Afganistán: una explosión en una mezquita en Herat causó 18 muertos, entre ellos un imán influyente

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Al menos 18 personas murieron y otras 23 resultaron heridas el viernes 2 de septiembre en un atentado suicida en las proximidades de una mezquita en el oeste de Afganistán. Tenía como objetivo al conocido religioso islámico próximo a los talibanes, Mujib ur Rahman Ansari, que se encuentra entre los fallecidos.

La explosión se produjo en la mezquita de Guzargah, una de las mayores mezquitas de Herat, al oeste de Afganistán, durante la oración del mediodía del viernes, el momento culminante de la semana religiosa musulmana, cuando los lugares de culto están especialmente concurridos.

18 personas fallecieron y 23 otras fueron heridas, según el portavoz del gobernador de la provincia de Herat.

Entre las víctimas mortales se encuentra Mujib ur Rahman Ansari, un destacado clérigo conocido en el país por sus críticas a los gobiernos respaldados por Occidente durante las dos últimas décadas. El atacante suicida detonó los explosivos que portaba al acercarse a Ansari, que murió junto a varias personas que lo acompañaban.

El imán era considerado cercano a los talibanes, que tomaron el control del país hace un año al retirarse las fuerzas extranjeras, lideradas por Estados Unidos. Su muerte fue confirmada por el principal portavoz talibán, Zabihullah Mujahid.

"El Emirato Islámico expresa su profundo dolor por su muerte y los responsables de este incidente serán castigados por sus atroces actos", prometió el portavoz del Gobierno, Zabihullah Mujahid.

Justo antes del atentado, Mujib ur Rahman Ansari se había reunido en otra parte de la ciudad con el viceprimer ministro del gobierno talibán, el mulá Abdul Ghani Baradar, que estaba de visita en Herat. Ansari había salido corriendo de la reunión hacia la mezquita para llegar a las oraciones del mediodía, dijo un ayudante de Baradar en un tuit en el que lamentaba la muerte del clérigo.

El imán había amenazado a los que se oponen a los talibanes

Mujib ur Rahman Ansari tenía muchos seguidores y era conocido por sus encendidos discursos. En una reunión ante líderes religiosos en Kabul a principios de julio, sentenció que cualquiera que intentara derrocar el régimen Talibán debía ser decapitado.

"Esta bandera (la de los talibanes) no se levantó fácilmente, y no se arriará fácilmente", dijo. “Todos los eruditos religiosos de Afganistán deberían estar de acuerdo... en que cualquiera que cometa cualquier acto contra nuestro gobierno islámico debería ser decapitado y eliminado".

Este atentado se produce la misma semana en la que los talibanes celebraron el primer aniversario de la retirada de Estados Unidos de Afganistán tras dos décadas de conflicto, y que se produjo apenas dos semanas después de su llegada al poder en Kabul.

El Grupo Estado Islámico como principal amenaza

El número de atentados en Afganistán ha disminuido desde que los talibanes tomaron el poder hace un año, pero no han cesado.

Ningún grupo armado ha reclamado la autoría del ataque, aunque el autodenominado Grupo Estado Islámico (EI) suele reivindicar estos atentados, convertido en la principal amenaza al régimen Talibán. A principios de agosto, otro clérigo talibán y su hermano murieron en un atentado suicida en una escuela coránica de Kabul, reivindicado por el EI.

Una serie de atentados golpearon el país a finales de abril, durante el mes sagrado del Ramadán, y a finales de mayo, en los que murieron decenas de personas. La mayoría de los atentados fueron reivindicados por el EI, que se dirige principalmente a las minorías religiosas afganas chiítas, sufíes y sijs, pero también a los talibanes.

Con EFE, AP y AFP