Acusaciones de "traición" sacuden a Pedro Castillo tras renovar su gabinete

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El presidente de Perú enfrenta un aluvión de críticas tras pedir la renuncia a su jefe de ministros, Guido Bellido, lo que generó la renovación de su gabinete. Desde el ala más radical de su movimiento de izquierda lo acusan de “traición” y amenazan con no otorgar el voto de confianza al nuevo equipo de Gobierno, mientras sectores más moderados aseguran que lo respaldan. Se avecina otro periodo convulso en un país que tuvo tres presidentes en el último año.

Un torbellino político se acerca al Ejecutivo de Pedro Castillo. El presidente peruano se enfrenta a una serie de confrontaciones dentro de Perú Libre, el partido que lo llevó a la Presidencia, luego de que pidiera la renuncia a su primer ministro Guido Bellido.

"La bancada de Perú Libre no respalda este gabinete porque consideramos que es una traición a todas las mayorías que han esperado durante muchos años llegar al poder para que sean atendidos y no se tiene acá una consecuencia mínima", reprochó el vocero del movimiento oficialista, Waldemar Cerrón.

El mandatario peruano argumentó que con su decisión busca la “gobernabilidad”. Y es que desde un inicio, el nombramiento de Bellido fue recibido con recelo por parte de la oposición y el ala más moderada de la bancada oficialista, en medio de las investigaciones en su contra por lavado de dinero y por presunta apología al terrorismo.

Tras dos meses de voces de rechazo que exigieron su salida del cargo, Bellido finalmente renunció el miércoles 6 de octubre como primer ministro del país.

Pero el político vuelve al Congreso para retomar su posición de legislador y desde allí tanto él como el ala más radical de Perú Libre advierten que no van a otorgar el voto de confianza para respaldar al nuevo gabinete.

Según el artículo 133 de la Constitución Política de Perú, la dimisión del primer ministro implica la salida del resto de ministros. En reemplazo de Bellido fue nombrada Mirtha Vásquez, excongresista del partido Frente Amplio. Además, fueron renovados siete cargos ministeriales.

“Un gabinete que inició fracturado”

Hay quienes respaldan la decisión del mandatario, aunque destacan las fracturas al interior del Gobierno. Una situación que se suma a las dificultades que ha enfrentado el gobernante con escasa experiencia política, pocos meses después de llegar al poder.

“Su primera tarea es ensamblar un gabinete que inició fracturado. Afortunadamente, las personas que han ingresado imagino que tienen conocimientos del sector y, si no, tienen 24 horas para empaparse porque uno debe entrar a actuar”, recalcó la expresidenta del Consejo de Ministros, Violeta Bermúdez sobre la designación de Vásquez.

Desde el lado más moderado del partido de izquierda de Castillo, la congresista Katy Ugarte afirmó que respalda la decisión del mandatario peruano. “Siempre voy a ir por la gobernabilidad del país, por encima de todo, de las fuerzas políticas o intereses personales, está el país. Yo sí le voy a dar el voto de confianza al gabinete de Mirtha Vásquez”, sostuvo la legisladora.

“Castillo optó por el suicidio político”

Con su decisión, el presidente peruano se aleja del ala más radical de Perú Libre y refuerza al sector más moderado. Una medida que sin duda le trae desde ya un alto costo político.

La legisladora del partido con el que el exmaestro rural llegó al Ejecutivo, Silvana Robles, no solo reprochó que Castillo cediera a lo que considera presiones de la derecha y de grandes conglomerados económicos del país, sino que indicó que con ello estaría gestando la muerte de su propia Presidencia.

“El presidente Pedro Castillo optó por el suicidio político. La ultraderecha le impuso su agenda camino a la vacancia. Con el golpismo apátrida no se negocia, porque más temprano que tarde le dará el zarpazo de odio y de venganza. Ganó el golpismo y perdió Perú”, afirmó mediante un comunicado que difundió a través de su cuenta de Twitter.

Actualmente, el Congreso peruano es controlado por una mayoría opositora de derecha, por lo que la bancada de Perú Libre considera que el mandatario –tarde o temprano– podría enfrentar en el Legislativo un proceso de juicio político o vacancia presidencial.

En un país de historia convulsa que ha expulsado a varios mandatarios del cargo, las acusaciones de traición desde la propia bancada oficialista prenden las alarmas. "En Perú es más fácil vacar al presidente que condenar a un asesino", fueron algunas de las frases que resonaron en el país durante la turbulencia política de noviembre de 2020, cuando el país pasó a tener tres presidentes en una semana.

Inicialmente, con la moción de censura contra Martín Vizcarra, el posterior nombramiento y renuncia de Manuel Merino y luego, el nombramiento como jefe de Estado interino de Francisco Sagasti, que entregó el cargo a Castillo.

En 2018 cuando el propio Vizcarra pasó de vicepresidente a mandatario luego de que el entonces presidente Pedro Pablo Kuczynski se vio forzado a renunciar luego de que el Congreso aprobara someterlo a una moción de censura, acusado de supuestos pagos realizados por la constructora brasileña Odebrecht a dos empresas de asesoría vinculadas al mandatario.

Sin embargo, Kuczynski alegó que el Legislativo creó un clima de ingobernabilidad, posición similar a la fijada por Pedro Castillo en los últimos días.

Con EFE y medios locales

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