Alemania busca una fórmula para romper la ola más fuerte de la pandemia

Berlín, 16 nov (EFE).- Alemania afronta la aplicación práctica de restricciones a los no vacunados en medio de un debate sobre la viabilidad de imponer la vacuna obligatoria en algunos sectores, como el de la sanidad, y el regreso al teletrabajo.

Los planes están dirigidos a afrontar una cuarta ola que ha golpeado con fuerza al país, con cifras de contagios y de muertes al alza, niveles de incidencia que alcanzan un día tras otro un máximo histórico y en medio de una campaña de vacunación que está estancada desde el verano.

Los partidos de la futura coalición de Gobierno, el Partido Socialdemócrata (SPD), Los Verdes y el Partido Liberal (FDP), han abierto el debate sobre la vacuna obligatoria mientras que en los estados federados se vienen tomando decisiones como la de solo permitir a los vacunados el ingreso a bares y restaurantes.

Ese paso ya había sido introducido en Berlín, Brandeburgo y Baviera y este martes se han sumado Turingia, Hamburgo y Baden Württenberg.

Esta medida ha suscitado alguna discusión y los empresarios de restauración se quejan de que las autoridades los están forzando a controlar certificados de vacunación como si fueran la Policía.

Otra medida planeada de difícil control es la de permitir el uso del transporte público solo a los vacunados y a quienes presenten un test negativo.

La idea de la vacuna obligatoria para determinados sectores ha sido impulsada ante todo por Los Verdes. Entre los liberales había cierto escepticismo pero en las últimas horas se han escuchado voces del partido que se muestran abiertas a esa posibilidad.

"Nunca hemos descartado del todo la vacunación obligatoria pero es un tema sobre el que hay que debatir en profundidad", dijo el responsable de sanidad del FDP, Andrew Ullmann, en declaraciones a la emisora Info-Radio.

NUEVO RÉCORD DE INFECCIONES

Mientras tanto, las cifras crecen. Hay más contagio, los niveles de incidencia semanal son los más altos desde el comienzo de la pandemia y se teme que si no se encuentran medidas para revertir la situación las cosas empeoren.

El Instituto Robert Koch (RKI) de virología registró este martes 32.048 nuevos contagios de coronavirus, 10.216 más que hace una semana, y 265 muertes relacionadas con la enfermedad frente a las 169 del martes pasado.

La incidencia semanal alcanzó un nuevo récord con 312,4 contagios por 100.000 habitantes.

El número de pacientes que se encuentran en cuidados intensivos a causa del coronavirus alcanzó los 3.190, un 22 por ciento más que la semana anterior.

Eso implica una ocupación del trece por ciento de las capacidades de las unidades de cuidados intensivos.

Desde el comienzo de la pandemia ha habido en Alemania 5.077.124 contagios confirmados y 97.980 muertes.

Mientras tanto, la campaña de vacunación sigue estancada. Un 67,6 por ciento de la población ha recibido la pauta completa de la vacuna y un 70,1 por ciento la primera dosis.

Los cálculos más agoreros temen, si hay medidas, QUE el número de contagios se desborde y puede alcanzar los 400.000 diarios en diciembre.

Ese el resultado de un estudio conocido este martes realizado por la consultoría Netschek en colaboración con dos universidades alemanas.

El estudio parte de la constatación de que desde el verano pasado ha habido un rápido aumento de contactos, como lo muestran datos recabados por el Ministerio de Sanidad.

Especialmente a partir de mediados de octubre, cuando bajaron fuertemente las temperaturas, el número de contactos en espacios cerrados subió considerablemente.

Si la tendencia continúa se llegará a la cifra pronosticada, lo que llevaría seguramente a una saturación del sistema sanitario.

El estudio, en el que participan el epidemiólogo André Karch, de la Universidad de Münster (oeste de Alemania) y el informático Bernhard Renard de la Universidad de Potsdam (este), señala que incluso si se duplicara el actual ritmo de vacunación no se alcanzaría a romper esa dinámica.

Con una duplicación del ritmo de vacunación solo se lograría que los contagios alcanzaran los 300.000 diarios e incluso triplicando el ritmo estos llegarían a los 200.000 al día, lo que sería suficiente para saturar el sistema sanitario.

Para romper la cuarta ola, además de una aceleración de la vacunación, se requeriría reducir los contactos a la mitad.

Para lograrlo se necesita impedir las grandes aglomeraciones y la reducción de contactos con gente que esté potencialmente contagiada a través de una clara estrategia de test de la población.

(c) Agencia EFE

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