Alberto Ginés, medalla de oro olímpica, recibió amenazas por su ideología progresista

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Alberto Ginés, disfrutando de la medalla de oro en el podio de los Juegos Olímpicos de Tokio. (Photo: C Diego G. Souto_COE)
Alberto Ginés, disfrutando de la medalla de oro en el podio de los Juegos Olímpicos de Tokio. (Photo: C Diego G. Souto_COE)

Alberto Ginés (Cáceres, 2002) comenzó a subirse a las piezas del rocódromo de un párking con tan solo tres años gracias a la influencia de su padre. Durante esas primeras trepadas nadie podía imaginarse que 15 años después iba a convertirse en Japón, en la otra punta del mundo, en el primer campeón olímpico de la historia de la escalada.

Al pequeño Alberto al principio le daba miedo colgarse de un arnés, pero poco a poco ese sentimiento se cambió hasta el punto de convertir su pasión en su forma de vida. 

Con 15 años dejó Extremadura para trasladarse al Centro de Alto Rendimiento de San Cugat (Barcelona). Ahí siguió con su progresión, se clasificó para los Juegos Olímpicos de Tokio e incluso le incluyeron como uno los cuatros españoles en formar parte de la lista Forbes Under 30 en Europa, con la que la revista selecciona a los deportistas más talentosos por debajo de los 30 años.

Pero su salto definitivo a la primera plana del deporte español lo dio el pasado 5 de agosto. Ginés, cuando todo el mundo esperaba escuchar el himno de España con la karateka Sandra Sánchez, logró colgarse su oro contra todo pronóstico.

Su objetivo era meterse en la final, pero empezó la mañana ganando por sorpresa la prueba de velocidad. Tras sufrir en la modalidad de bloques, sacó su calidad a relucir para sentenciar el oro en su prueba favorita: la de dificultad. Una ejecución perfecta que le han convertido, junto a su naturalidad y sinceridad en redes sociales, en uno de los nombres de moda del deporte español. 

¿Cómo vivió el logro que consiguió en Tokio? ¿Lo esperaba?

No me lo esperaba, ni mucho menos. Nuestro principal objetivo era pasar a la final y la medalla la veíamos muy lejos. Fue a partir de ganar la prueba de velocidad cuando empecé a ver que la medalla estaba bastante de cara. Sabía que no me podía confiar para no equivocarme, pero que era posible. Al final, salió todo bien y pude ganar el oro.

¿Cómo han sido estos meses? ¿En qué ha cambiado su vida?

Ha cambiado un montón. Ahora parece que se ha calmado un poco más la cosa y me quiero volver a centrar para entrenar y estudiar, pero estos meses han sido muy completos. He aprovechado para hacer actos, eventos, entrevistas, me conocen mucho más por la calle y en el rocódromo... Pero ahora ya quiero volver a la rutina. 

Me queda por hacer segundo de Bachillerato, que lo quería haber terminado el año pasado, pero por el tema de los Juegos se me hizo bastante cuesta arriba e hice un parón. También quiero empezar a entrenar de cara a la próxima temporada.

Denunció que no tenía un rocódromo privado y que iba a entrenar con el resto de la gente, ¿ha cambiado la situación con el nivel de la escalada española?

Hemos tenido unos resultados tremendos a nivel personal y colectivo. Creo que es uno de los mejores desde que se creó la Federación y ahora sí que sabemos que nos van a hacer un rocódromo en el CAR, así que de algo sí que ha servido. 

Alberto Ginés, durante su escalada en roca. (Photo: JAVI PEC_LYMBUS)
Alberto Ginés, durante su escalada en roca. (Photo: JAVI PEC_LYMBUS)

¿Hasta que os lo hagan siguen yendo a los rocódromos públicos?

De momento sí, pero ahora la gente sí que nos respeta mucho más. Antes teníamos problemas y se quejaban porque estábamos mucho tiempo entrenando, pero ahora se ve que lo entienden mucho mejor.

Yo esas quejas también las entendía, porque pagaba la entrada igual que la gente. Ese no es el problema, lo que no era normal era que entrenáramos en un rocódromo público y, por suerte, parece que ahora va a cambiar la situación. 

¿Cuáles son sus próximos retos? ¿Se empieza a pensar ya en París? Que el listón está muy alto...

Esta próxima temporada me voy a centrar en las copas del mundo, que son el principal objetivo del año, pero va a ir todo orientado a París y a clasificarnos. No estoy seguro de si tengo la plaza asegurada y si la tengo no me voy a quejar, pero casi que preferiría clasificarme como todo el mundo. Son tres años y pueden cambiar muchas cosas.

Más allá del oro que ganó en Tokio, Erik Noya fue subcampeón del mundo de velocidad y María Laborda bronce en la Copa de Europa, ¿nota que estos éxitos están aumentando la afición por la escalada en España?

Diría que sí. Al final conseguir méritos hace que tengamos más visibilidad y que la gente se interese por la escalada. Es una bola de nieve que crece y parece que sí que hay más afición.

Su medalla en Tokio fue de las más celebradas por la gente aquí en España. ¿Fue consciente?

