El admirable gesto de Vingegaard, líder del Tour, con su rival Pogacar mientras ambos se jugaban la carrera

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Pogacar (de blanco) y Vingegaard (con el maillot amarillo) disputan un sprint (Photo: Christian Hartmann via Reuters)
Pogacar (de blanco) y Vingegaard (con el maillot amarillo) disputan un sprint (Photo: Christian Hartmann via Reuters)

Pogacar (de blanco) y Vingegaard (con el maillot amarillo) disputan un sprint (Photo: Christian Hartmann via Reuters)

El ciclismo no siempre ha sido noticia por lo mejor de este deporte de agonía, ataques, pájaras y muchas tardes de emoción (otras de siesta, no lo vamos a negar). Pero en este Tour de Francia, los espectadores están pudiendo disfrutar de una gran carrera, con un duelo estelar por el maillot amarillo.

La rivalidad entre Tadej Pogacar (UAE), vencedor de las dos últimas ediciones, y Jonas Vingegaard (Jumbo Visma), actual líder, va a quedar en el recuerdo. Y lo vivido este jueves, en la última gran etapa de montaña, también. Especialmente, por el gesto de deportividad que ha protagonizado el ciclista danés del Jumbo.

Con ambos jugándose la carrera en una diferencia de 2′18″, y rodando juntos en uno de los descensos previos a meta, Pogacar se ha ido al suelo. Tras irse largo en una curva a izquierdas finalmente sus ruedas han patinado por culpa la arenilla que había en el asfalto. El golpe ha sido inevitable y, aunque no ha sido demasiado contundente, sí le ha hecho resentirse del costado izquierdo.

Un mazazo en su tarea de remontarle más de dos minutos al líder, que en ese punto tenía carrera y media a su favor, ya que Pogacar quedó descolgado al caerse. Sin embargo, Vingegaard, pocos segundos después, ha optado por frenar y esperar a su gran rival, que ha agradecido el gesto de deportividad chocándole la mano.

La historia, poco antes, podía haber sido distinta, porque en uno de los incontables arreones del esloveno, el líder ha estado a punto de besar el suelo, pero ha controlado el trallazo que le ha dado su bici.

Pero superado ambos sustos, el Tour quedó sentenciado. Pogacar, tras su caída, sus numerosos ataques y ante la mayor fortaleza del líder, se descolgó a varios kilómetros de meta, diciendo así adiós a la opción de sumar su tercer Tour a los 23 años. En meta, el fenómeno esloveno ha felicitado al virtual ganador de la ronda gala en otra bonita imagen.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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