En Alemania, los anticonfinamiento buscan acaparar el Primero de Mayo

La oposición feroz a las medidas de confinamiento contra el nuevo coronavirus reúne en Alemania a la ultraderecha, la izquierda radical o los seguidores de teorías conspirativas, que quieren hacer del Primero de Mayo un momento clave de su movilización.

En la capital, al menos 5.000 policías serán desplegados el viernes para vigilar que se respete la prohibición de manifestación de más de 20 personas que estos grupos pretenden desafiar, a los que se suman los activistas antivacunas.

"Las multitudes de manifestantes presentan un gran riesgo de infección. El Primero de Mayo no debe convertirse en el Ischgl de Berlín", una referencia a la estación de esquí austriaca que fue foco de infección, alerta el adjunto de seguridad del alcalde socialdemócrata de Berlín, Andreas Geisel.

"Estamos dispuestos a todo. La política de la mano tendida de la policía", es decir la estrategia de desescalada tradicionalmente seguida en manifestaciones, "no tiene lugar de ser en este momento", previene.

Si bien hay más manifestaciones previstas en Alemania, los focos están puestos en la capital, donde un colectivo llamado "Resistencia Democrática" organiza una concentración en la plaza Rosa Luxemburgo, como cada semana desde finales de marzo.

- Régimen autoritario -

Este grupo ve en las medidas de confinamiento decididas por el gobierno, con la complicidad de los medios según él, un inicio de régimen autoritario y una violación a las libertades individuales.

En su página web, los organizadores minimizan los peligros del nuevo coronavirus, que se cobró la vida de 6.000 personas en Alemania, y reclaman el fin inmediato de las medidas restrictivas.

Su última manifestación se saldó el 25 de abril con un centenar de detenidos por no respetar las prohibiciones de reunión.

Delante del mítico teatro Volksbuhne, los participantes acusaban a Angela Merkel de "prohibir vivir". Otros gritaban "Stop al lobby farmacéutico" o consignas contra la Fundación Bill Gates que lidera campañas de vacunación en África.

La prensa berlinesa mostró manifestantes que llevaban camisetas con lemas acusando a "Rockefeller y Rothschild de haber inventado el coronavirus".

El partido de ultraderecha Alternativa para Alemania (AfD) considera igualmente que la canciller Angela Merkel hace demasiado contra la epidemia, y milita por una reanudación de la actividad.

Un 49% de alemanes estima, según un sondeo de Yougov, que el desconfinamiento es precipitado, frente a un 15% que opina lo contrario.

- Complotismo en pleno "auge" -

Esta mezcla de activistas acabó por incomodar a la extrema izquierda que no quiere "lugar para los nazis" y cambió de estrategia para el Primero de Mayo.

Esta vez prevé acciones dirigidas "sin contacto" en varios lugares de la capital, en especial el barrio alternativo de Kreuzberg, con el lema "Legal, ilegal, ¡nos da igual!".

El director del Volksbuhne, Klaus Dorr, también mostró su enfado por que su teatro esté ahora asociado a esta "burda amalgama de teóricos del complot".

Ante las incertidumbres que rodean la epidemia, estas teorías, difundidas en las redes sociales, viven un "auge" sin precedentes, según la Fundación Antiracista alemana Amadeu-Antonio.

"La participación en grupos conspirativos en la [aplicación de] mensajería encriptada Telegram se disparó, algunas conversaciones duplicaron el número de abonados desde marzo", explica a la AFP Miro Dittrich, especialista en este tema en la Fundación.

Las teorías antivacunas se difunden ampliamente, añade Dittrich, que cita el éxito creciente de la teoría conspirativa estadounidense QAnon que describe un Donald Trump enfrentado a un "Estado profundo" dispuesto a todo.

La pandemia corre el riesgo de atraer a un nuevo público hacia estas tesis, previene. "La gente actualmente está aislada de su entorno social, en situación de crisis, y pasa mucho tiempo en internet", dice.