De los aplausos a las agresiones contra personal sanitario, un fenómeno mundial a estudiar

Javier Peláez
·6 min de lectura
El agradecimiento al personal sanitario por su labor en los peores momentos de la primera ola se manifestó con millones de personas aplaudiendo desde los balcones... solo duró unas semanas. | imagen Jon Nazca/Reuters
El agradecimiento al personal sanitario por su labor en los peores momentos de la primera ola se manifestó con millones de personas aplaudiendo desde los balcones... solo duró unas semanas. | imagen Jon Nazca/Reuters

El ser humano es contradictorio, incoherente, le gusta catalogar y cambia de opinión con una velocidad sorprendente. Pasar de héroe a villano, en nuestros tiempos, es cuestión de días y derribamos con una facilidad pasmosa a los mismos que hace poco alzábamos hasta el Olimpo. Estas frecuentes historias de ascenso y caída resultan aún más chocantes cuando se trata de un colectivo al que, hace solo unos meses, aplaudíamos diariamente desde nuestros balcones. Tras las fugaces semanas en las que duró nuestra admiración por su trabajo, los niveles de violencia contra estos profesionales vuelven a ascender en todo el mundo hasta recuperar, y en muchos casos superar, la preocupante situación existente antes de la pandemia. Se fueron los aplausos y regresamos al punto de partida, o peor.

La Asociación Médica Mundial ha definido recientemente la violencia contra el personal sanitario como “una emergencia internacional que socava los cimientos mismos de los sistemas de salud e impacta de manera crítica en la propia salud del paciente”. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud señala que “los trabajadores de la salud corren un alto riesgo de sufrir violencia en todo el mundo. Entre el 8% y el 38% de los trabajadores de la salud han sufrido violencia física en algún momento de sus carreras. Muchos más están amenazados o expuestos a agresiones verbales. La mayor parte de la violencia es perpetrada por pacientes y visitantes”.

En la India, la violencia contra los trabajadores de la salud y los daños a las instalaciones de salud se han convertido en un tema de debate nacional tan caliente que el gobierno ha convertido la violencia contra los trabajadores sanitarios en un delito punible con hasta siete años de prisión, después de varios episodios de violencia y acoso a trabajadores sanitarios. En Alemania, el 23% de los médicos de atención primaria ha sufrido agresiones graves o violencia física/verbal. En Estados Unidos, un altísimo porcentaje (70%-74%) de las agresiones en el lugar de trabajo ocurren en entornos de atención médica. En Italia, en tan solo un año, el 50% de las enfermeras fueron agredidas verbalmente en el lugar de trabajo, el 11% sufrió violencia física, el 4% fueron amenazadas con un arma. El 50% de los médicos fueron agredidos verbalmente y el 4% sufrió ataques físicos. Y por supuesto, en España ha habido un aumento de la magnitud del fenómeno en los últimos años… de hecho, la redacción de este artículo coincide con la noticia de que un energúmeno ha destrozado un consultorio médico en Valladolid porque “tuvo que esperar demasiado tiempo”. El médico y el enfermero de ese centro se vieron forzados a encerrarse ante las amenazas e insultos de un paciente que esperaba su turno para realizarse una PCR.

Campaña en la India para frenar el aumento de ataques contra personal médico | imagen Medical Dialogues
Campaña en la India para frenar el aumento de ataques contra personal médico | imagen Medical Dialogues

Esta semana, el journal Frontiers in Public Health acaba de publicar un artículo titulado “La violencia contra los trabajadores de la salud: un fenómeno mundial con graves consecuencias”, en el que recoge numerosos estudios previos, incluyendo dos revisiones sistemáticas y metaanálisis publicados a finales de 2019, confirmando “la gravedad de la situación con respecto a la violencia contra médicos y enfermeras en todo el mundo”.

El artículo recoge una buena cantidad de datos y estudios, señalando los servicios de mayor riesgo, los factores que contribuyen a esta creciente violencia y finalmente, algunas de las soluciones y medidas a adoptar.

