Los científicos comienzan a entender por qué algunas personas oyen las voces de los muertos

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Imagen fantasmal producida por una doble exposición en 1899. (Crédito imagen wikimedia commons).
Imagen fantasmal producida por una doble exposición en 1899. (Crédito imagen wikimedia commons).

La creencia en lo sobrenatural, y más concretamente en la existencia de entidades incorpóreas que tratan de comunicarse con nosotros desde el mundo ultraterreno en el que habitan los espíritus de los muertos, convive con nosotros desde el inicio de los tiempos. La ciencia, tradicionalmente ha dado la espalda a todas esas experiencias espirituales, limitándose a tachar de perturbados a quienes decían escuchar las voces de los muertos, aunque un estudio reciente han ayudado a los científicos a entender por qué algunas personas afirman tal cosa.

Lo que han hecho los psicólogos británicos Adam J. Powell (Universidad de Durham) y Peter Moseley (Universidad de Northumbria) en el citado estudio es, básicamente, identificar los rasgos que pueden hacer que una persona sea más propensa a escuchar las voces de los muertos. ¿Resultado? El trabajo describe tres rasgos que se dan con más fuerza en las personas que se describen a sí mismas como médiums o clarividentes, que en la población general. Estos son: la predisposición a altos niveles de absorción en las tareas (luego explicaremos este concepto), las experiencias auditivas inusuales durante la infancia y en tercer lugar, una alta susceptibilidad a las alucinaciones auditivas.

Podría pensarse que esta temática no debería despertar el interés de los científicos “serios”, pero lo cierto es que la materia lo hace doblemente. Pensad por un lado en los psicólogos y psiquiatras que estudian las experiencias patológicas alucinatorias, y por otro lado en los antropólogos que estudian las experiencias religiosas y espirituales, y el modo en que estas configuraron las primeras sociedades humanas. ¿Entendéis ahora por qué el trabajo de Powell y Moseley podría ayudar – por ejemplo - a que se comprendan mejor las perturbadoras alucinaciones que acompañan a ciertas enfermedades mentales como la esquizofrenia?

Pero por qué algunas personas que padecen experiencias auditivas, las catalogan como “de tipo espiritual” y llegan a encontrarlas tan normales que aprenden a convivir con ellas de modo natural, mientras que otras las encuentran más angustiantes y reciben un diagnóstico por parte los servicios de salud mental.

En palabras del coautor, Peter Moseley: "los espiritistas tienden a informar sobre experiencias auditivas inusuales que son positivas, que comienzan temprano en la vida y que luego pueden controlar. Es importante entender cómo se desarrollan estos fenómenos, porque podría ayudarnos también a comprender más acerca de las experiencias angustiantes (o no controlables) relacionadas con la escucha de voces".

Para el trabajo, la pareja de investigadores reclutó y encuestó a 65 autodenominados médiums clarividentes, localizados en las listas de la Unión Nacional de Espiritistas del Reino Unido. También se reclutó con la ayuda de redes sociales a otras 143 personas de la población general. La intención del experimento era determinar qué diferenciaba a los espiritistas del público en general, entendiendo por esto último a personas que afirmaban no haber escuchado nunca las voces de los muertos.

En el grupo de los “médiums”, el 44,6% informó haber escuchado voces a diario y el 79% dijo que las experiencias eran parte de su vida diaria. Aunque la mayoría afirmaba escuchar las voces dentro de su cabeza, un 31,7% alegó que las voces también eran externas.

En realidad los resultados de la encuesta fueron poco sorprendentes. Por ejemplo, en comparación con la población general, los espiritistas exhibían una creencia mucho más alta en lo paranormal. Al mismo tiempo era más probable que no les importara lo que otras personas pensaran de ellos.

Los espiritistas en general tuvieron su primera experiencia auditiva cuando eran jóvenes, a una edad promedio de 21,7 años, y reportaron un alto nivel de absorción. Y ahora es cuando aclaramos este término, que describe la inmersión total en tareas y actividades mentales o estados alterados, e indica la capacidad que tiene el individuo para desconectarse de manera efectiva del mundo que lo rodea.

Además, informaron que eran más propensos a tener experiencias similares a las alucinaciones. Los investigadores observaron que por lo general no habían oído hablar del espiritismo antes de sus experiencias; más bien, habían llegado a él mientras buscaban respuestas.

En la población general, los altos niveles de absorción también se correlacionaron fuertemente con la creencia en lo paranormal, aunque hubo poca o ninguna correlación con la susceptibilidad a las alucinaciones auditivas. Y en ambos grupos, no hubo diferencias en los niveles de creencia en lo paranormal y susceptibilidad a las alucinaciones visuales.

A juzgar por los resultados, los investigadores sugieren que, es poco probable que las personas que dicen captar las 'voces de los muertos' lo hagan como resultado a la presión de los compañeros, a un contexto social positivo o la sugestión debido a la creencia en lo paranormal. En realidad, estos individuos adoptan el espiritismo porque se alinea con su experiencia y les resulta personalmente significativo.

"Nuestros hallazgos dicen mucho sobre el 'aprendizaje y el anhelo'. Para nuestros participantes, los principios del espiritismo parecen dar sentido tanto a las experiencias extraordinarias de la infancia, como a los frecuentes fenómenos auditivos que experimentan como médiums practicantes", afirma Powell.

"Pero la gente puede tener todas esas experiencias más como resultado de tener ciertas tendencias o habilidades tempranas, que por simplemente creer en que si uno se esfuerza lo suficiente puede llegar a contactar con los muertos".

Resumiendo, el factor más probable para explicar el fenómeno es la relación entre los espiritistas que oyen voces y la absorción. Esta última, como decía, refleja la capacidad cognitiva que un individuo tiene para participar en experiencias sensoriales e imaginativas, hasta el punto en que estas puedan alterar la percepción, la memoria y el estado de ánimo de ánimo, con consecuencias conductuales y biológicas.

Durante el experimento, las respuestas de los espiritistas revelaron que tenían personalidades más absorbentes, en el sentido de que se podía atrapar su atención más fácilmente mediante estímulos fascinantes. Al mismo tiempo, tenían más facilidad para experimentar imágenes mentales vívidas y para sumergirse en sus propios pensamientos.

¿Entonces la absorción sirve para captar una predisposición en las personas a tener experiencias espirituales o a creer que tales cosas son posibles? Por desgracia, el trabajo no da una respuesta a esta pregunta, de modo que los autores proponen más investigación.

El trabajo se publicó en la revista Mental Health, Religion & Culture.

Me enteré leyendo Sciencealert.com.

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