7 pilares anticáncer que reducen (en un 40 por ciento) la posibilidad de padecerlo

Esquivar el cáncer es posible

(Foto: Getty Images)

La prevención es el arma fundamental para alejar el riesgo de contraer algún tipo de cáncer en tu familia.

Basta con seguir unas sencillas recomendaciones, reunidas en Los Siete Pilares Esenciales que propone el Dr. José Ramón Germà Lluch, director científico en el Instituto Catalán de Oncología y una de las máximas autoridades oncológicas de nuestro país.

Se puede aprender a prevenir el cáncer a diario, ¡sigue leyendo! (Foto: Getty Images)

Si haces tuyas estas pautas aprenderás a llevar un estilo de vida saludable que reducirá, hasta en un cuarenta por ciento, la posibilidad de padecer esta enfermedad.

El Dr. LLuch, nos da claves, recomendaciones y hábitos fundamentales para prevenir el cáncer en la familia a través de historias reales que ilustran la lucha continuada por demostrar los beneficios de estas sencillas siete pautas que podemos aplicar fácilmente en nuestro día a día.

Además, cada pilar entrelaza el conocimiento básico de la acción nociva del agente causante con los últimos avances médicos para reducir el impacto del cáncer en un futuro próximo.

En definitiva, una visión positiva y actual sobre la prevención y el tratamiento contra el cáncer que os conducirá, a ti y a los tuyos, a la esperanza.

1. La dieta mediterránea

Muchos sitúan la isla de Creta como el epicentro de la dieta sana por antonomasia, gracias, en gran medida, al fisiólogo estadounidense Ances Benjamin Keys muy interesado en los diferentes aspectos de la alimentación, como las dietas, el hambre y su relación con diversas enfermedades. Es a él a quien debemos la denominación dieta mediterránea.

El origen de este nombre se remonta al Estudio de los Siete Países, que fue llevado a cabo en la década de 1960. En él se intentaban contrastar países con diferentes estilos de vida, hábitos alimenticios y factores de riesgo con relación a las enfermedades cardiovasculares, inflamatorias e inmunológicas, y también la formación endógena de compuestos químicos cancerígenos.

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Algunos alimentos como las frutas y las verduras pueden contribuir a prevenirlo (Foto: Getty Images)

¿Qué razones justifican el efecto preventivo de la dieta mediterránea frente a algunos tumores? Especialmente por los vegetales que son la base de una buena alimentación ya que aportan vitaminas y compuestos químicos responsables de su acción preventiva. Estos actúan neutralizando carcinógenos a los que estamos expuestos en nuestra vida cotidiana.

Esta acción se consigue a través de diversos compuestos que actúan de manera diferentes sobre las células de nuestro organismo.

Los carotenoides (zanahoria), polifenoles (frutas rojas y legumbres) y el resveratrol (uva) son antioxidantes y el ácido fólico interviene en la reparación del ADN.

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El aceite de oliva virgen tiene un factor protector frente al cáncer de mama, reduciendo el riesgo hasta en dos terceras partes. (Foto: Getty Images)

Todos ellos muy presentes en los alimentos de la dieta mediterránea, junto a los dos líquidos sagrados: el aceite de oliva y el vino.

Un dato especialmente curioso que nos desvela el autor es como el Grupo Internacional Estudio Prospectivo Europeo sobre Dieta y Cáncer, otorga a Grecia la media más alta (13,4 puntos), seguida por Italia (12,1) y España (10,4), mientras que países como Suecia y Holanda obtienen 5,3 y 6,8 puntos, respectivamente, que demuestra su bajo seguimiento de la dieta mediterránea.

“Una vez conocidas estas puntuaciones, conviene recordar que la incidencia del cáncer en Finlandia, por ejemplo, es el doble que en Grecia”, remarca Germà Lluch.

