Algunos mitos y datos inexactos sobre la Edad Media que llevamos toda la vida creyéndonos

Hasta nuestros días nos ha llegado numerosísima información sobre la Edad Media, uno de los periodos más fascinantes de la Historia y que abarcó una decena de siglos (desde el último cuarto del siglo V hasta finales del XV), siendo el año 1492 (tras el descubrimiento del continente americano) el que suele ponerse como fecha límite.

Miles de libros, crónicas y documentos nos explican cómo se vivió, las costumbres y quiénes fueron los protagonistas de esa época, dando lugar a muchísima literatura novelada y filmografía.

Ilustración sobre la Edad Media (imagen vía Wikimedia commons)

El problema radica en que un gran número de datos sobre la Edad Media que han llegado hasta nuestro tiempo no son exactos o, simplemente, son mitos y leyendas urbanas que fueron inventados siglos después pero que se han dado como ciertos.

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A través de este post del ‘Cuaderno de Historias’ voy a explicar algunos de los datos más conocidos de la Edad Media y que, con el paso de los siglos, se ha descubierto que eran inexactos o que se trataban de simples mitos.

Dos de las informaciones inexactas y más comunes sobre la Edad Media, que aparecen reflejadas en novelas, series y películas, son aquellas que hacen referencia a los castillos y cómo, para defenderlos de los asedios, se vertía aceite hirviendo o el del uso de cinturones de hierro para salvaguardar la castidad de las mujeres e hijas cuando uno de los señores feudales tenía que salir durante largo tiempo hacia la guerra (’cinturones de castidad’).

Este par de ejemplos ya han sido ampliamente rebatidos por historiadores contemporáneos que han aportado suficientes pruebas para demostrar que se trataban de burdas leyendas urbanas, pero a pesar de ello siguen utilizándose esos datos en publicaciones actuales, debido a que se han convertido en dos clichés sobre el medievo, la mayoría de ellos inventados durante el periodo conocido como el de la Ilustración (también llamado Siglo de las Luces), en el que a partir de 1700 surgieron varias corrientes intelectuales que quisieron emborronar muchas de las cosas que habían tenido lugar durante el Medievo creando alrededor de esa época infinidad de leyendas urbanas que intentaban demostrar lo nefastos y oscuros tiempos que se habían vivido.

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Pero estos no son los únicos ejemplos. Otra de las cosas que es continuamente mostrado es la gran hambruna que se padecía durante el medievo, siendo habituales en las novelas, series y películas escenas en las que habían multitud de personas mendigando y pasando hambre. Pero esta es una verdad a medias y algunos datos están tergiversados.

Sí que es verdad que, como en todas las épocas y sociedades, hubo clases sociales bajas pero lo que no se corresponde con la realidad es que aquellas personas, familias o colectivos con algún tipo de empleo (por humildes que fuesen) pasaran hambre. En la Edad Media los recursos de alimentación eran amplios y casi todo el mundo tenía a su alcance aquellos productos más básicos como podía ser huevos, hortalizas, pan (o harina de centeno con el que hacerlo). Quizá no podían darse el lujo de comer carne o pescado con frecuencia, pero quien más o quien menos tenía dentro de su familia algún cazador o pescador, por lo que, salvo contadas excepciones (como una plaga, inundación, pérdida de la cosecha, etc…) las épocas de hambruna eran escasas.

También es bastante exagerado cuando se habla de la higiene personal en la Edad Media. Se tiene el convencimiento de que las personas no se bañaban en semanas y eran malolientes. Pero eso también está más en el lado del mito que de la realidad.

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Evidentemente que las costumbres de higiene no eran las mismas que ahora. Tampoco lo era el disponer de un baño en todas las casas, pero en aquella época ya existían utensilios que servían para lavarse tras un largo día de trabajo (sobre todo en el campo). Un gran número de fincas disponían de algún pozo y, además, debemos tener en cuenta, que por aquel tiempo las poblaciones solían levantarse alrededor de algún río o lago, por lo que se podía acceder fácilmente al agua.

También hay numerosa información sobre la afición a los baños calientes y posterior perfumado que adquirieron las clases más pudientes. Debemos tener en cuenta que los romanos (cuyo imperio fue anterior a la Edad Media) ya tuvieron y construyeron, por todos los lugares a los que llegaron, baños, termas, acueductos e incluso tenían una célebre frase que decía: ‘Cazar, jugar, bañarse, beber; así hay que vivir’ (en latín: ‘Venari, ludere, lavari, bibere; Hoc est vivere’).

No quiero finalizar este post sin hacer referencia a las continuas referencias que se hace a la violencia que había durante la Edad Media. Si bien es real que durante esos diez siglos fueron numerosísimas las guerras y batallas que tuvieron lugar, hay que tener en cuenta que el número de crímenes que se cometieron son mucho menor de los que realmente aparecen reflejados en algunos relatos.

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

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