¿Qué es el Acta Fundacional firmada hace 25 años entre la OTAN y Rusia?

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El 27 de mayo de 1997, Rusia y la OTAN creyeron haber pasado la página de la Guerra Fría con el Acta Fundacional, un acuerdo de cooperación destinado a establecer "una paz duradera e integradora". Mientras los combates hacen estragos en Ucrania, echamos la vista atrás a una época en la que la Alianza Atlántica y Moscú ya no se consideraban enemigos.

El 27 de mayo de 1997, Rusia y la OTAN creyeron haber pasado la página de la Guerra Fría con el Acta Fundacional, un acuerdo de cooperación destinado a establecer "una paz duradera e integradora". Mientras los combates hacen estragos en Ucrania, echamos la vista atrás a una época en la que la Alianza Atlántica y Moscú ya no se consideraban enemigos.

La fecha debía marcar el inicio de una nueva era para Occidente y Rusia tras medio siglo de relaciones conflictivas: el 27 de mayo de 1997, el presidente francés Jacques Chirac reunió a sus homólogos estadounidense y ruso, Bill Clinton y Boris Yeltsin, en París para firmar el Acta Fundacional de Relaciones Mutuas, Cooperación y Seguridad entre la Federación Rusa y la OTAN.

Aunque no tiene la fuerza jurídica de un tratado, esta Acta Fundacional, ratificada tras varios años de negociaciones al más alto nivel, creó una nueva arquitectura de seguridad en Europa. A partir de entonces, las dos partes ya no se consideraban adversarios sino socios.

El documento, de 24 páginas, preveía una mayor colaboración con Moscú en la lucha contra el terrorismo, el mantenimiento de la paz, el desarme y las relaciones económicas. También se acompaña de la creación de un Consejo permanente conjunto OTAN-Rusia.

Según el Acta Fundacional, esta cooperación debe basarse en "los principios de los derechos humanos y las libertades civiles". Los países firmantes también se comprometen a no "recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza" entre ellos o contra cualquier otro Estado.

"Era una época diferente y un período lleno de esperanza para la evolución de Rusia", entonces en plena transición democrática, dijo el investigador Nicolas Tenzer, director de la publicación 'Desk Russie' en France 24, recordando que "el Acta Fundacional había sido precedida por una Asociación para la Paz en 1994".

Preparando el camino para la ampliación

Tras la desaparición de la URSS en 1991, la OTAN se pregunta por sus nuevas misiones. Las solicitudes de adhesión de los países del antiguo bloque del Este, sumidos en un vacío de seguridad con la disolución del Pacto de Varsovia -la alianza militar que unía a Europa del Este con la Unión Soviética durante la Guerra Fría- dieron una nueva legitimidad a la organización dirigida por Estados Unidos.

En este contexto, el Acta Fundacional aparece como un "instrumento necesario para la expansión (de la OTAN) en la antigua esfera de influencia de Moscú", escribe la investigadora Amélie Zima, en un artículo publicado en el 'Journal of East-West Comparative Studies'.

El objetivo del Acta Fundacional, que formalizaba las relaciones entre la OTAN y Rusia, era por tanto despejar el camino para una primera ampliación con las solicitudes de adhesión de Hungría, la República Checa y Polonia. Estos tres países entrarían en la OTAN dos años después.

Para evitar que Rusia se sintiera aislada o incluso amenazada por la organización político-militar creada en 1947 para protegerse de un ataque soviético, la OTAN ofreció garantías a Moscú en el Acta Fundacional: en particular, se comprometió a no desplegar armas nucleares, incluidos los lugares de almacenamiento, en el territorio de los futuros países miembros y a no reforzar sus tropas permanentes en él.

A pesar de estas precauciones, Boris Yeltsin se enfrentó a una fuerte oposición de una parte de la opinión pública y del mundo político, que le acusó de participar en la humillación de la antigua Unión Soviética al plegarse a las exigencias occidentales.

El presidente ruso estaba convencido de que este acercamiento a la OTAN era beneficioso para su país.

Considerada una "traición" por Vladimir Putin, la ampliación a los países del antiguo bloque soviético sigue siendo uno de los principales puntos de discordia entre Moscú y la OTAN.

El Acta Fundacional "sufrió" los años de Putin

El histórico Acta Fundacional dio un nuevo impulso a las relaciones entre Rusia y la OTAN. Sin embargo, una primera crisis se produjo en 1999 con la operación militar occidental en Kosovo, a la que Moscú, miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, se mostró hostil. Sin embargo, esta fuerte oposición no dio lugar a tensiones duraderas y a principios de siglo se inició un acercamiento.

Este periodo de distensión debe mucho al acercamiento entre Rusia y Estados Unidos al principio de la primera presidencia de Vladimir Putin.

"Tras los atentados del 11 de septiembre, el objetivo era la lucha contra el terrorismo. En ese momento, Putin quería que Rusia desempeñara un papel más importante", explica Bruno Daroux, columnista internacional de France 24.

Vladimir Putin, presidente de Rusia, ve en estos atentados una oportunidad para acercarse a Occidente, pero también para acallar las críticas a la guerra de Chechenia, presentada como una "operación antiterrorista".

En este contexto favorable se creó en 2002 un Consejo OTAN-Rusia que permitía a Moscú sentarse en pie de igualdad con cada uno de los miembros de la Alianza. Pero luego las reuniones se interrumpieron en 2008, en el momento de la invasión de Georgia por parte de Rusia.

Desde entonces, las relaciones no han dejado de deteriorarse, haciendo que el Acta Fundacional parezca una reliquia de una época pasada. Se han cometido "crímenes de guerra masivos en Siria, la anexión de Crimea en 2014 y la invasión de parte del Donbass", recuerda Nicolas Tenzer, según el cual esta asociación "ha sufrido con los años de Putin y un régimen cada vez más ofensivo".

Entre 2016 y 2019, el Consejo se reunió solo cinco veces, la última en enero, un mes antes del inicio de la invasión rusa de Ucrania. En ese momento, las dos partes se dieron cuenta del alcance de sus diferencias.

Aunque los canales de comunicación entre Moscú y la Alianza siguen abiertos, ya que el Consejo OTAN-Rusia nunca se ha suspendido, los dos antiguos rivales se han convertido de nuevo en adversarios.

¿Debemos, por tanto, cortar los lazos con Vladimir Putin y Rusia? La cuestión ha agitado a los países occidentales desde el comienzo de la invasión. "Vuelve a haber tensiones muy fuertes con Rusia, pero en algún momento, y esto es lo que está creando divisiones entre los europeos, habrá que negociar una salida a la crisis", dijo Bruno Daroux.

"Por supuesto que tenemos que mantener relaciones a largo plazo con Rusia", adirmó Nicolas Tenzer. "Pero con el régimen de Putin, que es responsable de crímenes contra la humanidad y de crímenes de guerra, esto no es posible en absoluto.

*Adaptado de su versión original en francés

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