Alcalá del Valle, el pueblo que se levantó contra las casas de apuestas: “Las queremos fuera de nuestras calles”

Varias alcalareñas en la Plaza del Ayuntamiento. Foto Fernando Ruso
Varias alcalareñas en la Plaza del Ayuntamiento. Foto Fernando Ruso

“Nunca antes hemos estado tan unidos, ¡nunca antes! Hasta el cura, con sus ochenta años, ha estado gritando contra las casas de apuestas”. En Juan, a sus 70 años, reside la historia reciente de Alcalá del Valle, su pueblo y el que se ha levantado contra la apertura de una nueva casa de apuestas. Los poco más de cinco mil vecinos que conforman el censo verán cómo en pocos días abrirá el segundo salón de apuestas. No hay remedio para ellos, por eso claman al Gobierno para que dote de más competencias a los Ayuntamientos. Solo así, entienden, podrán parar a quienes quieren hacer fortuna aprovechándose de su pobreza.

“Buscan dinero a costa de corromper a nuestra juventud”, se queja el abuelo septuagenario, padre y abuelo. “Claro que tengo miedo de que en el futuro puedan caer en esto de juego”, advierte Juan, de apellido Jiménez, trabajador del campo y emigrante temporero como la gran mayoría de sus vecinos.

Del total de población activa, unas 3.500 personas entre 16 y 64 años, alrededor de 1.500 personas emigran como temporeros a las campañas agrícolas de Francia. La tasa de desempleo en septiembre de 2019 es de 16,03 por ciento. La renta media según en Instituto Nacional de Estadística (INE) en el barrio más deprimido de este municipio está en apenas 5.684 euros. Un caldo de cultivo perfecto para que proliferen este tipo de negocios que nutren de la pobreza.

Juan Jiménez, trabajador del campo y emigrante temporero alcalareño. Foto Fernando Ruso
Juan Jiménez, trabajador del campo y emigrante temporero alcalareño. Foto Fernando Ruso

“Todo el pueblo vive de la emigración, los jóvenes se desplazan durante meses y dejan a sus hijos al cuidado de sus abuelos, mucho de lo que ocurre es por culpa de eso”, lamenta Juan, testigo de como vecinos, amistades y conocidos entran en el salón de juegos ya existente. “Es un peligro”, advierte.

Por eso él es una de las más de 1.500 personas que han firmado un manifiesto dirigido al Gobierno central. “Queremos que alejen el juego de nuestras casas, las queremos fuera de nuestras calles —reclama Juan—; el pueblo conoce bien los problemas que trae el juego y se está volcando”.

Todo en regla, esperando una firma

El Ayuntamiento de Alcalá del Valle lleva una semana recogiendo firmas con la ayuda de todos los colectivos de la localidad, a quienes citó hace ya un mes advirtiéndoles de la intención de un promotor a abrir un nuevo salón de juegos en el pueblo. Pero ni siquiera el consenso alcanzado en este pequeño pueblo de la Sierra de Cádiz, situado en el límite de las provincias de Málaga y Sevilla, logrará frenar la apertura del nuevo negocio, que se encuentra pendiente de la firma del alcalde para poder iniciar su actividad.

“Lo tiene todo en regla”, asegura el concejal de Educación, Cultura y Turismo, Jonathan Moncada. “Ya cuenta con el amparo legal y no nos quedará más remedio que firmar —explica—; los ayuntamientos estamos poco dotados para para impedir este tipo de aperturas. Solo hacer presión social, que es lo que estamos haciendo ahora”. Aunque de momento están procrastinando deliberadamente la rúbrica.

El concejal alcalareño, Jonathan Moncada, mostrando las 1500 firmas recogidas por los vecinos en contra del nuevo salón. Foto Fernando Ruso
El concejal alcalareño, Jonathan Moncada, mostrando las 1500 firmas recogidas por los vecinos en contra del nuevo salón. Foto Fernando Ruso

Lamenta Moncada que su municipio sea objeto de negocio de estos salones de juego, que están concitando la queja de muchos vecinos y generando problemas económicos en muchas familias del municipio. “Si abre un segundo negocio es porque el primero les ha ido bien”, se queja. “Solo nos ha traído cosas malas”, destaca el edil.

El actual salón de juegos está situado justo frente a un centro cultural, la biblioteca y un polideportivo. Por su puerta pasan niños y jóvenes. En el interior hay el ajetreo propio de estos negocios. El nuevo ya tiene ubicación, estará junto al instituto de educación secundaria Manuel Portales, en la barriada El Polear.

“Si el pueblo dice que no, es que no”

En la plaza del Ayuntamiento, junto a la parroquia de Santa María del Valle, varios jubilados mantienen una porfía. Francisco recalca que el pueblo no quiere más casas de apuestas. Del otro lado, Ignacio, toma parte por el empresario que, como dice, tiene todos los papeles en regla y pagadas los meses de alquiler del local y las obras de adecuación.