Entre los primeros afectados se encuentran los servicios de emergencias, las unidades de salud mental, las clínicas de drogadicción y alcoholismo, los servicios ambulatorios y los centros de salud remotos con seguridad insuficiente.

Las causas de este ascenso en la violencia contra trabajadores de la salud también tienen un factor diferenciador en el tipo de asistencia, siendo algo diferente en la pública y en la privada. En los hospitales y servicios públicos el elemento desencadenante de la violencia suele ser “tiempo insuficiente dedicado a los pacientes, largos tiempos de espera y hacinamiento en las áreas de espera, falta de confianza en el personal sanitario o en el sistema de salud, e insatisfacción con el tratamiento o la atención brindada”. El propio artículo señala que, en los hospitales públicos de todo el mundo, la escasez de personal es uno de los principales desencadenantes e impide que los trabajadores sanitarios de primera línea respondan adecuadamente a las demandas de los pacientes. Por su parte, en los hospitales y servicios privados, los principales motivos de violencia son similares, aunque hay que sumar “las estancias hospitalarias demasiado prolongadas, las facturas inesperadamente altas o la prescripción de tratamientos demasiado costosos o innecesarios”.

Campaña de la Cruz Roja frente a la violencia contra personal médico y de enfermería. Datos extraídos del informe “Violent Incidents Affecting the Delivery of Health Care”
Campaña de la Cruz Roja frente a la violencia contra personal médico y de enfermería. Datos extraídos del informe “Violent Incidents Affecting the Delivery of Health Care”

El artículo publicado no solo indaga en las causas de este creciente problema sino que enumera alguna de las soluciones para reducirlo. El factor principal común que desencadena muchos de los ataques a personal médico es la escasez de recursos. “En primer lugar, se debe actuar sobre la escasez de personal, tan común en los hospitales públicos de todo el mundo, y se deben asignar más fondos para contratar a más médicos y enfermeras. De esta manera, la duración de cada encuentro con el paciente aumentaría, particularmente en hospitales públicos sobrecargados, lo que permitiría a los médicos (a menudo jóvenes) desarrollar una relación significativa con el paciente”, señala el artículo.

Los recortes en materia sanitaria son el mayor obstáculo y tan solo consiguen una peor asistencia, tiempos de espera más largos y, finalmente, desembocan en un ascenso de la violencia física o verbal contra los trabajadores.

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En segundo lugar, el estudio también recomienda que las organizaciones de atención médica y las universidades mejoren considerablemente las habilidades de comunicación de los profesionales (tanto los actuales como los médicos futuros) para reducir las expectativas poco realistas o la incomprensión de los pacientes y sus familias. Se deben mejorar la formación para que los trabajadores sanitarios aprendan cómo identificar los primeros signos de que alguien puede volverse violento, cómo manejar situaciones peligrosas y cómo protegerse.

Además los trabajadores sanitarios que denuncian cualquier tipo de violencia verbal o física deben contar con el apoyo total de sus organizaciones sanitarias. A menudo se encuentran en posición de desventaja frente al paciente y sin el amparo y respaldo de sus propios centros.

En resumen, “todos los trabajadores tienen derecho a estar seguros en su trabajo y los trabajadores de la salud no son una excepción. Es necesario combatir la idea de que la violencia es inherente al trabajo de los médicos y enfermeras, especialmente en ciertos departamentos. Se deben implementar medidas urgentes para garantizar la seguridad de todos los trabajadores sanitarios en su entorno y se deben asignar los recursos necesarios. De no hacerlo, empeorará la atención para la que están empleados y, en última instancia, afectará negativamente a todo el sistema de salud en todo el mundo”.

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Referencias científicas y más información:

Vento, Sandro, et al. «Violence against Healthcare Workers: A Worldwide Phenomenon with Serious Consequences». Frontiers in Public Health, 2020. DOI:10.3389/fpubh.2020.570459.

Organización Mundial de la Salud “Violence against health workers