Alberto, voluntario con distrofia, escucha a los mayores que se sienten solos

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Un joven de 21 años atiende como voluntario de Cruz Roja a los mayores que sienten solos en casa y lo hace pese a su discapacidad del 65 por ciento por una distrofia muscular que le obliga a ir en silla de ruedas, ha relatado a Efe a falta de unos días para que se celebren los días mundiales de la Discapacidad y del Voluntariado. EFE/Morell

Alicante, 1 dic (EFE).- Alberto Ganga González tiene 21 años y una distrofia muscular que le obliga a moverse en silla de ruedas pero esta discapacidad no le quita la sonrisa ni evita que dedique las mañanas a escuchar a los mayores que se sienten solos como voluntario del programa de teleasistencia de Cruz Roja en Alicante.

A poco de celebrar los días internacionales de las Personas con Discapacidad (3 de diciembre) y de los Voluntarios (5), Alberto es un luchador anónimo con la enfermedad genética de Duchenne, que afecta a uno de cada 3.500 recién nacidos varones y que le diagnosticaron cuando solo tenía 6 años, y ayuda a los demás desde Cruz Roja a la vez que busca un empleo como grabador de datos, teleoperador o auxiliar administrativo.

Sin resultados todavía, aunque ya ha tenido dos entrevistas de trabajo, no pierde la esperanza de que le lleguen más oportunidades del mundo laboral, pero mientras tanto ha decidido ocupar las mañanas de voluntario siendo "uno más" pese a su discapacidad del 65 por ciento.

Apasionado del fútbol ya sea frente a la pantalla para ver su equipo favorito, el Valencia CF, y también al Hércules alicantino, o bien con el mando de la PlayStation en el juego del Fifa, a Alberto es difícil verle triste: "Me considero una persona fuerte y me gusta la sensación de ayudar a otra gente".

Su padre le lleva cada mañana a la Cruz Roja y una vez allí se convierte en "uno más" cuando se coloca los auriculares y se pone frente a dos pantallas para hablar por un micrófono con mayores o discapacitados que llevan el botón de la teleasistencia.

"Me encanta hablar con las personas mayores. Veo que hago cosas valiosas y, al mismo tiempo, que consigo una experiencia personal", ha relatado.

Alberto realiza con suma dedicación tareas aparentemente tan sencillas como apreciadas por los mayores que viven solos, por ejemplo, felicitarles el día de su cumpleaños o llamarles simplemente para preguntar si están bien o si necesitan algo.

Estas pequeñas excusas dan pie a conocer la historia de muchos mayores que, pese a la edad, han decidido seguir viviendo solos y de forma autónoma, aunque con la tranquilidad de contar con la ayuda de la Cruz Roja con solo apretar el botón de un colgante o pulsera.

A menudo le cuentan que se sienten solos y se desahogan enumerando algunas de sus preocupaciones, y Alberto escucha y a veces ofrece consejo.

"Me cuentan desde qué van a hacer para comer o qué han desayunado a la historia de sus hijos o nietos, y cosas del pasado", ha relatado este joven que lleva desde los 17 años en la institución benéfica y está convencido de que, "aunque tengas una enfermedad, todo el mundo puede hacer cosas por los demás".

"Yo me siento bien, realizado, y animo a todo el mundo a que colabore", ha subrayado.

Por las tardes, ya en casa, Alberto se centra en buscar trabajo con la ayuda de Internet aunque aún no ha tenido éxito: "Echo currículum y busco ofertas de empleo 'online', pero está difícil".

A pesar de todo es optimista y confía en que su título de bachiller y dos certificados profesionales obtenidos como 'grabador de datos' y en 'operaciones auxiliares de servicios administrativos y generales' le ayuden a insertarse en un mercado laboral que, a menudo, parece imposible para las personas con una movilidad reducida.

Como Alberto, hay medio centenar de personas con discapacidad que ejercen de voluntarios en la provincia de Alicante para la Cruz Roja, que ofrece la posibilidad de participar en el programa de "voluntariado digital" desde el propio domicilio u otro espacio para colaborar mediante llamadas.

Antonio Martín