Ahorrar en vacaciones (o gastar menos) es posible, pero ¿cómo se hace?

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Aunque suene a algo imposible, puesto que no es un gasto de los considerados básicos de la regla de ahorro del 50/20/30, se puede ahorrar yendo de vacaciones. O, más correctamente, gastar menos. Para eso solo hay que seguir una serie de consejos que se dividen en dos grupos: los que hay que aplicar antes de irse de vacaciones y los que deben ponerse en práctica durante las vacaciones.

Como apuntaba no hace mucho una información publicada en este sentido por Nius y recalcan aquellos portales financieros que abordan el tema, lo más importante es trazar un presupuesto y acogerse a él. Es decir, calcular cuánto dinero se tiene disponible para las vacaciones y, en base a ello, buscar un destino que se ajuste. Ahí deberían entrar no solo el transporte y el alojamiento, sino también otros gastos como las comidas, las entradas y, por lo que pueda pasar, una partida para imprevistos, como aconseja BBVA a sus clientes.

A la hora de elegir un lugar al que irse de vacaciones sin salirse del presupuesto ayuda tener varias opciones. Si se barajan varios destinos, siempre se puede optar por el que tenga la mejor oferta. Si el desplazamiento es en avión, hay varios trucos y consejos para ahorrar a la hora de comprar un billete. En este apartado los comparadores, como señala Openbank, resultan bastante útiles. Y lo mismo ocurre con las fechas. Agosto suele ser un mes caro y viajando fuera de temporada es más factible que los precios sean más bajos, aunque en realidad depende un poco del lugar al que se vaya.

Siguiendo con los consejos a poner en práctica antes del viaje, escoger para alojarse un hotel puede ser más caro. Hay otras opciones más económicas. En Raisin Bank apuntan que “si te atreves a renunciar a algunas comodidades, puedes optar por un apartamento, un hostal o un Bed & Breakfast”.

Una vez en el destino elegido, para no salirse del presupuesto y gastar acorde al mismo (o incluso ahorrar algo), hay varios consejos a seguir. En las comidas, por ejemplo, lo más sensato es evitar los lugares para turistas. Comer donde lo hacen los locales suele ser mejor opción tanto para el paladar como para el bolsillo. Además, si en el alojamiento elegido existe la opción de cocinar, esa es otra buena forma de ahorrar.

Para moverse, el transporte público es, como en casa, la mejor opción. Cuesta menos y, además, se contamina menos. También es importante averiguar –en las oficinas de turismo tienen este tipo de información– si existen bonos turísticos. En Roma, por ejemplo, cuentan con el Roma Pass. Son tarjetas disponibles en muchas ciudades. Por un precio cerrado dan acceso a monumentos y museos, descuentos y transporte durante un periodo de tiempo determinado.

Además, las actividades gratuitas también son una buena opción. En algunos lugares pueden encontrarse paseos guiados y muchos museos y monumentos disponen de descuentos para algunos colectivos o un día en el que la entrada es libre y gratuita.

Por último, desde BBVA recuerdan que, tras los peores momentos de la pandemia y las restricciones, hay países que “han optado por incentivar a los turistas con descuentos en alojamientos, entradas gratuitas a actividades culturales y de ocio y bonificaciones, entre otros reclamos”. Informarse sobre estos incentivos es un buen camino para el ahorro también.

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