En aquel momento no lo sabía, pero mis padres y amigos después sí que me dijeron que había montado una buena.

Le han criticado por ir a eventos con la medalla. De hecho, tuvo que poner un tuit sobre este asunto, ¿le gusta lucirla?

(Se ríe) Es curioso porque la gente piensa que la llevo a todos los sitios, pero eso no es real. La he llevado dos veces. Sí que la he tenido que llevar a algún evento y, si luego salimos, ya la tengo encima y la llevo, pero no es cierto que la saque del cajón de mi habitación todos los días.

El tema es que si en un día me hago fotos con gente más o menos famosa y las ven publicadas en días distintos parece que la saque siempre, pero la realidad es que son del mismo día.

¿Y no tiene miedo a perderla?

No, porque la llevo encima y la tengo bastante controlada, así que eso no me preocupa demasiado. Tenía pensado hacer alguna copia porque no tengo y así sería esa la que llevaría a los eventos.

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¿No me diga que la tiene en un cajón y aún no la ha colgado en casa?

La tenía en mi casa colgada, pero como me la tuve que subir a Barcelona (donde vive) me la he traído y la tengo en el cajón. Cuando baje en navidades ya la llevaré y la dejaré ahí.

Es uno de los deportistas del momento en redes sociales. No se calla y acostumbra a decir todo lo que piensa. Su postura choca con el resto de deportistas de no mojarse, ¿alguna vez se ha callado una opinión?

Generalmente suelo poner todo lo que pienso de una forma correcta y sin faltar. Yo al final estoy diciendo lo que creo. Supongo que la gente no lo hará por miedo a la repercusión que pueda tener, pero todos tenemos nuestras ideas y todos pensamos porque somos humanos. Yo quiero que la gente sepa como soy, no quiero ser un florero que solo escala. 

Esa sinceridad le está dando mucha repercusión en redes sociales.

Es verdad que mucha gente me conoce más por Twitter que por la escalada. Más de uno me ha pedido fotos por lo que digo en Twitter que por mi habilidad escalando. 

¿Y nadie le controla las cuentas?

No, tengo mi equipo de comunicación que me ayuda y me aconseja, pero a todos mis patrocinadores y a todos les gusta cómo las llevo y están contentos con lo que hago. Al final, si me dicen algo y no estoy de acuerdo no les haría caso. 

¿Qué le dice su familia cuando ven que ha sido noticia por lo que dice en Twitter?

Les hace mucha gracia. Hace poco me pasó una cosa un poco bizarra. Uno de mis mejores amigos subió un vídeo mío haciendo twerking en el suelo el día de mi cumpleaños y me hicieron una noticia del vídeo sensual de Alberto Ginés para celebrar su cumpleaños. Y yo pensando que sensual de qué. Esa vez, por ejemplo, nos reímos mucho en casa y con los amigos.

Alberto Ginés, en los Juegos Olímpicos de Tokio. (Photo: C Diego G. Souto_COE)
Alberto Ginés, en los Juegos Olímpicos de Tokio. (Photo: C Diego G. Souto_COE)

También se moja en temas tan comprometidos como los asuntos políticos. ¿Siempre ha tenido clara su ideología?

Diría que sí. Por los valores que me han inculcado siempre he tenido claras mis ideas y mi posición política. Ahora casi se ve como un problema hablar libremente de política y parece que está mal, pero yo creo que no debería ser así. Todos tenemos nuestros pensamientos e ideas y mientras respetes a los colectivos no debería haber ningún problema por expresarse libremente. 

¿Pero no tiene miedo de que haya gente que le pueda dejar de seguir por su opinión política?

No, ese sería un problema suyo de intolerancia. Debemos ser todos libres de expresar nuestras ideas políticas sin tener miedo a las consecuencias o a las represalias. 

El día que ganó la medalla se hizo viral un tuit antiguo suyo que decía que los jóvenes no querían a Vox, ¿sigue pensando lo mismo que cuando escribió aquel tuit?

Sí, sin duda. 

¿Le respondieron los seguidores de Vox?

Bastantes sí que lo hicieron. Y alguna amenaza también me ha llegado. Ahora ya no, pero después de los Juegos sí que me dijeron barbaridades de todo tipo por privado. Prefiero ignorarlas. El problema de Twitter es ese, que debería haber un límite porque no puedes ir amenazando de muerte así porque sí. 

¿Le llegaron a amenazar de muerte?

Sí, pero a ver al final detrás de una pantalla todo el mundo puede decir muchas cosas. Hay gente con mucho tiempo libre.

La formación no le felicitó por la medalla, igual que a Ana Peleteiro o a Ray Zapata, pero uno de sus diputados, Víctor Sánchez del Real, sí que le dio la enhorabuena. ¿Cómo se lo tomó?

No comparto las ideas del partido, pero su mensaje me pareció muy correcto. Me dijo que me felicitaba por mis méritos deportivos y no por mis pensamientos. También es muy correcto no felicitarme, no tienen ninguna obligación y no le di mayor importancia. 

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