2. Detectar al enemigo

Diagnosticar pronto un cáncer es casi sinónimo de curación. Este es el principal cometido de las campañas de cribado de población sana en la búsqueda de tumores incipientes de mama, cuello uterino y colorectal, que han demostrado claramente su eficacia en las fracciones de edad de padecer dichos cánceres.

La reducción de muchas de las 150.000 muertes entre los 345.000 casos con cáncer colorectal que se diagnostican anualmente en Europa depende del éxito del diagnóstico precoz mediante el cribado.

Ya que algo más del 20% de los tumores malignos son de origen infeccioso, una de las grandes esperanzas es la vacunación preventiva contra agentes involucrados en la génesis de algunos tumores frecuentes, como en el caso del virus de la hepatitis B o el virus del papiloma humano, causantes de los tumores malignos hepáticos y del cáncer de cuello uterino, respectivamente.

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Recibir una eduación sexual temparana y llevar una vida sexual sana reduce las prácticas de riesgo. (Foto: Getty Images)

La primera vez que se demostró que la vacunación frente a un agente infeccioso prevenía a su vez el cáncer que la infección crónica del virus inducía, fue en 1997. El exitoso programa de vacunación contra el virus B de la hepatitis a que se sometió a niños taiwaneses a partir de 1986 no solo prevenía dicha infección, sino que además reducía significativamente la incidencia del cáncer primitivo de hígado.

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Se puede prevenir el cáncer de cuello uterino, el virus del papiloma humano y las verrugas genitales a través de la vacunación. (Foto: Getty Images)

El cáncer de cuello uterino, una auténtica plaga en muchos países con recursos económicos limitados, este tumor llega a ser la primera causa de muerte por cáncer en la mujer como pudo constatar y relata Germa Lluch en su estancia en Bolivia con Médicos sin Fronteras. Un tumor hoy en día prevenible en más de 95% de casos con la vacunación anti-papiloma.

3. El tabaco, ese asesino silencioso

Como bien nos recuerda Germà Lluch “la información, cuando se comunica con precisión, paciencia y constancia, es mucho más potente que la prohibición”.

El uso inhalado del tabaco aparece citado por primera vez en la obra Apologética historia de las Indias, escrita por fray Bartolomé de las Casas en 1527. Existen diferentes facetas de esa planta ignota, cuyo nombre científico es Nicotiana tabacum, importada por los conquistadores españoles desde la tierra de los incas hace casi quinientos años.

Cada seis segundos fallece una persona a causa de una enfermedad relacionada con el tabaco. (Foto: Getty Images)

La primera oleada expansión fue en 1880 cuando se inventó una máquina capaz de producir doscientos cigarrillos por minuto. La segunda oleada de expansión masiva del hábito fue con el estallido de la I Guerra Mundial, en la que los paquetes de cigarrillos formaban parte de las raciones de intendencia de los soldados, convirtiéndolos así en adictos a la nicotina.

Como reconoce el autor “difícilmente encontraremos un cóctel más explosivo que el que se esconde en el humo del tabaco. Cerca de cinco mil sustancias se agazapan en su interior. Entre ellas hay una veintena de irritantes y tóxicos y más de setenta carcinógenos reconocidos por la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer”.

Estudios recientes demuestran que el tabaco es el responsable de unos seis millones de muertes en el mundo cada año.

Hay que tener claro que el tabaco es tan adictivo como las drogas más duras debido a que un fumador que consuma 20 cigarrillos diarios y realice unas 20 caladas por pitillo estimula los receptores nicotínicos cerebrales 400 veces al día.

Este nivel de frecuencia estimulatoria no tiene comparación con ninguna otra drogodependencia. El síndrome de abstinencia produce las primeras manifestaciones entre las 2 y las 12 horas siguientes a la abstinencia de la nicotina, alcanzando un máximo entre las 24 y las 48 horas y tienen una duración media de entre 3 y 4 semanas.

