La abstención se sitúa en el 28%, la más alta en los últimos 50 años en Francia

·2 min de lectura
Ciudadanos franceses residentes en Madrid acuden al Liceo Francés a depositar su voto. (Photo: EFE / Victor Lerena)
Ciudadanos franceses residentes en Madrid acuden al Liceo Francés a depositar su voto. (Photo: EFE / Victor Lerena)

Ciudadanos franceses residentes en Madrid acuden al Liceo Francés a depositar su voto. (Photo: EFE / Victor Lerena)

La participación en la segunda vuelta de las presidenciales francesas se ha situado cerca del 72%, por lo que la abstención es del 28%, la más alta desde 1969, marcadas por la retirada de De Gaulle tras las revueltas estudiantiles del año anterior y por un claro llamamiento a la abstención de la izquierda.

De los 48,7 millones de votantes registrados, 13,6 millones no han votado. Asimismo, un 4,57% de los electores que sí han participado han votado en blanco, mientras que un 1,62% corresponde a votos nulos.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha obtenido el 58,55% de los votos, según los resultados oficiales del Ministerio del Interior, con el escrutinio ya completado. Este recuento concede a Macron 18,7 millones sufragios, frente a los 13,2 millones obtenidos por su rival directa, Marine Le Pen. La líder de Agrupación Nacional ha logrado alrededor del 41,45% de los sufragios.

Ambos ya se habían enfrentado en la segunda vuelta de las elecciones de 2017, cuando Macron logró el 66% de los sufragios. De hecho, Le Pen ha calificado de “histórico” su resultado de este domingo, inédito para la ultraderecha en Francia.

Hay que remontarse a la segunda vuelta de 1969, que enfrentó al “gaullista” Georges Pompidou con el democristiano Alain Poher, para encontrar una tasa de abstención tan alta. Entonces fue del 28,3% frente al 31% de este domingo.

“Un país lleno de dudas”

Consciente de esas máculas, Macron se ha mostrado modesto en su discurso, pronunciado frente a la Torre Eiffel, a la que ha llegado de la mano de su esposa Brigitte y rodeado de un grupo de niños entre las notas del Himno a la Alegría, el mismo himno europeo que eligió hace cinco años frente al Museo de Louvre.

El presidente ha limitado la ceremoniosidad de 2017 y ha reconocido que el resultado de esa noche pone de manifiesto “un país lleno de dudas” y ha asegurado trabajar para darles una respuesta.

Tras asegurar que ha “dejado de ser el candidato de un partido para convertirse en el presidente de todos”, se ha comprometido a “escuchar el silencio” de los abstencionistas y “la cólera” de quienes ha optado por su rival y ha prometido abrir “una nueva era” con una “nueva ambición”.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente