A Pedro Sánchez le duran poco las buenas noticias

·3 min de lectura
Pedro Sánchez debe reorganizar buena parte de su núcleo duro en el PSOE antes de las vacaciones de verano. (Photo By Alberto Ortega/Europa Press via Getty Images)
Pedro Sánchez debe reorganizar buena parte de su núcleo duro en el PSOE antes de las vacaciones de verano. (Photo By Alberto Ortega/Europa Press via Getty Images)

Apenas un fin de semana le ha durado la sonrisa a Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno fue el vencedor de manera incontestable del debate sobre el estado de la nación. El formato le beneficia claramente, nadie lo pone en duda. Pero Sánchez supo plantear una estrategia exitosa al punto de que casi la mitad de los encuestados le han otorgado el título honorífico frente a un PP que falló justo cuando pensaba asestarle un nuevo mandoble.

No era mala forma de embocar el final del curso político tras la cornada sufrida en las elecciones de Andalucía. Pero Sánchez no está de suerte. Y antes de bajar parcialmente el pistón en agosto va a tener que hacer frente a una minicrisis.

Primero la renuncia de Adriana Lastra como vicesecretaria general del PSOE, y después la de Dolores Delgado como fiscal general del Estado, le obligan a recomponer buena parte de su círculo de confianza.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un tuit no disponible por tus preferencias de privacidad

Son dos renuncias muy diferentes, una interna y otra externa. Pero al coincidir en el tiempo, amplifican el diagnóstico. El PSOE no está bien. ¿Si Lastra dimite forzada por Sánchez, por qué aduce al embarazo? ¿Y si dimite por el embarazo, en qué lugar deja al PSOE? Para entender el alcance de lo sucedido basta decir que Sánchez ha convocado para este mismo sábado al Comité Federal del partido. El máximo órgano entre congresos.

Eso significa que al presidente del Gobierno no le vale con hacer tímidos ajustes de su plan de vuelo, sino que la remodelación va a tener que ser de cierto calado si pretende que el tímido viento de cola tras el debate de la nación le propulse algunas semanas más.

Sus decisiones saldrán adelante sin oposición. Pero ahí está el problema que Sánchez debería corregir convirtiendo en oportunidad la crisis abierta. Porque, paradójicamente, uno de los problemas de Sánchez es él mismo. El presidente del Gobierno se ha convertido en la única voz con autoridad del PSOE. Tras recuperar la secretaría general y vengarse de Susana Díaz, el madrileño reorganizó el partido a su antojo. Y no hay quien le lleve la contraria o le critique sus medidas. Ferraz funciona como el eco de Moncloa, y repite cualquier mensaje sin autocrítica.

Le han regalado tanto los oídos desde entonces que es difícil saber si hay alguna corriente interna crítica que le ayude a modo de contrapeso. No hay diputados díscolos ni cargos medios con peso como para plantarse ante Sánchez si algo no les gusta. Por eso no supieron reaccionar tras la derrota de las elecciones de Madrid hace casi un año… y por eso volvieron a naufragar en las elecciones de Castilla y León y en las de Andalucía.

Eso sí, ahora que abrazarse a una agenda social que tenía abandonada parece que ha sido una buena idea, todo el mundo en el PSOE lo ensalza. ¿Pero por qué nadie apostó por ello cuando Sánchez miraba hacia otro lado? El caso es que de aquí al sábado el líder del PSOE tomará nuevas decisiones. Y si nadie ofrece alternativas, Sánchez solamente sabrá si ha acertado en la cita con las urnas. Y si no lo hace, ya será demasiado tarde para él… y para el Partido Socialista.

En vídeo | Lastra dimite como número dos del PSOE en un momento difícil para el partido

Más historias que te pueden interesar:

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente