel sanitario deja nuevamente vacíos los estantes en supermercados de EEUU

Jesús Del Toro
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En las primeras semanas de la pandemia de covid-19, a principios de 2020, estantes de muchos supermercados de Estados Unidos se quedaron vacíos. Consumidores se precipitaron para hacer compras de emergencia, incluso para acaparar productos, ante la posibilidad de que la enfermedad desatara una crisis mayor.

Uno de los productos que más rápido se agotó, y que en muchos lugares tardó en ser surtido de nuevo, es el papel sanitario.

Estantes en un supermercado en Illinois lucen vacíos por la carestía de papel sanitario que ha vuelto a registrarse en Estados Unidos en el contexto de la pandemia de covid-19. (AP Photo/Nam Y. Huh)
Estantes en un supermercado en Illinois lucen vacíos por la carestía de papel sanitario que ha vuelto a registrarse en Estados Unidos en el contexto de la pandemia de covid-19. (AP Photo/Nam Y. Huh)

En general, la pandemia ha tenido impactos importantes en las cadenas de producción y distribución de varios productos, aunque en general el abasto de alimentos y otros básicos no se ha frenado en Estados Unidos. En algunos momentos se limita la cantidad de ciertos productos que pueden ser adquiridos en cada compra, pero en general no ha habido desabasto mayor en las tiendas estadounidenses. Si millones de familias han tenido fuerte dificultad para obtener productos básicos ha sido por el rudo golpe de la crisis económica, el desempleo y la pérdida de ingresos.

Con todo, ahora que una nueva y muy severa ola de covid-19 azota el país, con cantidades récord de nuevos casos diarios y alzas ominosas en las hospitalizaciones y defunciones, nuevamente se ha registrado desabasto del singular producto que es el papel higiénico.

No en todas partes del país ni en todas las tiendas, pero ciertamente se han visto nuevamente las estanterías de supermercados vacías de ese producto.

Ello se debería a que la demanda es muy alta y hay algunas complicaciones en el proceso de producción y distribución. De acuerdo a Vox, los estadounidenses están comprando papel sanitario en cantidades récord, tanto porque es considerado un producto de primera necesidad como porque es fácil de almacenar a fin de tener en casa una reserva.

De acuerdo al citado portal, los estadounidenses consumen el 20% de todo el papel higiénico a escala global, pero son solo el 4% de la población.

A esa alta demanda, se explica, se le añade que el papel higiénico sería un producto que se produce para cubrir la demanda inmediata y no en mayores cantidades que impliquen altos costos de almacenamiento dado el considerable espacio que ello requiere. Así, ese producto se produce, por decirlo de alguna manera, sobre la marcha y los inventarios almacenados solo cubren algunas semanas de la demanda.

Esto se debe al afán de los fabricantes de mantener sus costos lo más bajos posible.

Pero cuando la demanda crece y se consumen esos inventarios, el reabastecimiento lleva tiempo y la infraestructura de producción no se incrementa al nivel de la demanda, porque eso requeriría enormes inversiones. Mientras la demanda se ha ido al cielo, la producción de papel higiénico se habría incrementado en solo 8%, una cifra considerable para esa industria pero que no resulta suficiente para satisfacer el frenesí de los consumidores.

Así, una alta demanda y una capacidad de producción y distribución en cierto modo limitada son algunas de las causas de los casos de desabasto, de acuerdo a un análisis de Fortune.

Por otro lado, se comenta en Vox, tensiones comerciales entre Estados Unidos y Canadá (que es uno de los máximos productores de pulpa de madera, necesaria para producir el papel higiénico) y aranceles del 10% que el gobierno de Trump le impuso al aluminio canadiense en agosto de este año condujeron a que Canadá impusiera también sus propios gravámenes en represalia.

Eso no necesariamente afectó el comercio de pulpa de madera y otros productos relacionados con el papel, pero si se le suman dificultades en la distribución resultantes de la pandemia se añade presiones adicionales al abastecimiento de papel higiénico y otros productos.

Las toallitas desinfectantes, por ejemplo, estuvieron escasas durante meses dado que el material del que están hechas es también usado para producir productos de protección personal claves contra el coronavirus, que consumieron prioritariamente esos insumos. Hasta que la producción se incrementó lo suficiente es que esas toallitas comenzaron a aparecer nuevamente en los estantes del supermercado.

El papel sanitario, así, está nuevamente escaso, y aunque en realidad los estadounidenses no estarían en sí consumiendo más en sus visitas al toilet, al estar una gran parte de la población más tiempo en casa se consume más del papel que se tiene en sus hogares, y mucho menos el de oficinas, escuelas, restaurantes y demás. El consumo de papel higiénico en el hogar sería 40% mayor que el usual si la gente se queda mayormente en su casa, cita Vox, justo lo que sucede en esta pandemia.

Y eso es un punto adicional: la demanda de papel higiénico para uso comercial ha bajado mientras que el de uso en el hogar ha subido, pero ambos productos y sus procesos de fabricación no son los mismos, por lo que no es automático el giro de producción de uno a otro.

Los productores de papel higiénico aún no saben, de acuerdo al citado portal, cuándo el abasto de ese producto volverá a la normalidad, en buena medida, afirman, porque “estos no son tiempos normales”. La producción de ha incrementado ciertamente, pero el contexto general de la pandemia y otras situaciones son obstáculos para ello.

Por lo pronto una solución es moderar el uso de ese producto, algo que puede resultar complicado para muchos, optar por alternativas menos suaves o, para quien pueda y quiera, recurrir al bidé, un objeto y su uso que son muy comunes en Europa pero que resultan exóticos, por decirlo de alguna manera, e infrecuentes en los baños estadounidenses.