Absuelto de abusos sexuales un cura español, en caso en el que intervino el papa

Por Álvaro VILLALOBOS
Una niña vuelve a casa del colegio el 22 de septiembre de 2016 en la ciudad gallega de Pontevedra, en el noreste de España

La justicia española absolvió este martes del cargo de abusos sexuales contra un menor a un sacerdote español, en un sonado caso en el que intervino el papa Francisco.

En lo que llegó a presentarse como el mayor escándalo de pedofilia destapado en la Iglesia católica española, estuvieron inicialmente imputados diez religiosos y dos laicos. Con esta decisión sin embargo, quedaron todos libres de cargos.

En la sentencia de este martes, el tribunal de Granada (sur) que juzgó el caso absolvió al cura Román Martínez, de 63 años, argumentando "la inconsistencia del relato del acusador particular", actualmente de 27 años, en el juicio celebrado en marzo.

El auto explica que "determinadas circunstancias" que el acusador "daba por ciertas e inequívocas, han sido desmontadas a través del material probatorio" manejado.

La absolución acordada se basa pues "en la falta de pruebas" contra el acusado y también "en la falta de convicción que el testimonio" del denunciante "nos causa, resultando de su relato aspectos absolutamente inverosímiles", agrega al auto recibido por la AFP, precisando que contra esta decisión cabe un recurso de casación.

El escrito recoge que el joven denunciante, un exmonaguillo y miembro del Opus Dei nacido en 1990, conoció al acusado "sobre el año 1998 ó 1999", y por su implicación en la parroquía mantenía con él "una estrecha relación de amistad", además de considerarlo su "referente espiritual".

La cercanía era tal que, en el último curso de bachillerato (2007-2008), "en algunas ocasiones y de forma esporádica se quedaba a dormir en la casa parroquial".

Antes de recurrir a la justicia civil, el muchacho dirigió su denuncia al papa Francisco en una carta.

En la misiva, enviada en agosto de 2014, narraba según el auto "los supuestos abusos sexuales sufridos entre los años 2004 y 2007 por parte del procesado y las personas de su entorno, consistentes en besos constantes, masajes y masturbaciones que se producían hacia él y entre los miembros del grupo".

Poco después, en octubre de 2014, presentó la denuncia ante las autoridades judiciales de Granada, y en diciembre de ese año el sumo pontífice respondió enviando una carta manuscrita a los padres del joven.

"Es muy dura la cruz. Pido para que el Señor le ayude a llevarla", afirmaba en ella Francisco.

Inicialmente fueron imputados, aparte del cura Román Martínez, nueve religiosos y dos laicos, en lo que se convirtió entonces en el peor caso de pedofilia ventilado en la Iglesia católica española, después de denuncias similares en otros países como Irlanda o Estados Unidos.

Sin embargo, en febrero de 2015 el juez instructor acordó la prescripción de los presuntos hechos que se les incriminaban a los otros once (abuso sexual sin penetración, exhibicionismo y encubrimiento).

"Es un día triste, porque la gente va a creer que esto es un invento y va a seguir ahí en la oscuridad", dijo a la AFP Juan Pedro Oliver, presidente de la asociación PRODENI de apoyo a niños abusados y abogado de la acusación popular, que está estudiando la sentencia para decidir si la recurre.

El letrado criticó que en virtud del procedimiento penal vigente para estos casos se someta a la presunta víctima a tres exigentes interrogatorios antes del juicio oral.

Oliver, que trabaja en PRODENI desde 1991, dijo que en España sólo se denuncia el 8% de abusos a menores, y afirmó que mientras no se cambie el procedimiento ni los plazos de prescripción seguirá reinando "el silencio más absoluto".

El abogado añadió que ahora tiene depositadas sus esperanzas en el expediente canónico abierto en paralelo en el Vaticano. "Tengo esperanza de que ahí se investigue al grupo completo y se pueda llegar a la verdad", apostilló.

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