Acusan a la agencia Associated Press de haber colaborado con el Tercer Reich

El 1 de enero de 1934 la cancillería de Adolf Hitler puso en marcha la ‘Schriftleitergesetz’, la ley de editores de prensa redactada el 4 de octubre del año anterior por Joseph Goebbels (ministro para la Ilustración Pública y Propaganda) y con la que se pretendía controlar todo aquello que fuese publicado en cualquier medio, pasando por la censura previa del régimen nazi y acogiéndose a los parámetros de mensajes que se quería ofrecer desde el Tercer Reich destinados a la población tanto alemana como mundial.

Esto motivó que numerosísimos periódicos, revistas y agencias de prensa fueran prohibidos (al no estar en la línea política del Reich) y que la inmensa mayoría de oficinas pertenecientes a medios extranjeros fueran cerradas.

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Pero hubo una que, a pesar de ser de origen estadounidense, pudo permanecer abierta y a la que se le permitió publicar noticias sobre la Alemania nazi en el exterior.

Ese medio era la prestigiosa ‘Associated Press’ y, evidentemente, se le autorizó a informar desde suelo alemán a condición de acogerse a la Schriftleitergesetz y pasar el filtro previo de Goebbels.

Así fue cómo la Alemania nazi de Hitler, durante el lustro que fue de 1934 hasta el inicio de la IIGM, pudo tener una buena publicidad de cara al exterior, lo que motivó una gran acogida a nivel mundial de los JJOO de Berlín en 1936, que el Führer fuese candidato para recibir el Premio Nobel de la Paz o declarado como ‘Hombre del Año’ por la revista TIME en 1938.

Famosos e influyentes personajes de la vida política y económica de los Estados Unidos se dejaron seducir por el carisma de Hitler que aparecía en prensa norteamericana a través de los artículos que enviaba Associated Press desde Alemania.

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Según la historiadora alemana Harriet Scharnberg, Associated Press había decidido permanecer con la oficina de Berlín abierta, aunque para ello le costase tener que acogerse a la Schriftleitergesetz.

La agencia de noticias sabía que sería de gran utilidad para los EEUU si permanecía en suelo alemán, aunque las noticias que publicase estuviesen previamente filtradas por el ministerio de Goebbels. Ya se las ingeniarían para hacer llegar noticias con la ‘otra cara de la realidad alemana‘ a sus contactos estadounidenses para que desde otros medios se fuese publicando lo que en realidad ocurría en la Alemania de Hitler.

El problema radicaba en que el ministerio de Joseph Goebbels impuso que debían trabajar en AP un gran número de redactores y fotógrafos que pertenecían a las SS.

La oficina de Associated Press permaneció abierta en Berlín hasta 1941, cuando tras la entrada de los Estados Unidos en la guerra el Reich alemán decidió cerrarla ante el temor de que se convirtiera en un aparato de colaboración y espionaje para los estadounidenses.

Cabe destacar que la agencia Associated Press siempre ha defendido su imparcialidad en el asunto y niega haber colaborado con el régimen nazi entre 1934 y 1941, tal y como declaró recientemente al diario británico The Guardian.

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