Los escándalos de Alessandro Lequio: de la portada en la cama con Mar Flores al supuesto affair con Olvido Hormigos

La vida de Alessandro Lequio está llena de buenos y malos momentos. Al conde italiano le conocíamos a principios de los años 90 tras llegar a España en compañía de su entonces mujer, la modelo y musa de Giorgio Armani Antonia Dell’Atte, como uno de los altos ejecutivos de Fiat gracias a la relación de su familia con los Agnelli. Apenas meses después de aterrizar en Madrid, Lequio, un atractivo italiano con pinta de seductor nato, abandonaba a Antonia para comenzar una relación con la actriz Ana Obregón, con la que en 1992 tenía a su hijo Aless, fallecido tristemente a causa de un cáncer hace una semana. Pero, ¿cuáles han sido los escándalos que han sacudido la vida de Alessandro?

Alessandro Lequio, una vida llena de escándalos televisados. (Photo by Europa Press Entertainment/Europa Press via Getty Images)

La vida del conde se tornaba pública al comenzar su relación con Ana Obregón. Muchos comentarios apuntaban al interés económico de Lequio por Ana y a que su fama de conquistador le precedía. Y en esto último parece que no se equivocaban. Apenas dos años después de tener a su hijo, Ana descubría que su amor le era infiel con la azafata Silvia Tinao gracias al ‘soplo’ de una amiga que vivía enfrente de la casa de la azafata. Ana les pilló infraganti y poco después salían a la luz unas fotografías de Dado con Silvia jugando al golf en muy buena sintonía. La bióloga le echó de su casa de La Moraleja y más tarde confesaría el gran dolor que sufrió ante esa infidelidad a los ojos de todos.

Pero lo más ‘gordo’ en cuanto a escándalos se refiere llegaría unos años más tarde. En pleno boom televisivo de programas como Crónicas Marcianas en Telecinco. Era el año 1999 y la modelo Mar Flores estaba en boca de todos por su relación con el empresario Fernando Fernández Tapias, 31 años mayor que ella. Mar se había separado poco tiempo antes de su marido, Carlo Costanza de Costiglione, en un tumultuoso divorcio con feas acusaciones de por medio en los juzgados y los platós de televisión españoles. Cuando parecía que la modelo estaba tranquila junto a Fefé, disfrutando de la buena vida y las jornadas interminables de esquí en las pistas más exclusivas, saltó el escándalo.

Portada de Interviú (1999) de Alessandro Lequio y Mar Flores.

Interviú publicaba la que ha sido sin duda una de las portadas más escandalosas y comentadas de todos los tiempos de la publicación: Mar Flores y Alessandro Lequio aparecían juntos en la cama, desnudos y solo cubiertos por una sábana, en un hotel de Roma. El boom mediático fue tremendo. Crónicas Marcianas se convertía en el programa en el que se debatía sobre el origen de esas fotos tomadas dos años atrás y todo apuntaba a una filtración interesada de Lequio, loco de amor (y de celos) por Mar, con la que llevaba una relación en la clandestinidad desde hacía un año, estando ella con Fernández Tapias.

Ríos de tinta comenzaron a correr entonces. Al escándalo de la portada se añadía un nuevo personaje: Kiko Matamoros. El hoy colaborador de Sálvame estaba en ese momento casado con Marian, la hermana mayor de Mar Flores, e incluso había llegado a representar a la modelo durante un tiempo. Por supuesto, las miradas se centraron en el futuro colaborador habitual de Mediaset, que en aquel momento aún era un desconocido. Muchos dijeron que Matamoros había sido el encargado de tramar y vender esas fotos por una suma cuantiosa de dinero en connivencia con Lequio, algo que él negaba pero sin demasiado convencimiento, dejando entrever que algo de verdad había en todas esas acusaciones. Y es que las fotos estaban hechas en la propia habitación del hotel, supuestamente por uno de los protagonistas que después las habría vendido a la revista Interviu.

Coto Matamoros (hermano de Kiko) se presentó en mi despacho y me ofreció el material y vi que era interesante y lo publiqué”, explicó después Miguel Ángel Gordillo, jefe de compras de Interviu durante décadas“No recuerdo si estaban en connivencia los hermanos o no y el precio tampoco lo recuerdo (se habló de 30 millones de las antiguas pesetas)”, añadió Gordillo. Nunca se supo quién había sido el que se había llevado ‘la pasta’.

Kiko y Coto Matamoros ya estaban enfrentados en esos años. Según Coto, vendió las fotos tras robárselas a Kiko de su caja fuerte para vengarse de Mar por haberle despedido, ya que hasta entonces Kiko era su representante. Kiko sin embargo siempre ha asegurado que él no sabía nada del asunto hasta que supo de la publicación. “Coto hizo una portada a la semana siguiente diciendo que él había vendido las fotos. Luego hizo una fiesta en la que todo el mundo llevaba una camiseta con la portada. Incluso la Obregón”, recuerda Gordillo en una entrevista en El Cierre Digital.

Un cruce de venganzas y declaraciones en los que intervino Ana Obregón afirmando en Crónicas Marcianas que el entonces novio de Mar, Cayetano, supuestamente quería meter droga en la maleta del italiano para tenderle una trampa. Cayetano demandó a Ana, que tuvo que pedir disculpas en una rueda de prensa varios años después. “No sé por qué Mar se dejó sacar esas fotos. Supongo que en esos años Fernández Tapias era la cara A, la solución económica y Lequio, la B, la pasión. Era un hombre más joven y más atractivo” apunta Gordillo.

