6.000 genes diferencian a los mamíferos del resto de animales

Ilustración cedida a Reuters de una doble hélice de ADN el 12 de mayo de 2015. REUTERS/ Instituto Nacional de Investigaciones del Genoma Humano/Cedida

A todos nos gusta sentirnos especiales, comprobar que tenemos características únicas. Y no sólo como individuos, también como grupo. Así que es lógico que los científicos lleven tiempo tratando de determinar qué es lo que nos hace “especiales y únicos” como animales. Es decir, qué tenemos los mamíferos que no tiene ningún otro animal.

Ahora un estudio da una imagen muy clara: son 6.000 genes los que nos hacen distintos de cualquier otro animal. Bueno, en realidad son 6.000 familias de genes, ya que la secuencia concreta no es exactamente igual. Pero la función de la proteína para la que codifican sí lo es.

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Es decir, hay 6.000 características que nosotros tenemos y no aparecen en ningún otro animal. El número puede parecer muy elevado, pero en términos comparativos no lo es. Se trata de apenas un 2,5% de los genes que se expresan en nuestro cuerpo.

Antes de explicar qué son estos genes, merece la pena detenerse en cómo se ha llegado a esta cifra. Los investigadores han recopilado los genomas ya secuenciados de 68 mamíferos, y los han comparado con el resto de genomas que se conocen. Los animales contemplados van desde el ser humano y otros primates al lince ibérico, pasando por ratones y ratas.

Al hacer este análisis han podido llegar a varias conclusiones. La primera es que en todos los casos se trata de secuencias cortas. Es decir, que los genes que nos hacen únicos como grupo biológico producen proteínas de pequeño tamaño. Y lo que es más curioso, un alto porcentaje son genes de novo.

Esto quiere decir que han aparecido durante el proceso evolutivo completamente de cero en los mamíferos. No tienen homólogos en otros grupos, ni surgen como resultado de una duplicación génica, que es uno de los procesos habituales: un gen se duplica, una de las copias se mantiene igual y la otra va mutando hasta convertirse en un gen completamente distinto.

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Pero las sorpresas no se quedan ahí. Porque también ocurre que una cantidad sorprendente de estos genes únicos sólo se expresan en uno o dos tejidos. Es decir, son tremendamente específicos.

Bien, pero ¿qué hacen estos genes que definen a los mamíferos? Algunos son obvios, y se encargan de las características que nos diferencian: generan el pelo y se encargan de la formación y funcionamiento de las glándulas mamarias.

Pero otros son más sorprendentes. Como el caso del gen que determina la estructura de la piel – epidermis y dermis – de los mamíferos, que es distinto del que emplean otros vertebrados como reptiles o aves.

Así que ya podemos ponerle número a lo que nos diferencia – que no significa, en ningún caso, que nos haga mejores – del resto de animales. Y tenemos una idea aproximada de cómo surgieron durante el proceso evolutivo. Queda un enorme, y muy interesante, campo de estudio por delante.

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