Varios vecinos en la Plaza del Ayuntamiento de Alcalá del Valle, Cádiz. Foto Fernando Ruso
Varios vecinos en la Plaza del Ayuntamiento de Alcalá del Valle, Cádiz. Foto Fernando Ruso

“¿Qué pasa con ese hombre?”, se pregunta, Ignacio. “Tiene su derecho, se ha gastado ya un buen dinero”, argumenta. Francisco responde tajante: “Eso no es problema del pueblo, estamos en contra. Y si el pueblo dice que no, es que no”.

“El juego es como la droga”, advierte Francisco, inamovible en su postura frente a los argumentos de su contrario. “No tenemos ni para comer, ¿cómo es que abren tantos negocios de este tipo? Queremos una vida sana, y no esto”, zanja.

La ludopatía está haciendo estragos en Alcalá del Valle. Cuenta su alcalde, Rafael Aguilera (Izquierda Unida) que en sus muchos contactos con centros de atención a la drogodependencia de la comarca siempre recibe la misma respuesta: están recibiendo una avalancha de nuevos ludópatas, cada vez más jóvenes. “Es el negocio de moda, la droga del siglo XXI, que se está extendiendo por muchos barrios de grandes ciudades, pero también en pequeños núcleos rurales”, sostiene.

Rafael Aguilera, alcalde de Alcalá del Valle. Foto Fernando Ruso
Rafael Aguilera, alcalde de Alcalá del Valle. Foto Fernando Ruso

A su juicio, la apertura de estos salones de juego en su pueblo responde a estudios de viabilidad que dicen que son rentables. “Invierten sobre seguro”, confirma el alcalde. “Tenemos una alta tasa de paro, económicamente subsistimos de la emigración, las pensiones medias están entre los 500 y 600 euros; hay jubilados que cobran el día 1 y el 2 ya no tienen dinero”, enumera Aguilera. “Ya lo hemos comprobado —sigue—, el juego provoca desestructuración familiar, pobreza, alarma social, fracaso escolar, gastos pendientes de pago y fomenta a su alrededor la venta de sustancias ilícitas”.

Por eso insta “tanto a la Junta de Andalucía como al gobierno central para que modifiquen la actual ley y dotar a los ayuntamientos de la capacidad de decidir si aprueban o no este tipo de actividades”. “Nuestra experiencia con una casa de apuestas nos ha servido para ver los efectos negativos que esto provoca en un municipio, no crea economía, no crea puestos de trabajo y por eso rechazamos rotundamente que nuestro pueblo se vea perjudicado”.

Inmaculada es madre de dos hijas de siete y 14 años. Foto Fernando Ruso
Inmaculada es madre de dos hijas de siete y 14 años. Foto Fernando Ruso

De momento, sabe que en contra de su voluntad deberá firmar la licencia de apertura. Aunque desconoce cuando lo hará.

Cristiano Ronaldo, el ejemplo que da miedo

El salón de juegos copa las conversaciones en Alcalá del Valle. Está presente en los corrillos improvisados de los vecinos, también en el día a día de las familias o en las charlas con los hijos. Para Inmaculada, la educación no se limita solo a la escuela o al ámbito doméstico.

“Todo el pueblo es responsable de la formación de nuestros niños y adolescentes”, advierte esta madre de dos hijas de siete y 14 años. “Soy madre y trato de llevar a mis hijas por el buen camino, pero cuando salen de casa yo ya no sé lo que hacen”, confiesa. Por eso se siente asustada por la proliferación de estos salones de juego.

El actual salón de juegos de Alcalá del Valle, situado frente a un centro cultural. Foto Fernando Ruso
El actual salón de juegos de Alcalá del Valle, situado frente a un centro cultural. Foto Fernando Ruso

Se queja Inmaculada, madre de 35 años, de que por la televisión bombardeen con anuncios de casas de apuestas a los jóvenes. “Cristiano Ronaldo dice que apueste y la juventud confía en él, y apuesta, porque no está mal visto”, razona. “Y por ahí se empieza, aunque cuanto más lejos tengamos los salones de juego de nuestros barrios, menor será la tentación”, apunta.

El tiempo dirá si esta ola de indignación generada entre los vecinos de Alcalá desincentivará a los inversores que están detrás del negocio de las apuestas. De momento, presumen por cómo su rebelión está sirviendo para abrir el debate en la sociedad.

Como Inmaculada todos sus vecinos se hacen la misma pregunta: “¿Por qué en mi pueblo?”. Aunque todos sepan ya que la pobreza está en la respuesta. “Veo a muchas madres que lo ven y sufren porque piensan que tal vez un día alguno de sus hijos puedan caer en eso —zanja descorazonada la alcalareña—; y eso te destroza la familia”.

Un escolar transita frente al futuro salón de juegos, ubicada junto al instituto de educación secundaria Manuel Portales, en la barriada El Polear. Foto Fernando Ruso
Un escolar transita frente al futuro salón de juegos, ubicada junto al instituto de educación secundaria Manuel Portales, en la barriada El Polear. Foto Fernando Ruso
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