NY concluye acuerdo con tres distribuidores de opiáceos por USD 1.180 millones

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Comprimidos de medicamentos opiáceos fotografiados el 18 de septiembre de 2019 en Washington DC

El estado de Nueva York anunció el martes un nuevo acuerdo amistoso por 1.180 millones de dólares con tres grandes distribuidores estadounidenses de medicamentos acusados de contribuir a la crisis de los opiáceos, posible preludio de un acuerdo nacional aún mayor que sería anunciado esta semana.

El acuerdo fue anunciado por la fiscal general del estado, Letitia James, con los distribuidores McKesson, Cardinal Health y Amerisource Bergen, y les permite retirarse del juicio en su contra en curso en Long Island.

La fiscal ya había anunciado en junio un acuerdo con Johnson & Johnson por 230 millones de dólares que también permitió a esta compañía evitar un juicio en Long Island.

Estos acuerdos pueden convertirse en la base de un compromiso nacional aún mayor en negociación desde octubre de 2019, que pondría fin a cientos de litigios contra los tres distribuidores y J&J iniciados por varios estados del país y comunidades locales.

Según fuentes anónimas citadas por la prensa estadounidense, este gran acuerdo nacional podría alcanzar los 26.000 millones de dólares: los tres distribuidores desembolsarían 21.000 millones en 18 años y J&J 5.000 millones en nueve años.

Sería el acuerdo más costoso de la historia para la industria farmacéutica. La mayor parte de los fondos compensaría los enormes costos sociales de la crisis que hace estragos en los rincones más recónditos de Estados Unidos.

- Sobredosis -

Sin confirmar el monto, los abogados de los estados a cargo de las negociaciones confirmaron el martes que un acuerdo nacional puede estar cerca.

"Somos optimistas de que los términos de un acuerdo puedan ser publicados en los próximos días", dijeron en un comunicado.

La promoción agresiva de medicamentos contra el dolor muy adictivos desde mediados de la década de 1990 es considerada por muchos como el desencadenante de la crisis de los opiáceos, que ha provocado más de 500.000 muertes por sobredosis en los últimos 20 años en Estados Unidos.

Todas las partes de la red de distribución -grandes laboratorios como Purdue, J&J, Teva, Allergan o Endo, los principales distribuidores, redes de farmacias y médicos- son blanco de demandas judiciales, acusados de banalizar los medicamentos antes reservados al tratamiento de las enfermedades más graves.

Al tornarse adictos a estos opiáceos entregados con receta médica, muchos pacientes comenzaron a consumir luego potentes derivados ilícitos como la heroína o el fentanilo, en el origen de muchas sobredosis.

La epidemia se agravó durante la pandemia de coronavirus: más de 93.000 personas murieron por sobredosis ligadas en gran parte a los opiáceos en 2020, según estadísticas publicadas el miércoles pasado.

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