Alberto Núñez Feijóo no entiende que liderar la oposición implica mojarse

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Alberto Nuñez Feijoo medita sus respuestas durante una entrevista reciente concedida a Europa Press. (Photo By Cesar Arxina/Europa Press via Getty Images)
Alberto Nuñez Feijoo medita sus respuestas durante una entrevista reciente concedida a Europa Press. (Photo By Cesar Arxina/Europa Press via Getty Images)

Alberto Núñez Feijóo sigue sin asumir al 100% su tarea de líder de la oposición. Tan pronto ejerce como presidente nacional del partido como que regresa a su antigua faceta de barón del PP con mucho poder. Es por eso que hace apenas un par de semanas salió a escena reclamando, y celebrando, un debate de tú a tú con el presidente del Gobierno en el Senado, mientras que ayer mismo envió un paquete de medidas de ahorro energético calcado al que tenía cuando presidía la Xunta y sin tener en consideración las necesidades de otros territorios. De momento le va bien, y las encuestas le sonríen. Pero tarde o temprano se le amontonarán las preguntas a las que no acaba de dar una respuesta clara.

Todo ello denota cierto miedo a mojarse. A significarse demasiado. Como cuando lideraba la campaña a las elecciones autonómicas, pero en sus mítines escondía las siglas del PP que dirigía entonces Pablo Casado. Como cuando no quiso decantarse ni por María Dolores de Cospedal ni por Soraya Sáenz de Santamaría en el congreso nacional del PP de 2018. Como cuando pidió medidas de ahorro energético en julio y luego se puso de perfil en cuanto Isabel Díaz Ayuso las rechazó cuando, quien las proponía, era Pedro Sánchez. O como cuando dijo que no veía con buenos ojos que el PP formara un gobierno de coalición con Vox en Castilla y León y después miró para otro lado.

Y este próximo domingo asistiremos a un nuevo episodio de la indefinición o ambigüedad de Feijóo. La plataforma Escuela de Todos ha convocado una manifestación en Barcelona en defensa del castellano como lengua vehicular. Según la organización, la cita es "una respuesta a la política de exclusión del español de la escuela catalana que la Generalitat practica desde hace décadas, en abierta oposición a las exigencias constitucionales y en clara vulneración de los derechos lingüísticos de los alumnos catalanes".

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Ya se han apuntado al acto los líderes de Vox, Santiago Abascal, y de Ciudadanos, Inés Arrimadas. Pero no Alberto Núñez Feijóo. Lo cierto que el presidente del PP ha defendido siempre el gallego como lengua vehicular. De hecho, la última convocatoria de plazas públicas de profesor en Galicia exigía el dominio de idioma gallego como "requisito" indispensable para optar a la oferta de empleo.

Si tan claro lo sigue teniendo, lo suyo es que el PP no participe en la manifestación del domingo y ya. Pero resulta que quien no va es él. Pero el PP sí que va a ir a la marcha para no perder el tren del voto de la derecha al que ya se han subido Cs y Vox. Con la salvedad de que en lugar de mandar a su líder, quien va a colocarse detrás de la pancarta va a ser su secretaria general, Cuca Gamarra.

¿Por qué actúa así Feijóo? Es decir, si cuenta con el aval de la práctica totalidad de la militancia como quedó demostrado en el congreso del PP de mayo... ¿por qué no aplica las medidas por las que fue aupado a líder supremo de los populares? Puede que tenga miedo de defender en Cataluña lo que sí defendía en Galicia. O que no se fíe de que el acto acabe resultando un mitin de extrema derecha que le deje en mal lugar. Pero ser el líder de la oposición y querer aspirar a presidir el país exige mojarse e incluso tomar posturas incómodas si, a cambio, te pueden reportar beneficios a medio plazo. Y la falta de determinación en Cataluña es, precisamente, lo que ha hundido al PP al perder el 80% de sus votos, y escaños en el Parlament, en menos de 10 años.

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