Aceite de oliva: un mismo marco fiscal pero 6% más de IVA en España que en Italia

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Un olivar y un molino,

y un cortijo con parrales.

Pan, aceite, carne y vino.

¡Y medio millón de reales en la Banca de camino!

Coplas cantadas por fandangos de Málaga y Huelva.

Salud, tradición, economía, paisaje, patrimonio cultural y patrimonio natural. Todo eso supone el olivar para España, que no se concibe sin el olivo y sus aceites, mientras que el aceite de oliva no se concibe sin pensar en España.

Es conocido e incuestionable que España es referente mundial de la dieta mediterránea y que los españoles tienen una cultura gastronómica saludable, en la que el aceite de oliva virgen extra (AOVE) ocupa un lugar importante.

Entre sus atributos (gastronómicos, culturales y nutricionales) están:

  • Su calidad excepcional.

  • Sus beneficios para la salud.

  • Su protagonismo indiscutible en la dieta mediterránea.

  • Su función de motor económico de muchas regiones agrícolas europeas.

  • Su función de motor de vida para muchas familias de los campos españoles.

Además, el olivo forma parte del paisaje y de la cultura mediterránea.

Aprender a promocionar la ‘marca país’

El director de cine estadounidense (de origen italiano) Francis Ford Coppola, ha sido un excelente embajador de sus productos. El vino, la pasta, el tomate y, por supuesto, el aceite de oliva, han estado presentes en las cocinas de los italoamericanos de muchas de sus películas, incluida la trilogía de El Padrino.

Durante mucho tiempo, el mundo pensó que el aceite de oliva era un producto exclusivamente italiano y no un denominador común para los países de la cuenca del Mediterráneo.

Italia ha sabido labrar una excelente imagen de marca en los productos de su gastronomía, entre ellos el Olio Extra Vergine di Oliva Italiano di Qualità. Pero, hoy por hoy, España es el primer productor mundial de aceite de oliva y lidera las cuotas de exportación.

Comercio internacional: fallos, sanciones y aranceles

En los últimos tiempos, los problemas arancelarios con Estados Unidos perjudicaron especialmente a algunos productos españoles, entre ellos el AOVE.

Esa sanción arancelaria fue la respuesta del gobierno de Trump a la resolución de la OMC que, en 2019, falló a favor de EEUU por la financiación, a un tipo de interés más bajo que los del mercado, que recibió la aeronáutica europea Airbus en España, Francia, Alemania y Reino Unido.

No obstante, parece que esas dificultades están ya en vías de solución.

La importacia del aceite de oliva reflejada en su IVA

Pese a su importancia nutricional, gastronómica y cultural, España no considera el aceite de oliva como un producto de primera necesidad. Solo es un alimento más en la cesta de la compra de sus ciudadanos.

En cambio, en Italia, un país también mediterráneo y productor (y en el que este producto también juega un papel primordial en términos económicos y culturales), sí se considera al aceite de oliva un producto esencial, como el pan o la leche.

Esto queda plasmado en el IVA que lo grava en ambos países. Dentro de los parámetros que marca la disciplina fiscal de la Unión Europea, en Italia el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) que se aplica al aceite de oliva es del 4 por ciento (como alimento de primera necesidad), mientras que en España lo hace al 10 por ciento (como un alimento más de la cesta de la compra).

En Italia existen tres tipos de gravamen en el IVA:

  • Un 22 por ciento como tipo general.

  • Un 10 por ciento para artículos y servicios varios (incluidos la mayoría de los alimentos).

  • Un 4 por ciento para los productos de primera necesidad, entre los que se encuentra el aceite de oliva.

En España, el IVA tiene una estructura bastante similar a la italiana, con unos tipos de gravamen del 21, 10 y 4 por ciento, este último para los productos de primera necesidad, entre los que no se ha incluido el aceite de oliva.

Hay que invitar al consumo del AOVE, pero también favorecerlo

Esta diferencia entre Italia y España en el tratamiento fiscal a sus aceites de oliva, que a algunos puede parecer menor, es desconocido para la inmensa mayoría de la población española pero, al mismo tiempo, es un dato que revela el distinto valor que se le da a este producto en España y en Italia.

A diferencia de España, Italia protege su AOVE y con ello protege también su cultura, su gastronomía, su patrimonio cultural y su entorno natural. Reconocer el valor social, económico, cultural y nutricional del aceite de oliva pasa por estimular su consumo entre la población. Lo que debe partir, necesariamente, de un adecuado tratamiento tributario que permita abaratar su coste para el consumidor. Es decir, considerarlo un producto de primera necesidad, susceptible de ser gravado con el tipo de IVA superreducido.

La armonización fiscal en la Unión Europea lo permite, es decir, las directivas que emanan de las instituciones comunitarias ampararían esta decisión impositiva. Italia ha aprovechado esa opción. No existen razones para que España no lo haga también. Por el contrario, existe la necesidad real de hacerlo, especialmente ante el panorama de crisis que vivimos.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

Carlos María López Espadafor no recibe salario, ni ejerce labores de consultoría, ni posee acciones, ni recibe financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y ha declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado.

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