Por tanto, hay que vencer al tabaco usando una estrategia que contemple los tres aspectos más importantes para su abandono: la motivación, el control del síndrome de abstinencia y la terapia psicológica de apoyo.

4. El peso ideal

Las consecuencias del exceso de peso constituyen un riesgo más elevado de enfermedades crónicas, como la diabetes o los procesos cardiovasculares, y de un número importante de neoplasias.

Este grupo engloba cánceres en distintas localizaciones: zona distal del esófago, páncreas, colorectal, mama especialmente en mujeres menopáusicas, riñón y endometrio.

Un buen ejemplo es el aumento del riesgo de padecer cáncer de colon, que se incrementa un 15% en individuos con sobrepeso y un 32% cuando existe obesidad franca.

El autor nos presenta datos reveladores sobre la alimentación, como en los ��ltimos cuarenta años el promedio de ingesta de calorías se ha incrementado de 2.700 a 3.480 calorías por persona y día.

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La báscula no debe obsesionarte pero es importante que los años sumen vida y salud, no kilos. (Foto: Getty Images).

El país a la cabeza en cuanto a individuos con sobrepeso u obesidad es México, con una tasa del 32,8%, mientras que a finales de los años ochenta del siglo pasado era del 9,5%. La principal razón la encontramos en el incremento de la ingesta anual de alimentos procesados en el país, que ha pasado de los ochenta kilos por persona en 1988 a doscientos diez kilos en 2013.

Estados Unidos, en segunda posición o incluso, según un informe reciente, puede haberlo superado, con una cifra del 31,8%, sobre todo entre la comunidad afroamericana.

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Según la OMS, la obesidad es responsable de miles de casos de cáncer (Foto: Getty Images)

En Europa son Reino Unido, Italia, Francia y España, que ya se sitúa en cifras cercanas al 30%.

Germà Lluch alerta del incremento preocupante de sobrepeso y obesidad en nuestra población infantil, algo que recae en la responsabilidad de las propias familias.

El ejercicio es la receta más asequible, económica y eficiente para evitar este mal. Se han barajado diferentes mecanismos a través de los cuales la actividad física puede protegernos contra el cáncer.

Estos incluyen un mejor control sobre los niveles de insulina y azúcar, así como efectos beneficiosos sobre las hormonas sexuales, la presencia de inflamación y la regulación de algunas funciones inmunitarias.

Mantener una dieta mediterránea a base de hortalizas, pescados y carnes blancas a la plancha, ingerir pocas bebidas alcohólicas y edulcoradas, tomar una pieza de fruta a media mañana y otra a media tarde, cenar frugalmente y quemar calorías mediante 40 minutos de ejercicio moderado cada día, son algunas de las claves que presenta el autor.

5. La cara oscura del sol

La radiación solar que contiene los invisibles rayos UV es la causante del daño sobre la superficie cutánea expuesta, el cual, debido a la exposición prolongada y al paso del tiempo, es capaz de generar diferentes tumores en la piel.

Entre ellos el carcinoma de la epidermis es el tumor más frecuente del ser humano, con una mayor presencia en personas de piel clara.

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Para disfrutar de los beneficios saludables del sol debes protegerte con cremas adecuadas, gorros y gafas; sin excederte en la exposición. (Foto: Getty Images)

Los dos tipos más frecuentes de tumores de la piel son el carcinoma baso celular y el carcinoma escamoso. El primero es, con gran diferencia, el más abundante y se caracteriza por su aparición en los lugares de insolación, como la cara, y la enorme rareza de diseminarse a distancia.

Por su parte, el carcinoma escamoso es más agresivo, con una tendencia mayor a invadir en profundidad y a producir metástasis, primero en los ganglios regionales y, después, en órganos a distancia.

A pesar de su menor incidencia, el melanoma maligno que nace de las células pigmentarias de la piel es el más agresivo de todos, especialmente cuando se diagnostica en fases avanzadas.

