AI pide al primer ministro camboyano cancelar su viaje a Birmania

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Bangkok, 6 ene (EFE).- Amnistía Internacional (AI) pidió este jueves al primer ministro de Camboya, Hun Sen, cancelar su viaje a Birmania, donde tiene previsto llegar el viernes, en la primera visita de un jefe de Gobierno al país desde el golpe de Estado del pasado febrero.

"Si Hun Sen realmente quiere ayudar, debería cancelar este viaje y llevar a la ASEAN a tomar medidas enérgicas para abordar la grave situación de los derechos humanos en Birmania en lugar de entregarse a gestos vacíos que probablemente resultarán en poco más que una sesión de fotos autocomplaciente", apuntó en un comunicado Emerlynne Gil, directora regional de AI.

El primer ministro de Camboya aseguró la víspera que se reunirá con el general golpista Min Aung Hlaing para tratar de asegurar un alto el fuego que permita abrir un corredor humanitario, uno de los puntos de consenso alcanzados en abril entre el militar birmano y los mandatarios de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN).

Hun Sen, que tiene previsto viajar a Naipyidó el viernes y regresar el sábado aunque dejó abierta la posibilidad de ampliar su visita, subrayó que las conversaciones girarán en torno a los cinco puntos de consenso, que también incluyen el cese de la violencia contra civiles y un diálogo de todas las partes para alcanzar una solución pacífica.

AI reclama al líder político de Camboya, que alberga este año la presidencia rotatoria de la ASEAN, presionar para el cumplimiento de los acuerdos "para proteger los derechos humanos y garantizar la rendición de cuentas por los abusos" cometidos por los militares.

El incumplimiento de estos compromisos llevó en octubre a que por primera vez en la historia de la ASEAN no se invitara a representantes políticos de un país miembro al bloquear la participación de Min Aung Hlaing en la cumbre de líderes.

Los gestos amables de Camboya hacia la junta militar han levantado las sospechas entre opositores y organizaciones de derechos humanos que lo ven como un gesto para dar una mayor legitimidad a la junta militar que el 1 de febrero puso fin a la incipiente democracia en Birmania.

El martes casi un centenar de organizaciones no gubernamentales birmanas e internacionales expresaron "su preocupación" por el supuesto "apoyo" de Hun Sen a los militares birmanos y reclamaron una "respuesta internacional coordinada urgente para poner fin a la campaña de terror de la junta militar".

Once meses después de la asonada, la junta militar sigue sin tener el control completo del país a pesar de la brutal violencia utilizada contra la disidencia y que ha causado hasta la fecha 1.437 muertos y más de 11.340 detenidos, según la Asociación de Asistencia a los Prisioneros Políticos (AAPP) birmana.

La violenta represión de la junta militar contra los civiles continúa e incluso se ha agravado en algunas partes del país, con recientes denuncias de masacres perpetradas por los militares y ataques aéreos contra poblados.

(c) Agencia EFE

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