5 reflexiones que explican la debacle del socialismo en Europa

Javier Taeño

La resaca de la primera vuelta de las elecciones francesas ha dejado varios ganadores y un gran perdedor. Benoit Hamon, el candidato socialista, apenas logró el 6,4% de los votos frente al 28,63% que sacó el presidente Hollande hace cinco años. Este hundimiento, de más de 22 puntos porcentuales con una caída de unos 8 millones de votos, es un buen síntoma de los problemas que está enfrentando el socialismo en Europa.

Con la excepción de los países nórdicos, donde la socialdemocracia goza de buena salud debido en parte a que hay mucha menos conflictividad social, los socialistas de Francia, Reino Unido, Grecia o España sufren una profunda crisis que se confirma elección tras elección. Estas son las causas.

Benoit Hamon tras conocerse los resultados (AFP):

– Traición a los valores socialistas tradicionales

En los años 90 los partidos socialistas europeos se adaptaron a la globalización liberal y asumieron sus postulados, sin darle ninguna otra alternativa a sus votantes tradicionales (clases medias y populares), tal y como cuenta Sami Nair en El País. Este hecho propició que la actual crisis del liberalismo les haya arrastrado y les haya pillado sin alternativas. Los partidos socialistas en países como España, Grecia o Portugal se han visto obligados a aplicar políticas de austeridad que han provocado el empobrecimiento de una sociedad que se ha sentido traicionada por el socialismo. Los recortes en sanidad o educación por ejemplo tampoco han ayudado a cambiar esta percepción.

– Falta de identidad

Al asumir los postulados tradicionales de la derecha, los socialistas han perdido su identidad y han dejado de convertirse en una alternativa real para ocupar el poder. Se dice popularmente que entre el original y la copia, siempre se prefiere el original. Que los partidos socialistas hayan aplicado medidas conservadoras ha provocado que su espacio político quede mucho más reducido, perdiendo multitud de votos de la izquierda. Lo peor es que el socialismo no ha sido capaz de proponer una alternativa a algunos de los problemas que han asolado Europa en la última década: crisis económica, crisis de refugiados, dudas sobre el futuro de la Unión Europea… Su indefinición ha terminado lastrando la confianza de los votantes.

– Incapaces de responder ante la derechización de la sociedad y el discurso xenófobo y nacionalista

Es un hecho que en los últimos años han aparecido en Europa partidos ultraderechistas que han propugnado un discurso nacionalista y de odio al diferente. Frente a ellos, los socialistas deberían haberse posicionado como el muro de contención de este tipo de políticas, sin embargo, no ha sido así. Tanto en Holanda como en Francia, las sociedades han preferido apostar por opciones a la derecha de los socialistas (victorias de Macron y Rutte) o a su izquierda (Mélenchon triplicó en votos a Hamon). Sin un programa conciso ni unas ideas determinadas les ha resultado imposible responder a estos retos.

Pedro Sánchez durante su debate con Rajoy (Reuters).

– Malos candidatos

Los socialistas no han conseguido dar con candidatos que se acerquen a la sociedad y esta se sienta representada por ellos. Sorprende que por ejemplo en Francia el más votado de la primera vuelta haya sido un exministro socialista que sin embargo ha montado su propio partido porque este no le representaba. Alemania, Italia o España son otros casos paradigmáticos que han mostrado que los representantes de los partidos no han encontrado un amplio respaldo social.

– Irrupción de nuevos partidos que ocupan el espacio dejado por socialistas

Tal y como se comentaba anteriormente, el socialismo ha dejado mucho espacio a su izquierda que ha sido hábilmente ocupado por partidos minoritarios o de nueva creación como Francia Insumisa o Podemos. Pero la fuga de votos también ha sido por el centro y por la derecha (Ciudadanos en España, En Marcha de Macron en Francia…). La indefinición socialista ha provocado que estos grupos se nutran de votantes y pone en riesgo el futuro del socialismo en Europa, al que le espera una larga travesía en el desierto antes de recuperar su lugar tradicional.

Javier Taeño (@javiertaeno)

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