A un año para las elecciones en Brasil, la popularidad de Bolsonaro está en mínimos

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El creciente malestar con el Gobierno de Jair Bolsonaro se expresa en las encuestas, pero también en las calles de Brasil, en las que este fin de semana grupos de la oposición y sindicatos se manifestaron en distintas ciudades contra sus políticas. A un año de las elecciones, el mandatario ultraderechista ostenta un balance duramente criticado, sobre todo por su gestión de la pandemia y por un deterioro económico del país que presenta una inflación de casi dos dígitos.

Enormes multitudes desfilaron por las calles de Brasil este sábado en una señal de creciente descontento contra el presidente Jair Bolsonaro, el líder ultraderechista al que la oposición acusa de devastar la economía, el medio ambiente y la posición mundial de la nación.

Las protestas de este fin de semana, celebradas en 160 ciudades, reunieron a partidos tanto de centro como de izquierda, sindicatos y movimientos sociales, marcando un intento de la oposición de mostrar unidad. Y el lema común que aglutinó a todos fue "Fuera Bolsonaro", una referencia al juicio político que varios sectores quieren impulsar por las acusaciones e irregularidades durante su controvertida Administración.

Desde el inicio del Gobierno de Bolsonaro en 2019 se han presentado más de 130 pedidos de 'impeachment', pero los aliados clave de los conservadores en el Congreso se han negado a concretar estos intentos.

Este presidente representa todo lo que está atrasado en el mundo: hay hambre, pobreza, corrupción y estamos aquí para defender la democracia

"Bolsonaro no respeta la democracia ni la Constitución. Él no quiere elecciones porque sabe que será derrotado si no es destituido antes. Es el momento de que hagamos un frente amplio y que juntemos fuerzas contra el fascismo. Sobre candidaturas conversaremos después", declaró, en Río de Janeiro, la diputada Jandira Feghali, dirigente del Partido Comunista do Brasil.

Bolsonaro y un notorio índice de rechazo del 65 %

Pero estas protestas fueron sobre todo la ilustración del descontento de los brasileños hacia su presidente. De acuerdo a los últimos sondeos, este tiene un índice de rechazo del 65 %, así como una intención de voto para 2022 que no supera el 30 %. Las dificultades del excapitán del Ejército son múltiples y su Gobierno no parece tener soluciones inmediatas para recuperarse de la caída en las encuestas.

Entre las principales quejas está la inflación, que supera el 8 % anual, y amenaza el poder de compra. En Río de Janeiro, un grupo de manifestantes llevó así una enorme bombona de gas hinchable con la inscripción: "¿Es caro? Es culpa de Bolsonaro".

También se unieron las protestas contra el elevado desempleo, que afecta a más de 14 millones de personas; contra la retórica antiambiental del Gobierno y contra el aumento del hambre.

"Este presidente representa todo lo que está atrasado en el mundo: hay hambre, pobreza, corrupción y estamos aquí para defender la democracia", resumió el manifestante Valdo Oliveira.

Rechazo del negacionismo del Gobierno frente a la pandemia

Otra reivindicación que unió a los diversos sectores fue la protesta contra la desastrosa respuesta del país a la pandemia de coronavirus, que ya deja casi 600.000 muertes, sólo superado por Estados Unidos, y cuya gravedad el Gobierno brasileño aún niega. Así, a lo largo de la protesta se vieron enormes letreros tachando al mandatario de "genocida".

Y es que Bolsonaro había prometido que su respuesta a la pandemia "sin intervención" protegería a los pobres de Brasil. Sin embargo esa población terminó siendo la más perjudicada, con la desigualdad agudizada durante su mandato.

"Es muy doloroso ver que la salud y la educación están siendo destruidas y hay mucha gente hambrienta en el país", declaró durante la marcha Marilena Magnano, una jubilada de 75 años. "Necesitamos a Bolsonaro fuera del gobierno. Su tiempo ha pasado", agregó.

Y en relación a estas quejas de los brasileños, está en el horizonte la conclusión de una investigación parlamentaria sobre su gestión de la pandemia, que puede llevar al gobernante ante la Justicia por negacionismo y sospechas en la compra de vacunas.

Estas protestas, y no es una casualidad, tuvieron lugar exactamente a un año de las próximas elecciones presidenciales, previstas para el 2 de octubre de 2022. Los últimos sondeos indican que Bolsonaro perdería estas elecciones presidenciales del próximo año. Sería el líder socialista y expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, con 44 % de la intención de voto, quien derrotaría sin necesidad de una segunda vuelta a Bolsonaro (26 %).

Sin embargo, a pesar de la creciente oposición, el actual mandatario conserva una base dura. Miles de personas acudieron así a apoyarle en las marchas que convocó el 7 de septiembre, coincidiendo con el Día de la Independencia de Brasil.

Con EFE, AFP, Reuters y medios locales

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