Sin acuerdo en la disputa de las matrículas entre Serbia y Kosovo

Las ocho horas de reunión en Bruselas este lunes para intentar rebajar las permanentes tensiones entre Kosovo y Serbia han concluido sin resultado.

El representante de la politica exterior de la Unión Europea, Josep Borrell, definió el comportamiento del presidente serbio, Aleksandar Vucic, y del primer ministro kosovar, Albin Kurti, de "poco constructivo".

Las tensiones entre Serbia y su antigua provincia, independizada vienen de lejos y han vuelto a aumentar en las últimas semanas por la decisión del gobierno de Kosovo de prohibir las matrículas serbias

Kosovo, que sigue sin ser reconocido como estado por Serbia, quiere que unos diez mil serbokosovares cuyos vehículos tienen matrículas emitidas por Serbia las cambien por placas de la República de Kosovo cada vez que crucen de un pais a otro.

El plan gradual incluye advertencias, multas y eventualmente la prohibición de conducir por negarse a cambiar las matrículas.

Desde abril, los serbios solo podían conducir con matrículas provisionales.

Tras la reunión, el primer ministro kosovar, Kurti, culpó a Borrell de centrarse únicamente en la cuestión de las matrículas en lugar de en la plena normalización de los lazos entre los vecinos.

El presidente serbio Vucic acusó al kosovar Kurti de ser el responsable del fracaso de la reunión. Añadió: "Nos esperan noches de insomnio".

Existe una preocupación real de que lo que sería una mera disputa administrativa no resuelta se convierta en una nueva confrontación. La fuerza militar multinacional dirigida por la OTAN, la KFOR, que respalda desde 1999 el diálogo político "permanece vigilante".