Dejan tirado y sin contrato a un futbolista español en Corea del Sur porque el alcalde de la ciudad no le quiere

Luis Tejo
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El futbolista Adrià Arjona vestido con la ropa de entrenamioento del Gimpo FC. Foto: Twitter @adriarjona18
El futbolista Adrià Arjona vestido con la ropa de entrenamioento del Gimpo FC. Foto: Twitter @adriarjona18

“Surrealista” es la mejor palabra que ha encontrado Adrià Arjona (con tilde: no le confundas con la actriz puertorriqueña de nombre muy parecido) para explicar su situación actual. Este joven de 24 años natural de Vila-seca, en la provincia de Tarragona, se dedica al fútbol, desempeñándose habitualmente en la posición de centrocampista. Antiguo canterano del Barça, llegó a debutar en Segunda con el Reus; ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional en equipos catalanes de Segunda B y Tercera, si bien su última experiencia ha sido en el Llosetense, también en Tercera pero en la isla de Mallorca.

Al club balear había llegado hacía apenas unos meses, pero salió de él este mismo invierno tras recibir una oferta para emprender una aventura de lo más exótica. Se había fijado en él el Gimpo FC, de la ciudad del mismo nombre, un suburbio de Seúl, en Corea del Sur. Sus camisetas rojas pueden verse compitiendo en el K3, el tercer nivel del fútbol del país, con categoría semiprofesional.

Adrià no lo dudó. “Tenía pensado intentar salir al extranjero, es algo que siempre me llamó la atención”, contó en una entrevista para el canal de YouTube Analizador Deportivo. Así que confió en las promesas de contrato que le hicieron, se metió en un avión, recorrió los casi 10.000 kilómetros que separan aquellas tierras de España, se presentó allí el 15 de enero, guardó la cuarentena correspondiente debido al coronavirus y se incorporó a los entrenamientos del equipo.

Y no le iba mal. Según cuenta en Migrantes del Balón, tanto el entrenador como el presidente estaban muy satisfechos con el rendimiento que iba mostrando en la pretemporada. Sin embargo, de repente todo se torció y le comunicaron que el contrato prometido no se iba a firmar.

El motivo: la negativa radical del alcalde de Gimpo, que otorga una subvención de cuantía generosa a la entidad y, visto lo visto, también tiene poder en las decisiones deportivas. ¿A qué se debió el rechazo del mandatario? Arjona se queja de que no le dieron ninguna justificación razonable. “La pasada semana hablamos sobre las condiciones y los bonus, pero mi agente me ha dicho que el club no quiere que continúe aquí. No me han dado ninguna explicación más”, insiste.

Sospecha que el motivo sería económico: “Al parecer se reunieron con el alcalde de la ciudad, que es quien está a cargo del club, y llegaron a la conclusión de que no pueden hacerse cargo de mí. Me han dicho que hay coreanos que cobran mucho dinero, pero eso es algo que sabían antes de que yo viniera. Por eso es todo tan surrealista”. Y más aún teniendo en cuenta que hasta ahora no habían escatimado en gastos: le pagaron tanto el viaje como los costes de alojamiento derivados de la cuarentena. “No me ha faltado de nada. El club me ha dado todo tipo de facilidades. Me sentía muy bien, por eso ni se me pasaba por la cabeza que fueran a decirme que no”.

Lo más extraño del asunto es que da la sensación de que en el Gimpo FC no comparten la decisión del político, pero no les queda más remedio que acatarla. “Estaba siendo uno de los jugadores más importantes del equipo y me estaba adaptando muy bien a la cultura coreana”. Como muestra, un ofrecimiento inesperado: “Me han dicho que me van a ayudar a encontrar un equipo de segunda división”.

Está por ver si los directivos y los agentes son capaces de mover los hilos adecuados para hallar un lugar donde permitan a Adrià demostrar su fútbol. Tiene la ventaja de haber llegado hace semanas al país y, por tanto, haber pasado ya el aislamiento obligatorio de 15 días para todos los visitantes extranjeros. “El mercado de fichajes cierra en menos de 15 días, así que eso me abre puertas: ya estoy aquí y tengo ritmo de competición. A ver si algún equipo me deja entrenar unos días con ellos o mira mis vídeos”.

Porque la intención de Arjona es aprovechar su presencia y acabar haciendo carrera en Corea: “Algo me dice que esto no se acabará aquí. Conseguiré una gran oportunidad”. De momento, su familia permanece en España; no se la ha podido traer porque, al no haber firmado contrato, no tiene aún estatus de residente. Eso sí, si las cosas no le acabaran saliendo, afirma no tener “ningún problema” en volver por donde ha venido.

Por algún motivo, Adrià se temía que algo así podía ocurrir. “Yo tenía un presentimiento el día de antes. Soñé que no iba a firmar el contrato. Cuando me levanté pensé que era una pesadilla y no pasaba nada. Pero al final se ha hecho realidad. Es lo último que esperaba”, dice con una sonrisa de resignación.

El hecho es que, ahora mismo, se encuentra al otro lado del mundo y sin trabajo por una promesa incumplida. El alojamiento que le puso el Gimpo estará disponible solamente hasta este sábado; luego tendrá que apañarse por su cuenta. Adrià reconoce su parte de culpa, por haberse fiado de la promesa y de las “sensaciones muy buenas” que tenía y haber emprendido el viaje antes de firmar. “Sabía que había un 1% de riesgo, pero por las circunstancias del coronavirus no se podía firmar”.

No obstante, no se arrepiente y sostiene que lo volvería a hacer. “Habría sido un error no venir, porque habría estado toda la vida pensando por qué no lo hice”. Además, sigue pensando que esta circunstancia va a acabar siendo “buena para la carrera”, y por eso se pretende quedar al menos “unos días más” en Corea. “Y si no, lo habré intentado. He jugado y me he entrenado a buen nivel, y con eso me tengo que quedar”. Esperemos que tenga suerte y su caso se pueda resolver pronto.

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