Las 5 claves de la segunda vuelta electoral de las presidenciales francesas

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Le Pen (izq) y Macron (der) durante el debate electoral del pasado miércoles. (Photo: POOL New via REUTERS)
Le Pen (izq) y Macron (der) durante el debate electoral del pasado miércoles. (Photo: POOL New via REUTERS)

Le Pen (izq) y Macron (der) durante el debate electoral del pasado miércoles. (Photo: POOL New via REUTERS)

Entre los indecisos y principalmente los que son votantes de izquierdas anda el juego de esta segunda vuelta de las elecciones francesas. En el ruedo, dos viejos conocidos: el presidente saliente Emmanuel Macron y la candidata de la extrema derecha Marine Le Pen. Mismos oponentes que 2017, pero que esta vez están ante un escenario muy distinto. Se encuentran ante una Francia desencantada, cansada de las políticas de siempre y con el riesgo de una abstención abrumadora que termine por inclinar la balanza hacia la que es la peor pesadilla de la Unión Europea: una líder de la extrema derecha en el Elíseo.

Los que apuestan por Macron se aferran a que Francia se caracteriza, ante situaciones como la actual, por recurrir al conocido como ‘voto útil’, que en la práctica derivaría en un mayor apoyo al candidato a la reelección por parte de la izquierda con el objetivo de evitar ese ascenso de Le Pen. Este “cordón sanitario” se ha usado muchas veces en Francia, llegando a su máxima expresión en 2002, cuando millones de electores progresistas votaron “con la nariz tapada” al conservador Jacques Chirac para impedir la elección de Jean-Marie Le Pen, padre de Marine.

Pero esta vez, el “cordón sanitario” peligra por diversas claves.

1. Qué harán los votantes de Mélenchon

Por quién se decantarán los votantes del candidato del partido izquierdista Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon ―tercera fuerza política en la primera vuelta de las elecciones presidenciales y, por lo tanto, el más numeroso en cuanto a votantes si lo comparamos con el del resto de candidatos– es la gran incógnita y quebradero de cabeza para Macron y Le Pen.

Mélenchon, que logró el 22% de los votos ha mantenido una posición ambigua desde el momento en el que se supieron los resultados de la primera vuelta. No ha llamado a sus votantes abiertamente a votar al actual presidente, pero sí ha reiterado lo fundamental que es que no se abstengan para evitar que la ultraderecha se haga con el poder. “No se abstengan, sigan siendo actores de esta historia”, ha declarado recientemente en una entrevista concedida con la cadena de televisión BFM TV en la que además ha pedido abiertamente a sus seguidores no votar por Le Pen, lo que supone un apoyo tácito a Macron como única opción no excluida.

Es más, Mélenchon ha subrayado que “comprende” a los que no quieren dar su voto al actual mandatario, pero también considera que votar en la segunda vuelta a favor de la candidata ultraderechista supondría “una contradicción total” con el programa electoral de la formación izquierdista.

Las encuestas reflejan que un 33% de los votantes de Mélenchon estaría dispuesto a votar a Macron mientras que un 16% daría su papeleta a Le Pen. Así lo determina un sondeo publicado el pasado sábado por IPSOS-Sopra-Steria que incluye otro factor clave: un 50% no ha querido responder qué piensa hacer este domingo.

2 … Y qué harán el resto de los votantes del bipartidismo tradicional francés

El hundimiento del Partido Socialista ―cuya candidata, la alcaldesa de París, Anne Hidalgo, recabó sólo el 1,7% de las papeletas― y el peor resultado histórico de Los Republicanos - con apenas el 4,8% de los votos- fue otro de los titulares de la jornada electoral del pasado 14 de abril. Ante el mal resultado, tanto Hidalgo como Valérie Pécresse no tardaron ni medio segundo en pedir el voto para Macron. El problema es que los números no mienten: si el votante de estos dos partidos siguieran la petición de sus candidatas, obviamente el candidato a la reelección no tendría suficiente.

