La Abadía, un teatro "resiliente" que quiere renovarse y llegar a Europa

Los actores Carlos Hipólito (i) y Emilio Gutiérrez Caba durante el pase gráfico de la obra "Copenhague" en el Teatro de La Abadía, el pasado mes de mayo. EFE/Kiko Huesca/Archivo

Madrid, 25 nov (EFE).- El Teatro de la Abadía, que José Luis Gómez fundó hace 25 años, quiere "reformularse" y "transformarse" para alumbrar unas nuevas hechuras y contenidos y ser heredero, a la vez, de "todo lo que ocurrió antes", por eso para el próximo semestre ha diseñado una programación que mira hacia Europa.

Carlos Aladro, que tomó el relevo de Gómez el pasado mes de febrero, ha explicado este lunes en rueda de prensa, acompañado de muchos de los creadores programados a partir de enero en ese teatro, que La Abadía, "en un ejercicio de resiliencia", aspira "a nuevos horizontes reales", con una identidad renovada que le permita no ser solo "teatro de Madrid, sino de España y de Europa".

"Lo primero" será celebrar entre el 30 de enero y el 23 de febrero, bajo el título "Instrucciones y prácticas de vuelo", el cuarto de siglo del coliseo con una actividad para cada uno de esos veinticinco días, tantos como años cumple, y cuyo contenido es aún, ha dicho, "secretito".

Los trece títulos de la programación del nuevo semestre, con 215 funciones entre febrero y julio, serán "creaciones contemporáneas", "una apuesta muy decidida por el teatro de hoy en todos sus lenguajes" porque "el eclecticismo es también un sello de su identidad", que estrena también nueva imagen "con 25 gotitas cayendo" sobre la cúpula de La Abadía.

"Estamos haciendo frente a un trabajo interno de grandes desafíos y esperamos que el público entienda hacia dónde vamos para sumarse a nosotros", ha añadido Aladro, que pretende que el teatro "sea la casa de los creadores" con el "necesario" relevo generacional.

La fragilidad de la existencia, con cuatro "accidentes traumáticos" en escena -"Delicuescente Eva", "Kapow", "QuitamiedoS" y "Un roble"-, o la quiebra del planeta -"Antropoceno"-, vertebran los estrenos de una programación que da sitio a la instalación, la performance y el teatro de palabra y en el que, con frecuencia, la frontera entre autor, director y actor.

En esa última línea Carlos Tuñón recupera con el colectivo Los Números Imaginarios "Un roble" y "Sea Wall" y mostrará otras dos piezas de teatro inmersivo, "Lear" y "Hamlet entre todos".

"Carsi", de Eduardo Vasco, se ríe de la vida precaria e imprevisible de los actores a través de las peripecias de una compañía en sus horas bajas, y "Ronejo", del colectivo seXpeare, reflexiona en tono de comedia sobre la robótica y el futuro de la humanidad.

Eva Rufo hace en "Cada átomo de mi piel es un vibroscopio" una revisión de la obra de Hellen Keller, y Bárbara Bañuelos compagina en "Inventario" performance e instalación.

El sevillano Alex Peña llevará algunos de sus "exodramas" al teatro, entre ellos la instalación "Recreativos Federico", una "curaduría" sobre las cuñas informativas del teatro, o la generación de datos a una pantalla sobre los espectadores o el calor que hace en las salas.