Albin Kurti, el "Che" de Kosovo, listo para tomar las riendas del poder

Emmy VARLEY y Ismet HAJDARI
·3 min de lectura

Antaño apodado el "Che Guevara de Kosovo" por sus tácticas radicales, Albin Kurti se prepara ahora para dirigir el próximo gobierno del país, tras haber logrado un triunfo aplastante con su partido reformista en las legislativas.

El domingo, su formación, Vetevendosje (VV, "Autodeterminación"), logró casi el 50% de los votos en los comicios, una "gran victoria", según su líder, Albin Kurti.

Lo recalcó durante su campaña y volvió a insistir en ello el domingo: su principal misión será extirpar la corrupción que corroe Kosovo desde hace más de dos décadas.

Según dijo, la exprovincia serbia de mayoría albanesa, ubicada en una de las regiones más pobres de Europa, emprenderá un nuevo rumbo, aunque ese camino no estará exento de obstáculos.

"Nos espera un gran trabajo pues el país atraviesa múltiples crisis. El camino será largo", declaró el político, un hombre carismático con fuertes dotes de orador. "Esta elección era un referéndum sobre la justicia y el empleo, contra la corrupción y el embargo de los recursos del Estado".

VV cuenta con el apoyo de la presidenta interina, Vjosa Osmani (38 años), que encarna a una clase política de nueva generación, tras haber abandonado la Liga Democrática de Kosovo (LDK), de centroderecha.

- Antiélites -

Ambos han cristalizado las esperanzas de cambio tras el largo mandato de los excomandantes de la rebelión independentista contra las fuerzas serbias (1998-1999), acusados de haber saqueado las arcas del Estado y de nepotismo.

Con un nacionalismo ferviente y un programa de izquierda, Vetevendjose es desde hace tiempo una fuerza provocadora en el tablero político kosovar.

En sus primeros años, VV representaba a esa juventud que luchaba en las calles contra las élites del poder y la influencia extranjera en el Kosovo de la posguerra, vigilado por las misiones internacionales, encargadas de supervisar la transición democrática.

Desde 2011, el partido ha ido ganando fuerza entre el electorado y en las anteriores legislativas, en 2019, quedó en primera posición.

Pero el gobierno de Kurti no duró ni dos meses, al ser derrocado por una moción de censura alentada por Estados Unidos. Sus simpatizantes denunciaron un "golpe de Estado".

El exlíder estudiantil, de 45 años, se forjó una reputación en la calle, en los años 1990, organizando manifestaciones contra la represión que el régimen serbio ejercía contra la mayoría albanesa de Kosovo.

Cuando aún era veinteañero, su activismo le costó dos años en las mazmorras de Slobodan Milosevic.

Tras la guerra, Kurti se convirtió en una de las principales voces de la oposición, tanto a los dirigentes kosovares como a la comunidad internacional, con una encendida retórica antioccidental.

Ahora, tendrá que convencer a los mandatarios occidentales de que ya no es el líder de las revueltas de otro tiempo, mientras que el recuerdo de las gigantescas manifestaciones de VV, que en ocasiones derivaban en actos violentos, siguen muy vivos en Kosovo.

En 2018, los diputados del partido reformista incluso lanzaron gases lacrimógenos dentro del Parlamento para protestar contra proyectos de ley.

Para formar un gobierno de coalición, le bastará con el apoyo de los partidos que representan a las minorías, que disponen de 20 escaños, de los 120 que tiene el Parlamento.

Si se convierte en primer ministro, tendrá que continuar con el difícil diálogo con Serbia, destinado a normalizar las relaciones con Belgrado, que se niega a reconocer la independencia de su exprovincia más de 20 años después de terminada la guerra.

Con todo, Albin Kurti advirtió: "El diálogo [con Serbia] ocupa la sexta o séptima posición para los ciudadanos de Kosovo. Nuestra prioridad es la justicia y el empleo".

ih-ev/jvb/me