Algunos tumores están causados por ADN que no está en los cromosomas

José de Toledo
·3 min de lectura
3d render of extrachromosomal circular DNA (eccDNA)
Modelo 3D de ADN extracromosómico. Los "anillos" que se observan formarían el ADN extracromosómico (eccDNA)

Entender qué causa los tumores es el primer paso para evitarlos. Y ya sabemos muchas cosas sobre cómo empiezan los tumores. Pero, ¿y si estuviésemos pasando cosas por alto? Por ejemplo, que en algunos tipos de cáncer los problemas empiezan por el ADN, pero por ADN que no está en los cromosomas.

Que el ADN extracromosómico – ecDNA, por sus siglas en inglés - está implicado en el cáncer cada vez está más claro. Por eso es importante entender de qué hablamos… y entenderlo no es nada sencillo.

Así que lo mejor, es centrarnos en un ejemplo. Como el que proporciona el Doctor Paul Mischel. Este investigador trabajo con glioblastoma, un tipo muy agresivo de tumor cerebral. Y en sus estudios detectó que en este tipo de cáncer se produce en gran cantidad un oncogén conocido como EGFR o receptor del factor de crecimiento epidérmico.

Por lo tanto, los tratamientos se centran en limitar en lo posible este oncogén, reduciendo al máximo la proteína que generan. Hasta aquí todo sencillo, porque hay tratamientos que lo consiguen.

El problema es que, al analizar los genomas de los tumores, los investigadores se encontraron con que la cantidad de mutaciones era demasiado alta para poder explicarse por las normas habituales de la genética. Había demasiadas mutaciones en un número muy corto de divisiones celulares. Eso no se podía explicar.

Peor aún: si se cogía cualquier célula del tumor que se había tratado y se cultivaba en laboratorio, se reproducía el tumor al completo. Con sus distintos componentes y sus tipos celulares distintos. Y volvían a aparecer los altos niveles de expresión del oncogén EFGR.

¿Cómo explicar una cosa así? Detectarlo no era sencillo. Porque, en realidad, cuando analizamos un genoma utilizamos lo que se conoce como mapas cromosómicos: se busca una determinada secuencia en un cromosoma, se amplifica, y se asocia a una localización dentro del cromosoma.

Pero lo que estaba pasando era otra cosa. La explicación para la enorme tasa de mutación que se había detectado estaba en otro lugar: al analizar el ecDNA, esas secuencias de ADN que no se encuentran dentro de los cromosomas, se podía comprobar que aparecían los oncogenes del glioblastoma.

Es decir, que la razón por la que el tumor era tan agresivo, por lo que podía defenderse de los tratamientos y volver a reactivarse, era por el ADN que se encontraba fuera del cromosoma. Al menos en el glioblastoma

Desde entonces – estos estudios se llevaron a cabo en 2014 – se han realizado análisis y estudios similares en otros tipos de cáncer. Y la evidencia se ha ido acumulando, aunque no toda la comunidad científica está de acuerdo. Pero cada vez quedan menos dudas del inmenso efecto que el ADN extracromosómico tiene sobre los tumores.

¿En qué se traduce todo esto? En que conocemos más sobre el cáncer. Los investigadores han conseguido demostrar que el ecDNA tiene influencia en muchos tipos de tumores, y que los pacientes que presentan un cáncer donde el ecDNA está presente tienen peor pronóstico y viven menos tiempo. Y toda la información que vayamos acumulando sobre el cáncer nos ayudará a poder, algún día, acabar con todos los tipos de tumor.

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