Abloh llama a los jóvenes a ponerse serios con el traje

Por Anna PELEGRI
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El desfile de la línea masculina de Louis Vuitton, el 16 de enero de 2020 en París

El diseñador estadounidense Virgil Abloh invitó este jueves a los jóvenes a cambiar la sudadera por el traje, en su desfile parisino para Louis Vuitton hombre, en un momento en que la moda masculina busca nuevos códigos para afianzar su expansión.

El hiperactivo director artístico, referente estilístico de los milenials y rey en Instagram, regresó a París tras haberse ausentado durante la última Semana de la Moda por recomendación de los médicos. Y si en diciembre vaticinó el fin de la ropa callejera -que él mismo entronizó con su marca Off White-, este jueves dejó claro que su nueva obsesión es el traje.

"La popular idea del 'streetwear' está llamada a redefinirse", afirma Abloh en la nota de presentación de la nueva colección otoño-invierno de la marca de lujo Louis Vuitton. Esto pasa por "una evolución antropológica del traje y por reprogramar los códigos de vestir tradicionales", agrega.

Así, los jóvenes que desfilaron en medio de un decorado azul cielo con nubes de algodón llevaban elegantes camisas con finas corbatas con el mismo motivo, americanas con broche o con cinturones que se cierran en un costado.

La firma de maletas acompaña prácticamente cada 'look' masculino con un bolso, inclusive para los trajes que parecen rasgados, como si se tratara de las grietas de una tierra árida, o de los conjuntos con estampados de cielos que evocan los que habitan las obras del surrealista René Magritte.

Cuero, pieles, volantes... Abloh se aleja de los códigos del 'streetwear', a la vez que abraza los trabajos artesanales, al diseminar en el escenario utensilios gigantes como una bobina de hilo, unas tijeras y un pincel.

Al término del desfile, al que acudió la modelo Bella Hadid con un corsé azul eléctrico y pantalón del mismo color, el diseñador afroamericano apareció brevemente a saludar, detrás de unas gafas de sol oscuras.

- El show musical de Miyake -

Por su parte, el japonés Issey Miyake se sumó a la tendencia de transformar el tradicional marco rígido de un desfile en un espectáculo. No fueron modelos profesionales de expresión neutra, sino músicos y acróbatas quienes tocaron y se ejercitaron durante más de 20 minutos, ataviados con los plisados de la firma.

Bajo las características tuberías azules del techo del Centro Pompidou, las siluetas de colores alegres se movieron al ritmo de trompetas, contrabajos y de la batería. El mensaje es claro: las prendas de Miyake no solo son llevables en la línea recta de una pasarela, sino que su fluidez y comodidad las convierten en ropa para todas las ocasiones.

Músicos y acróbatas exhibieron gabardinas con motivos artísticos, otros lucieron abrigos con líneas geométricas y gorra a conjunto; casi todos llevaron pantalones plisados.

Los asistentes por su parte se tomaron su tiempo para observar los diseños, en vez de apresurarse a captar el máximo de detalles en los escasos minutos que dura normalmente un desfile.

Al término del espectáculo, los modelos, que se fueron animando al son de sus propios ritmos, invitaron al público a salir a bailar. Pero la mayoría se quedó sentada en su sitio, sorprendida por esta inusual propuesta.

- Rick Owens: ¿adiós a los volúmenes? -

Rick Owens, el diseñador estadounidense adepto a las proporciones desmesuradas, apostó por una inesperada colección de prendas ceñidas.

El desfile lo abrió una especie de bodi de cachemira, que se alarga cubriendo una pierna y un brazo, dejando el resto del cuerpo al descubierto.

El hombre, con pelo largo, liso, quiere ser sexi con prendas ajustadas, sobre las que caen abrigos de hombreras puntiagudas, marca de la casa.

La Semana de la Moda masculina incluye más desfiles que nunca, un total de 53, en un momento en que este sector se encuentra en plena expansión. Según Euromonitor International, la facturación de la moda masculina aumentó un 4,5% en 2019 en todo el mundo, un poco más que la femenina (+ 4,3%).