Airbnb retira sus alojamientos en los asentamientos israelíes en Cisjordania

Javier Taeño

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha supuesto una bocanada de aire fresco para el debilitado Gobierno de Netanyahu en Israel. Pese a que el primer ministro vive uno de los momentos más bajos de su mandato por la pérdida de apoyos internos, continúa con su agresiva política de asentamientos judíos en territorios palestinos. Desde que el magnate es presidente, Israel ha promovido planes para la edificación de más de 10.000 casas, casi 6.000 en tierras cisjordanas.

Una situación que ha encontrado siempre el rechazo frontal de la mayoría de las organizaciones de derechos humanos que aseguran que los asentamientos violan el derecho internacional, que establece que una potencia ocupante no puede transferir a su población civil a territorio ocupado.

Un hombre muestra su granja en un asentamiento israelí en Cisjordania (AP Photo/Tsafrir Abayov)
Un hombre muestra su granja en un asentamiento israelí en Cisjordania (AP Photo/Tsafrir Abayov)

La última empresa en situarse en contra de esta situación ha sido Airbnb. La popular plataforma ha anunciado que va a retirar de su página todas las viviendas que se sitúan en los asentamientos israelíes en Cisjordania. La medida va a afectar a aproximadamente 200 lugares que en los próximos días van a desaparecer de las búsquedas.

La iniciativa llega después de varios años de presión por parte de las organizaciones, que ha hecho que los responsables de la compañía norteamericana consultaran con diversos expertos antes de tomar una decisión. El mensaje no deja lugar a dudas.

“Hemos llegado a la conclusión de que debemos eliminar las propiedades de los asentamientos israelíes en la Cisjordania ocupada y que están en el centro de la disputa entre israelíes y palestinos”, señalaban en un comunicado.

Ya en 2016 varios grupos en defensa de los derechos humanos aseguraban que “Airbnb se estaba beneficiando de la ocupación y desposesión continuada a los palestinos”. En este sentido, la petición, que pedía a la compañía que no ofertara alojamientos israelíes en territorio ocupado, llegó a obtener más de 150.000 firmas, una cifra contundente que ha preocupado a Airbnb.

Sarah Leah Whitson, directora de HRW en Oriente Medio y Norte de África, ha celebrado la decisión en un tuit. “Esta es la decisión correcta. Felicidades”, escribió, al tiempo que aseguraba que su organización estaba a punto de sacar un informe sobre “el daño a los derechos humanos de los negocios de Airbnb en los asentamientos”.

La empresa estadounidense se une así a la campaña de boicot a Israel que desde hace más de una década ha tenido un gran éxito. BDS es un movimiento lanzado en 2005 por más de 170 organizaciones de la sociedad civil palestina que llama al Boicot, a las Desinversiones y a las Sanciones contra el estado judío, con el objetivo de que la comunidad internacional le obligue a cumplir con el Derecho Internacional y los principios de los Derechos Humanos. La campaña, que es no violenta, busca luchar contra la ocupación, la colonización y el apartheid y cada vez tiene más seguidores.