Alejandro Valverde aún es el único que se toma Movistar en serio

Guillermo Ortiz
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VALLTER 2000 - SETCASES - VALL CAMPRODON, SPAIN - MARCH 24: Arrival / Alejandro Valverde Belmonte of Spain and Movistar Team during the 100th Volta Ciclista a Catalunya 2021, Stage 3 a 203,1km stage from Canal Olímpic de Catalunya to Vallter 2000 - Setcases - Vall Camprodon 2125m / #VoltaCatalunya100 / on March 24, 2021 in Vallter 2000 - Setcases - Vall Camprodon, Spain. (Photo by David Ramos/Getty Images)
Photo by David Ramos/Getty Images

Atizarle a Movistar hace tiempo que dejó de ser divertido. Hablamos del único equipo español en el World Tour, una inmensa inversión de un patrocinador necesario para el mundo del ciclismo en una estructura que forma parte de la historia sentimental de un país. Y, aun así, a veces resulta inevitable. A la espera de que salga la segunda parte de "El día menos pensado", el polémico documental que arrasó el año pasado coincidiendo con el confinamiento y poniendo de relieve, con una honestidad poco habitual, las tensiones entre Landa, Quintana o Carapaz y el resto del cuerpo técnico, el equipo navarro sigue buscando una manera de reengancharse a la élite sin acabar de encontrarla.

Después de sustituir a las mencionadas estrellas por Enric Mas y la consiguiente subida de galones de Marc Soler, la temporada 2020 de Movistar fue gris. No solo por los resultados -ganaron la clasificación por equipos del Tour de Francia- sino por la relevancia de los mismos -lo siento, a nadie le interesa la clasificación por equipos del Tour de Francia- y su trascendencia mediática. En todo el año, Movistar acumuló solo dos victorias y una de ellas fue en la Pollença-Andratx. Ambas, por cierto, conseguidas por Marc Soler. Desde hace tiempo, Unzué y compañía han decidido apostar por la regularidad y el conjunto. El problema es que la regularidad en ciclismo, los quintos puestos conseguidos a base de no fallar, tienen muy mala prensa.

Lo que cuenta es el ataque, dejémoslo claro. Volvamos al propio Soler en la Vuelta a España del año pasado: ganó una etapa pero intentó ganar cinco más. Nadie recuerda en qué posición acabó en la general. A nadie le importa. Dio buena imagen, apareció siempre en la tele y pareció ambicioso. Por supuesto, sus carencias como cazador de fugas son tremendas y por eso el botín fue hasta cierto punto escaso, pero luchó y lo intentó y eso todos lo valoramos. ¿Qué estamos viendo en 2021 de Movistar? Nadie puede cuestionar la lucha de un profesional porque sería injusto, pero digamos que el perfil vuelve a ser escandalosamente bajo.

El fichaje de Iván García Cortina pretendía darle un aire nuevo al equipo aprovechando la fiebre actual que se vive en España por las carreras de un día... pero en realidad el español que está brillando en las clásicas es Alex Aranburu y a Cortina se le está echando encima el estigma del corredor que se estanca. Tampoco hemos podido ver a Miguel Ángel López, la gran novedad para las generales, que aún no ha debutado en lo que va de año por distintas molestias y una infección de Covid-19 que trastocó su preparación. Quizá cuando aparezca el colombiano, las cosas cambien. De momento, el mejor resultado de la temporada es un octavo puesto en la general de la París-Niza por parte del estadounidense Matteo Jorgensen... y, sí, he tenido que buscarlo en Internet.

La dinámica debería haber cambiado en la Volta a Cataluña, a la que, salvo López, Movistar se ha llevado a todos sus grandes líderes y secundarios: ahí están los mejores gregarios, como Pedrero, Verona, Samitier o Cataldo, y tres estrellas de categoría: el citado Marc Soler, Enric Mas y Alejandro Valverde. El resultado hasta ahora ha sido terrible. En la primera etapa, Movistar estuvo tirando del pelotón durante casi toda la etapa para acabar dejando escapar una fuga que llegaría a meta sin ningún integrante del equipo. Curiosamente, en cuanto se formó la fuga, Movistar desapareció de las primeras posiciones del pelotón, algo complicado de entender, como tantas otras cosas.

Desde entonces, lo que hemos visto en contrarrelojes y etapas de montaña es a Marc Soler quedándose a primeras de cambio, a Enric Mas intentando ataques que le dan cien metros de ventaja para acabar descolgándose del grupo de los más fuertes... y solo a un hombre dando la talla de verdad: Alejandro Valverde. Que a sus casi 41 años, "El Bala" siga ejerciendo de líder del equipo habla muy bien de él pero muy mal del equipo como tal. Valverde parece ser el único que se toma en serio la imagen del Movistar: Valverde ataca de verdad, desaforado, coge sus metros, lucha para coger la rueda de sus rivales cuando son más fuertes, persigue y es perseguido en esa pequeña locura que está siendo este año la Volta.

Por supuesto, no le basta. No le basta porque Valverde, a esta edad, no es mejor subiendo un primera categoría que Adam Yates o que cualquiera de sus compañeros en Ineos, que se están dando un buen paseo. Probablemente, ni siquiera sea mejor que los jovencitos Joao Almeida, Hugh Carthy o Brandon McNulty. A Esteban Chaves, o al menos a esta versión de Esteban Chaves, solo puede verle de lejos. Pero lo intenta. Es consciente de que su equipo se hunde y él sale ahí a dar al menos la cara. No durante cuatrocientos metros sino durante ocho kilómetros subiendo Vallter 2000, que no es cualquier cosa. Cada vez hay menos carreras World Tour en nuestro país y es normal que las miradas se fijen en Movistar cuando esas carreras llegan. De momento, no vemos nada. Solo a Valverde, ahí, en el cuarto puesto detrás de tres Ineos, el primero de los mortales, aguantando a chepazos el legado de décadas.

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