Alemania | El uso de las energía renovables polariza el debate electoral

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Soplan vientos de cambio en Alemania. El 26 de septiembre se celebran elecciones generales y el nuevo gobierno se enfrentará a un duro reto: conseguir que el país sea neutro en emisiones para 2045, según estipula la última ley nacional aprobada.

Pero, ¿cómo gestionar la transición energética del país? Es la pregunta clave en medio del debate electoral. Los partidos políticos apuestan por la energía del sol y del viento, pero la burocracia y el rechazo de los ciudadanos frenan el cambio.

Nuestro equipo fue a Rhön-Grabfeld, un distrito rural del norte de Baviera. Allí, el gestor de un parque eólico, Erich Wust, critica la lentitud de las autorizaciones estatales y las acciones legales interpuestas por vecinos descontentos.

La descentralización de la toma de decisiones acumula más obstáculos: Baviera introdujo una norma llamada "10-H". Los nuevos aerogeneradores deben guardar una distancia de diez veces su altura con respecto a las viviendas próximas. Pide a los políticos que revisen las leyes relacionadas con la energía renovable después de los comicios.

"Si queremos impulsar las energías renovables, tenemos que deshacernos de todas las cuñas. En particular, en Baviera tenemos que deshacernos de esta norma 10-H lo antes posible. La 10-H es la razón por la que no se ha presentado ni un solo permiso de parque eólico en Baviera en los últimos dos años”, condena Erich Wust.

¿Por qué la resistencia local contra las turbinas eólicas es tan fuerte en los municipios rurales? Mientras que algunos vecinos mencionan la protección de las aves o la supuesta exposición al ruido, otros hacen hincapié en los conflictos del uso del suelo:

“Nuestro municipio ya no puede planificar ninguna zona residencial nueva, debido a los planes de dos parques eólicos. La conclusión es que no puedo conseguir más terrenos para construir”, explica Hubert Warmuth, concejal municipal de Wargolhausen.

"Tememos que nuestras casas pierdan valor cuando se construyan esos 23 aerogeneradores a nuestro alrededor”, dice por su parte Julia Diller una vecina de Wargolhausen.

El Partido Verde y los Conservadores quieren destinar el dos por ciento del PIB del país a las turbinas eólicas. Los conservadores junto a los socialdemócratas también prometen reducir los procedimientos de autorización de seis años a seis meses.

En Wargolshausen una absurda batalla administrativa duró incluso diez años. El último contratiempo jurídico fue obligar a los inversores a destruir los sótanos de las modernas plantas de bajo nivel de ruido y sustituirlos por otros más antiguos.

Para Harald Schwarz, inversor del parque eólico del distrito, en el futuro se necesitará cierta "fiabilidad en la política energética".

"Casi todos los partidos lo ponen en sus programas electorales: las autoridades de permisos deben acelerar la toma de decisiones. Se necesita fiabilidad, porque la transición energética es necesaria... Lo que ha pasado aquí es un desastre"

Su compañero Jürgen Rüth lo secunda: "Necesitamos políticos con una fuerte capacidad de reacción y asertividad para evitar que un dilema así no se repita".

Los intereses políticos ralentizan la trasición ecológica

Raimund Kamm defiende el interés de los productores de energías renovables. En el pasado, asegura que los partidos gobernantes estaban demasiado vinculados al lobby del carbón en Alemania. Para la próxima legislatura, Kamm señala un problema similar:

"Hoy, en 2021, el principal interés de la industria del gas natural es detener la transición energética... Su lobby tiene una enorme influencia y eso es peligroso. Debemos poner fin al juego de esos políticos. Debemos reprocharles que son los contaminadores del clima. No podemos permitirnos perder otros cuatro años".

Ebersberg es un distrito rural que prueba nuevas formas de participación pública. El condado organizó una votación pública sobre la instalación de turbinas eólicas en el bosque de propiedad estatal, lejos de las casas. La "agencia de la energía" local se encargó de repartir información a los votantes y organizar juegos de rol sobre cómo reducir los niveles de CO2. La consulta ciudadana arrojó una mayoría a favor de las plantas eólicas.

"El distrito de Ebersberg tiene como objetivo la neutralidad climática para 2030... El pilar para el futuro será más energía fotovoltaica y muy importante, más aerogeneradores. Esa es la única manera de lograr la transición energética... Veamos qué pasa si construimos o no generadores de energía eólica. Debemos instalarlos primero", explica Manuel Knecht, de la Agencia de Energía de Ebersberg.

Ebersberg alberga uno de los mayores bosques en funcionamiento de Baviera. Poner aerogeneradores aquí sólo necesitaría una parte muy pequeña del bosque. Pero algunos opositores no aceptan el voto público y preparan acciones legales.

Mientras los políticos discuten si hay que limitar el derecho a demandar, para permitir que los proyectos de energías renovables sigan adelante. Kerstin Mertens, de la Sociedad para la Protección del Bosque de Ebersberg, nos explica la razón por la que se opone a los generadores eólicos...

"Cuando los murciélagos se acercan a las palas del rotor, la baja presión atmosférica les revienta los pulmones. También aquí vive el halcón abejero, una especie rara y muy protegida que está realmente en riesgo de colisión. Aquí tienen su lugar de cría, sólo algunas escasas parejas. Cada víctima de colisión sería una gran pérdida".

El dilema ambiental de la energía verde

Sören Schöbel-Rutschmann y Lea Steiner insisten en la prioridad de luchar contra el acelerado desastre climático. Viviendo en pueblos cercanos, señalan que se trata de un bosque en funcionamiento, plantado y utilizado por motivos económicos.

Como profesor universitario, Schöbel-Rutschmann diseña propuestas sobre cómo integrar los parques eólicos en el paisaje. Lea Steiner, estudiante de geografía, participó en un comité de energía de distrito, elaborando propuestas sobre cómo hacer compatibles los objetivos de reducción de CO2 con los puntos de vista de los ciudadanos a nivel local.

"En Alemania hay ahora mismo unos 30.000 aerogeneradores. Sin duda, si nos tomamos en serio la transición energética, incluidas las necesidades energéticas de nuestra industria, necesitamos el doble o el triple de energía generada por el viento”.

"¿Queremos proteger cada murciélago, cada ave o queremos proteger a las especies? Aumentar el uso de la energía eólica para llevar a cabo la transición energética es una contribución mayor a la conservación de la fauna", dice Steiner.

La energía solar se perfila como la alternativa menos controversial

Visitamos a un agricultor, Karl Schweisfurth, en el pueblo bávaro de Herrmannsdorf que nos recuerda que el sol también forma parte del panorama de las energías renovables en Alemania. Quiere cubrir su granero con paneles solares.

Los principales partidos políticos están de acuerdo en la necesidad de aumentar la energía solar, pero no están de acuerdo en cómo gestionarla ni en dónde colocar los paneles.

"Tenemos suficientes tejados en el distrito para poner paneles solares y producir toda la energía necesaria. El agricultor de allí, Benno, posee tres enormes graneros. Para su propia granja no necesita tanta energía. Si recibiera una compensación decente, podríamos evitar poner paneles solares en el paisaje... No es necesario obtener 30 céntimos por kilovatio hora, unos 15 o 18 céntimos serían suficientes", asegura Schweisfurth

El próximo gobierno de Alemania decidirá sobre el futuro uso del suelo. Por eso la transición energética es un tema tan controvertido. ¿Quién se quedará con qué terreno y para qué uso?

Se necesita urgentemente una actualización del marco legal para que la transición energética funcione.

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