Lequio y su pareja a finales de los 90, Sonia Moldes.

“Lequio en aquella época vendía mucho. Unos meses más tarde publicamos su famoso desnudo. Al principio en la revista no querían porque era el primer desnudo masculino, Bertín Osborne, no vendió lo esperado. El de Lequio fue un boom. Lo hizo por dinero y, supongo, que por vanidad masculina porque, aunque algún truco había, estaba bien dotado. Fue el primero”, recuerda refiriéndose a la portada en la que el conde italiano aparecía en un yate, desnudo, leyendo un libro al revés y en compañía de Sonia Moldes, su nueva conquista.

Las fotos mostraban a una pareja de amantes cómplices y sonrientes disfrutando de una romántica escapada a Roma. Días después, Diez Minutos publicaba otras instantáneas de los dos paseando abrazados y besándose apasionadamente por las calles de la ciudad italiana, dando muestra de que lo suyo era una relación paralela en toda regla.

Portada de Diez Minutos de Lequio y Mar paseando por Roma.

A todo esto, Mar ya había roto con Fefé y mantenía otra relación polémica con Cayetano Martínez de Irujo, el hijo de la duquesa de Alba. La familia del jinete nunca vio con buenos ojos a Mar por sus continuas apariciones en los medios y el escándalo de Interviu. Mar llegó a acompañar a Cayetano a la boda de su hermana Eugenia con el torero Francisco Rivera, pero su amor no pudo superar que la modelo fuera el blanco de todas las críticas durante varios años en Crónicas Marcianas. “Fue la horma de mi zapato en el peor de los sentidos. Yo, que pensaba que todas las mujeres estaban a mi disposición, saboreé mi propia medicina: era una mujer maquiavélica y fría, de doble personalidad”, decía Cayetano en su libro de memorias en el que ni siquiera pronunciaba el nombre de Mar llamándola ‘la modelo’.

"Ella estaba con Fernández Tapias y conmigo al mismo tiempo. Entonces me empezó a gustar mucho y después de casi un año yo le dije que por favor dejara a Tapias porque yo no aguantaba esta historia de que llegaba a mi casa a las doce de la noche después de haber estado en la cama de Tapias”, explicaba Lequio casi 20 años después cuando Mar anunciaba su divorcio de su segundo marido, el abogado Javier Merino. “Entonces ella me decía tal cual: “Alessandro, un mes más, que me regala la casa”. Entonces pasaba el mes y me decía: “Otro mes, por favor, que me la regala”. Una casa en el parque del Conde de Orgaz. No se la regaló porque yo le reventé el chiringuito”, revelaba el italiano.

Mar Flores mantuvo un romance de un año con Lequio. (Photo by Europa Press Entertainment/Europa Press via Getty Images)

La historia de aquella fotografía que fue la portada de Interviú más comentada de la historia y eso afectó enormemente a la imagen de Mar y no tanto a la de Lequio, que quedaba como el despechado que había sufrido por el amor de la bella modelo. El italiano llegó a confesar que había escrito a Fefé para decirle que Mar estaba con los dos y que el empresario sólo respondió que “era imposible” porque él era “un muerto de hambre”. “Me sentí perdida. No podía controlar lo que pasaba a mi alrededor y toqué fondo”, relata, y cuenta que tuvo que retirarse “porque llegó un momento que ya no sabía qué era real y qué era inventado. No me encontraba a mí misma”, dijo Mar muchos años después sobre el escándalo que aún hoy es recordado y que cada cierto tiempo sale a la luz.

El otro gran escándalo del conde

Cuando parecía que la vida de Alessandro Lequio estaba al fin en calma desde su matrimonio con María Palacios, en el verano de 2016 saltaba una nueva bomba que ponía en jaque al conde italiano. La exconcejala de los Yébenes, Olvido Hormigos aterrizaba en el plató del Deluxe en el verano de 2016 asegurando que había mantenido una relación con un hombre casado y colaborador de la cadena de Mediaset. Muchos empezaron a insinuar nombres, pero fue María Patiño a la que, supuestamente sin querer, se le escapó el nombre de Lequio. El escándalo estaba servido puesto que Alessandro ya estaba casado en ese momento con María, que justo estaba embarazada cuando saltó el supuesto encuentro de Olvido con Lequio.

Olvido Hormigos dijo que había tenido una relación con Lequio en 2016.

Olvido evitaba dar nombres para evitar una demanda, pero una grabación hecha en el programa de Mediaset descubría que nombraba los cuadros de la casa de su supuesto amante. La polémica exconcelaja, que había salido a la luz pública tras circular un video sexual suyo por la Red, se sometía a un poli deluxe y aseguraba haber mantenido esta relación y diferentes mensajes con el colaborador de El Programa de Ana Rosa. Pero Lequio no se mantuvo al margen y, aunque dijo que era todo mentira, prefirió no entrar en detalles y demandar a Hormigos.

La resolución del caso llegaba este mismo año y la justicia daba la razón a Lequio y su mujer María Palacios por una intromisión ilegítima por parte de Olvido Hormigos, que aseguró, además de en la tele en la revista Lecturas que había mantenido un romance con el ex de Ana Obregón. Hormigos y la revista debían pagar a la pareja 30.000 euros, aunque ellos habían solicitado en un principio 120.000 euros por considerar que esa información afectaba gravemente a su familia y que era falsa.

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