El autor narra como después de 80 años de sucesivos viajes hasta 160.000 convictos fueron llevados a las tierras de Australia y Tasmania. Eran presos de tez y ojos claros, obligados a vivir en las lejanas posesiones australianas, cambiando así el cielo gris de Gran Bretaña por las soleadas tierras de las antípodas. Basta solo con comparar el color de piel de los descendientes de aquellos reos y el tono oscuro de los maoríes para comprender por qué Australia es el país con la incidencia de melanoma más alta del planeta.

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Es importante someterse a revisiones, estar atento a los cambios en lunares y manchas, y realizarse autoexploraciones. (Foto: Getty Images)

Pero a pesar la agresividad solar incrementada por el cambio climático es posible disfrutar con seguridad del clima soleado siguiendo unas pocas normas básicas: proteger nuestra piel y, sobre todo, la de los menores con atuendos adecuados, realizar exposiciones moderadas y usar protectores solares con la frecuencia e intensidad necesarias. De nuevo las familias tienen un rol muy activo en la prevención de la insolación excesiva.

6. La herencia dolorosa

Según nos recuerda José Ramón Germà Lluch, resulta esencial realizarse chequeos frecuentes si tenemos antecedentes de cáncer en la familia.

Nos presenta el caso de Dolores una madre con ocho hijas y cinco hijos que murió a los 56 años tras 23 meses de lucha contra el cáncer de ovario. A la mayor de sus hijas le diagnosticaron cáncer de mama con 32 años, pocos meses después, dos casos más en la familia pusieron en alerta a todos los miembros.

Esta familia era un ejemplo claro de herencia dolorosa. Los resultados de las pruebas fueron concluyentes: siete hermanas habían heredado una mutación en el gen BRCA 1, mientras que la restante y todos los varones estaban libres del estigma familiar. De las siete hermanas con mutación comprobada del gen BRCA 1, cinco han desarrollado cáncer de mama y tres, carcinoma de ovario.

A pesar de todo, gracias a la intervención del Consejo Genético y a los médicos que han tratado a cada una de ellas, ninguna ha fallecido por causa de su herencia dolorosa.

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La actriz Angelina Jolie se realizó una doble mastectomía por padecer una mutación genética que la hace propensa al cáncer. (Foto: Getty Images)

El cáncer hereditario se produce porque uno de los dos genes activos que posee cada célula del cuerpo se encuentra mutado desde la edad fetal de modo que basta con que el otro gen mute para acabar dando lugar a un tumor maligno.

La actividad principal de las Unidades de Consejo Genético consiste en identificar esas alteraciones genéticas en familias con la sospecha de tener una predisposición hereditaria al cáncer. La cirugía preventiva de las mamas, trompas y ovarios ha demostrado su eficacia, pues aumenta la supervivencia de las pacientes.

7. Vivir en equilibrio

Hablar de equilibrio es la relación plena y satisfactoria entre el cuerpo y la mente, muchos lo llaman el espíritu.

Sentirnos bien en determinados periodos de la vida de diferente duración. Cuando esta relación se desajusta, la salud se quebranta en una proporción directa a la magnitud de esa alteración.

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Dedicar una hora o dos a liberar estrés (meditando y haciendo ejercicio) es primordial para mantener una mente y cuerpo sanos. (Foto: Getty Images)

Al principal motivo del trastorno de este equilibrio en nuestro mundo actual lo llamamos “estrés”. Existen docenas de ejemplos, muchos de ellos basados en la descripción de casos puntuales de familiares, conocidos o pacientes, en los que parece existir cierta relación entre diversos impactos emocionales y el diagnóstico de una neoplasia maligna.

Una de las propuestas del autor para conseguir dicho equilibrio es seguir el “pacto de los tres ochos”, ocho horas para dormir, ocho para trabajar y las restantes ocho para nuestros ratos de intendencia y ocio.