Abogado de Aung San Suu Kyi, en una misión "en defensa de la democracia" en Birmania

Dene-Hern CHEN
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Encargado de la defensa de Aung San Suu Kyi, cambia de lugar de residencia cada noche para evitar el riesgo de ser detenido. Para Khin Maung Zaw, el juicio de la exjefe del gobierno civil será una oportunidad para ver si el pueblo birmano vuelve a ser "esclavo" del ejército.

Hace tres semanas, de madrugada, los soldados irrumpieron en la casa de Aung San Suu Kyi y la pusieron bajo arresto domiciliario, poniendo fin de forma abrupta a un experimento democrático de 10 años.

La cliente de Khin Maung Zaw se enfrentará a varios cargos, como la posesión ilegal de walkie talkies y la violación de las restricciones por coronavirus.

"Birmania se encuentra en un momento crucial de su historia", dijo a la AFP por teléfono desde Naipyidó, la capital administrativa del país. "Si perdemos, nos convertiremos en esclavos de la junta militar durante 40 o 50 años. Debemos ganar esta batalla".

A pesar de varias solicitudes, todavía no se le permitió ver a su cliente antes de su audiencia del 1 de marzo.

"Si no consigo permiso para reunirme con ella antes de la vista, haré saber al mundo entero que el juicio no es justo", advierte.

También tuvo que reforzar sus propias medidas de seguridad debido a la "presión indirecta".

"Por la noche tengo que dormir en casa de amigos", añadió a la AFP.

- Nueve años entre rejas -

Khin nació en 1948 en Pyinmana, una ciudad que ahora está en las afueras de la capital construida por los militares desde cero en medio de la selva, Naipyidó.

Khin Maung Zaw afirma estar acostumbrado a las amenazas de un régimen militar. Fue encarcelado por primera vez a los 17 años por manifestarse contra la entonces dictadura y distribuir la Declaración Universal de los Derechos Humanos en el campo de la universidad de Mandalay (centro).

Fue enviado a la temida prisión de las Islas del Coco, a 400 kilómetros de la costa birmana en el Mar de Andamán, "el equivalente a un gulag", que ya fue destruido. Liberado en 1972, fue detenido de nuevo tres años después por unirse a las protestas estudiantiles. Pasó un total de nueve años entre rejas.

Desde el golpe de Estado del 1 de febrero, las autoridades han intensificado constantemente el uso de la fuerza para contener la masiva campaña de desobediencia civil que recorre el país.

Khin Maung Zaw está asombrado por el dinamismo de los manifestantes, pero teme por su seguridad. Cuatro de ellos ya han muerto desde el inicio del movimiento. "La chispa prendió y las llamas se han extendido", explica. "En el pasado, cuando el ejército se sintió desbordado, fue capaz de todo".

Su último caso destacado fue la defensa de los periodistas de Reuters Wa Lone y Kyaw Soe Oo. Ambos pasaron casi 18 meses en prisión por revelar las atrocidades cometidas contra la minoría rohinyá. El caso lo alejó del gobierno de Aung San Suu Kyi, que defendió las redadas del ejército e incluso calificó a los periodistas de "traidores", según un diplomático estadounidense.

Sin embargo, Khin Maung Zaw dijo que dejó de lado los desacuerdos "personales" al ver que los constantes esfuerzos de la Premio Nobel de la Paz por evitar el retorno al régimen militar no tenían éxito.

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