De la alegría a la angustia y el hambre tras la 'liberación' de Jersón por parte de Ucrania

Jersón es una ciudad 'heroica' para Ucrania. La localidad se ha convertido en un símbolo que representa la capacidad de lucha de la nación. Pero, hoy día, también, es una sombra de lo que fue en un pasado reciente.

Tras la recuperación de la ciudad por parte de las tropas ucranianas, en apenas unas horas, los ciudadanos pasaron de la alegría y el alivio de la 'liberación', a la angustia, y el hambre que ahora sufren muchas de las personas que residen en la urbe.

Así, desde que los soldados de Rusia se retiraron de la zona y se desplazaron al este del río Dníeper, la ciudad se ha convertido en una especie de 'línea del frente de batalla'.

Los ciudadanos afirman que son víctimas de bombardeos aleatorios, que no se habían producido hasta ahora. Así, señalan que, cuando las tropas ucranianas intentaban tomar el control de la ciudad, los bombardeos solamente alcanzaban objetivos militares. Pero, ahora, numerosas infraestructuras esenciales sufren constantes ataques, y la mayoría de los residentes en Jersón carece de electricidad, calefacción, y agua corriente.

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Varios ciudadanos se aprovisionan de agua potable gracias a un camión cisterna en la localidad de Jersón. - Euronews

Gran parte de los ciudadanos abandonaron sus hogares, durante la ocupación por parte de Rusia. Entre quienes decidieron quedarse, Olena Averina y su hija Nastya, son las dos únicas personas jóvenes de un edificio en el que hay muchas personas de avanzada edad.

"Me quedé, porque mi madre y mi padre están enfermos", declara. "Así que, no tenía otra opción. Y, también lo hice, porque no tenía dinero para irme. Nacimos aquí. No queríamos dejarlo todo así. ¿Quién nos va a ayudar, si no lo hacemos nosotros mismos? En nuestro edificio solamente quedamos Nastya y yo. Los demás son ancianos: pensionistas, discapacitados... ¿Cómo íbamos a abandonarlos?", se pregunta Olena Averina.

Los ancianos y los enfermos se encuentran en una situación especialmente difícil. En Jersón, muchos ya no encuentran la ayuda que necesitan.

El hospital Vodnikova era uno de los principales centros médicos de Jersón. La mayor parte del personal se ha ido, y a los pacientes se les ha ofrecido la evacuación médica, por razones de seguridad. Sin embargo, para muchas personas, esto no es posible.

Algunos pacientes, como es el caso de una ciudadana que sufre un traumatismo en la espalada, se encuentran solos y no se adaptarían a la vida lejos de 'su ciudad'. Entretanto, hay 'toque de queda' y frecuentes bombardeos. Por eso, la gente no llama a las ambulancias por la noche. Además, no quedan suficientes vehículos medicalizados en la ciudad, la gente no recibe ayuda médica a tiempo, y muchos llegan a los centros médicos en mal estado.

La falta de recursos es notable. En el hospital Vodnikova no hay electricidad para los monitores de la unidad de terapia intensiva.

"El periodo más complicado fue el de los primeros días y meses de la ocupación. Nadie sabía qué nos iba a pasar, cómo íbamos a trabajar, y cuánto iba a durar. Luego... nos acostumbramos a la situación. El último mes, sin luz, agua ni calefacción, también resultó muy complicado, tanto moral como físicamente", señala la doctora Vitalina Chebotareva nos enseña su departamento.

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La doctora Vitalina Chebotareva pasa consulta a una paciente que sufre un traumatismo en la espalda, en el hospital Vodnikova. - Euronews

En la destruida localidad de Posad-Pokrovske, una ciudadana llamada Tatiana regresa a los restos de lo que fue su hogar. "No puedo venir aquí sin sentir dolor, un dolor en el alma", asegura. "Cuando empezó la guerra, todos vinimos aquí. Vivíamos todos en una habitación. Se produjeron numerosas explosiones a nuestro alrededor, estábamos tirados en el suelo. Pensábamos que el conflicto se detendría. Era increíble. No creíamos que pudiera haber guerra", añade.

Pero, como tantos otros, finalmente, la familia se marchó de la localidad.

"No siento rabia, solamente siento odio", indica Oleksandr. "Es un odio que durará toda mi vida. Es una aversión a Rusia que durará toda mi vida. Mis hijos ya no tienen casa. Ya no cuento con el hogar que tardé 40 años en construir. Ahora, no tengo nada. ¿Qué puedo sentir? Siento, entre otras cosas, rabia. Deseo que Rusia también lo pierda todo... ¡Que pierda toda Rusia!", afirma.

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Varias casas destruidas, como consecuencia de la guerra, en la localidad de Posad-Pokrovske. - Euronews

"Creo que nuestra generación no tendrá paz con Rusia. Mataron a tantas personas que la paz no es posible, ahora mismo, para nuestra generación. Quizá haya paz en las próximas generaciones", señala.

Se trata de una paz que los más jóvenes tampoco ven posible, por ahora.