La actriz y modelo de hace un siglo que quedó en el olvido y cuyo rostro se encuentra por todo Nueva York

Alfred López
·3 min de lectura

Aquellas personas amantes de pasear por las grandes ciudades cuando realizan turismo y además sean observadoras, si han estado alguna vez callejeando por Nueva York, muy probablemente, hayan reparado en una docena de estatuas que están repartidas por todo Manhattan y cuyo rostro es el de la misma mujer.

Audrey Munson fue una actriz y modelo que hace un siglo fue muy célebre y que quedó en el olvido. Su rostro se encuentra en esculturas repartidas por todo Nueva York (imagen vía Wikimedia commons)
Audrey Munson fue una actriz y modelo que hace un siglo fue muy célebre y que quedó en el olvido. Su rostro se encuentra en esculturas repartidas por todo Nueva York (imagen vía Wikimedia commons)

Se trata de Audrey Munson, una actriz y modelo neoyorquina nacida en 1891 y que se hizo inmensamente popular durante la segunda década del siglo XX.

Audrey está considerada como la primera ‘top model’ de su época, además de haber sido una de las actrices pioneras de las primeras películas mudas rodadas en Estados Unidos en las que aparecía una mujer completamente desnuda (aunque no se trataba de contenido pornográfico sino erótico).

Con tan solo 15 años comenzó a posar como modelo para diferentes artistas que realizaban esculturas por encargo de instituciones o empresas de Nueva York, así como pintores, muralistas o fotógrafos, convirtiéndose en uno de los rostros más populares de la siguiente década.

Cabe destacar que Audrey Munson no solo posó para las mencionada docena de estatuas de Nueva York (entre ellas la que se encuentra en lo más alto del edificio municipal de Manhattan), también hay otras tantas repartidas en otras poblaciones de los EEUU, pero no obtuvo el éxito esperado como actriz, aunque sí como modelo, posando para importantes artistas.

A inicios de la década de 1920 todo cambió y Audrey, con 30 años recién cumplidos, se vio envuelta en un par de escándalos que provocaron que quedase apartada de la profesión, además de verse mermada su salud mental.

Por un lado hizo público el acoso sexual que sufrió por parte de un importante gerente teatral (del que nunca dijo el nombre), en un tiempo en el que ninguna mujer se atrevía a denunciar ese tipo de agresiones. También le salpicó el escándalo protagonizado por el doctor Walter Wilkins, quien le doblaba la edad y se enamoró perdidamente de Audrey Munson, asesinando a su esposa para poder casarse con la actriz.

Audrey negó estar involucrada en tal crimen y ser conocedora de las intenciones de Wikins y tras ser interrogada fue puesta en libertad y sin cargos. Sin embargo el asesino fue encontrado culpable tras ser juzgado y condenado a morir en la silla eléctrica, pena que no pudo ser ejecutada debido a que se suicidó en su celda ahorcándose.

A pesar de la inocencia de Audrey Munson en este asunto, la prensa sensacionalista de la época se cebó con ella, dejando de ser requerida por cineastas y empresarios teatrales para trabajar con ellos, además de no recibir ofertas de posado para escultores, fotógrafos y pintores.

Esto provocó que el 27 de mayo de 1922 Audrey intentara suicidarse y comenzando ahí todo un infierno de paranoias que la llevaron a ser internada en un centro psiquiátrico (por orden de un juez) en 1931 (a los 39 años). Y allí pasó encerrada el resto de su vida, hasta que falleció en 1996 con 104 años de edad y en el completo de los olvidos.

En el siguiente enlace se puede ver la lista completa de las estatuas y monumentos en los que posó Audrey Munson, la fotografía y su ubicación: https://en.wikipedia.org/wiki/Audrey_Munson#Sculptures_of_Munson

Fuentes de consulta e imágenes: nytimes / mentalfloss / newyorker / imdb / Wikimedia commons

 

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