¿Quién era Abu Walid al Sahraoui, jefe del autodenominado Estado Islámico en el Gran Sáhara?

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Desde hace más de un año y medio, era el objetivo "prioritario" de Francia y sus aliados en el Sahel. Adnan Abu Walid al-Sahrawi, cuya muerte ha anunciado el presidente Emmanuel Macron, estaba considerado el líder yihadista más despiadado de la zona.

Desde el mes de agosto circulaban informaciones sobre la muerte del líder del autodenominado grupo "Estado Islámico en el Gran Sahara" (EIGS), entre Ménaka, en el noreste de Malí, y el otro lado de la frontera con Níger, su principal campo de acción.

Fue el miércoles por la noche cuando París anunció que había sido "neutralizado por las fuerzas francesas", una operación llevada a cabo a mediados de agosto, según la ministra de las Fuerzas Armadas, Florence Parly.

Antiguo habitante de campamentos del Frente Polisario

El hombre de unos cuarenta años, con barba negra y turbante según las pocas fotos que se conocen de él, nació en el Sáhara Occidental, lo que le valió el apodo de al Sahraoui.

Algunas fuentes le sitúan como miembro del Frente Polisario, que reclama la independencia de esta región frente a Marruecos.

Contactados por euronews para aclarar este extremo, desde el Frente Polisario aseguran que simplemente residió en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia después de haber vivido en el territorio ocupado por Marruecos. Recibió educación en Argelia y en algún momento el Frente le perdió la pista hasta que comenzó a destacar como combatiente yihadista.

Tras pasar parte de su juventud en Argelia, donde se unió a grupos islamistas armados, según varios expertos, participó en la creación en 2011 en el norte de Malí del Movimiento por la Unidad y la Yihad en África Occidental (Muyao).

El grupo Muyao se dio a conocer por el secuestro en octubre de 2011 de dos cooperantes españoles y una italiana en un campamento de refugiados saharauis cerca de Tinduf, en el suroeste de Argelia, un terreno bien conocido por Abu Walid.

En su momento, el propio Adnan Abu Walid al-Sahraoui afirmó haber pagado un "considerable rescate" de 15 millones de euros a los muyaos para su liberación en julio de 2012.

El Muyao forma parte de la coalición yihadista vinculada a Al Qaeda en el Magreb Islámico (Aqmi), que tomó el control del norte de Malí en marzo-abril de 2012. Era entonces su portavoz, con sede en Gao, la principal ciudad de la región, donde dejó el recuerdo de un partidario inflexible de la aplicación de la sharia, en particular de los castigos corporales.

"Si en Gao, más que en ningún otro lugar, se han cortado las manos de las personas acusadas de robo, es por las instrucciones de Abu Walid", dijo a la agencia AFP un funcionario de la ciudad, que pidió el anonimato.

Tensiones intercomunitarias

Tras el lanzamiento en 2013 de la operación francesa Serval, que expulsó a los yihadistas de las ciudades y pueblos del norte de Malí, los muyaos derrotados se fusionaron con el grupo del argelino Mokhtar Belmokhtar, para crear el grupo Al-Mourabitoune.

Pero en 2015, Adnan Abou Walid al-Sahraoui, con fama de tener una visión más transnacional y globalizada de la yihad que la mayoría de sus homólogos sahelianos, se desvinculó del grupo de Belmokhtar, aún afiliado a Al-Qaeda, para jurar lealtad al grupo Estado Islámico (EI).

En 2017, cuando los grupos que se reivindicaban como Aqmi se fusionaron en el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (Jnim, según su acrónimo en árabe), dirigido por el líder tuareg maliense Iyad Ag Ghaly, dio un golpe en octubre con la emboscada de Tongo Tongo, en Níger, en la que murieron cuatro soldados estadounidenses y cuatro nigerianos.

El grupo se está fortaleciendo en la zona denominada "tres fronteras", en los límites de Malí, Níger y Burkina Faso. Los numerosos ataques mortales contra las comunidades tuaregs se atribuyen al EIGS, que recluta en gran medida a los fulani y es acusado de participar deliberadamente en las tensiones interétnicas.

Expertos y fuentes de seguridad atribuyen a Adnan Abu Walid al-Sahrawi tanto un ejercicio de mando muy personalizado como una aparente indiferencia hacia las muertes de civiles.

Una fuente de seguridad maliense lo describe como el "maestro absoluto" del EIGS, que "no dudó en perpetrar él mismo ataques contra las tropas extranjeras y nigerianas en la frontera con Malí".

Entre finales de 2019 y enero de 2020, una serie de atentados atribuidos principalmente a su grupo contra campamentos militares nigerianos, malienses y burkineses en la zona de las "tres fronteras" dejó cientos de muertos.

Esta escalada llevó a Francia y a los países del G5 del Sahel (Mauritania, Mali, Burkina Faso, Níger y Chad) a designar al EIGS como su "enemigo prioritario" en enero de 2020, en el que estaban centrando sus esfuerzos.

A pesar de las pérdidas sufridas, el grupo persiste en su deseo de imponer una visión intransigente de la sharia, acusando a veces a sus rivales de aplicarla con tibieza.

En mayo, por ejemplo, en el mercado semanal de Tin Hama, cerca de Ansongo (norte), miembros del EIGS amputaron públicamente una mano y un pie a tres presuntos miembros de una banda de ladrones de carretera.

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