Graffiti contra Macron y Le Pen (Photo: SARAH MEYSSONNIER via REUTERS)
Graffiti contra Macron y Le Pen (Photo: SARAH MEYSSONNIER via REUTERS)

Graffiti contra Macron y Le Pen (Photo: SARAH MEYSSONNIER via REUTERS)

No estamos en aquel 2002, cuando todos los candidatos -menos el de Lucha Obrera- pidieron abiertamente votar contra el padre de Marine Le Pen. Tal y como recuerda la agencia Efe, hoy los diez aspirantes al Elíseo que no llegaron a la segunda vuelta tienen posturas diversas, llegando algunos a pedir un frente “anti-Macron”. Más allá de las posturas de Mélenchon, Hidalgo y Pécresse, el ecologista Yannick Jadot y el comunista Fabien Roussel -con menos del 5% de apoyos en la primera vuelta- apelaron a votar por Macron. De entre los que promovieron el voto para Marine Le Pen como manera de castigar a Macron, destaca el ultra Éric Zemmour (7%) y el soberanista Nicolas Dupont-Aignan (2%), unas reservas de votos que ella nunca había tenido.

3. Qué pasará con los votantes de Zemmour

Para horror del mundo y de buena parte de los franceses, apareció en escena el candidato a la derecha de la extrema derecha de Marine Le Pen. Se pensaba que iba a arrasar, pero Éric Zemmour terminó el domingo 14 de abril en cuarto lugar con un 7% de los votos. Fue una gran decepción para el candidato, que alardeaba de tener posibilidades de superar a la que hasta ahora era la única líder de este espectro ideológico.

Pero cada voto cuenta, y Le Pen se ha pasado gran parte de la campaña relajada sobre la amenaza que suponía Zemmour e incluso alardeando sobre cómo ejercía para ella una reserva de votos. “Hace cinco años Le Pen incrementó poco sus votantes entre la primera vuelta, que hay muchos candidatos, y la segunda, donde solo hay dos. Esta vez creo que hay un 80% de los sondeos de la gente que dice querer votar a Zemmour que dice que votaría a Le Pen en segunda vuelta si él no está. Eso le permite incrementar y acercarse a Macron”, declaraba a El HuffPost el corresponsal en España del diario francés Le Figaro, Mathieu de Taillac, con motivo de la primera vuelta de las elecciones.

4. Ojo a la abstención

Una de las grandes preocupaciones de esta segunda vuelta es la de la falta de motivación para acudir a las urnas. En la primera cita electoral la movilización fue mala: la abstención se situó en el 26%, cuatro puntos menos que en 2017 aunque aún lejos del dato registrado hace 20 años, con un 28,4%.

Por norma la participación en la segunda vuelta suele ser más elevada que en la primera aunque si retrocedemos cinco años esta hipótesis ya se rompió, por lo que preocupa que en esta ocasión suceda lo mismo y esto favorezca a una Le Pen que ahora asusta menos y que se presenta ante los ojos de los franceses como más moderada.

Prueba del poco interés que están generando estas elecciones en Francia es que el debate del pasado miércoles entre Macron y Le Pen fue el menos visto de la historia. Solo vieron el cara a cara 15,6 millones de personas, casi un millón menos que el que mantuvieron en 2017, según Médiamétrie.

Y a todo esto hay que sumarle que Mélenchon no ha pedido en ningún momento abiertamente el voto para Macron, dejando así la puerta abierta para la abstención, el voto en blanco o nulo.

5. Dos mundos opuestos... y el horizonte de las legislativas

La reforma de las pensiones, las fórmulas en apoyo del poder adquisitivo, el reto de la inmigración, la visión europea o la guerra de Ucrania son algunos de los grandes puntos de fricción entre los dos candidatos a la Presidencia francesa, Emmanuel Macron y Marine Le Pen. Son, en definitiva, dos maneras opuestas de ver y dar forma al futuro de Francia. Pero los dos son conscientes de que ejecutar sus planes no depende solo de su resultado de este domingo, hay que mirar más allá: el 12 y 19 de junio el que resulte ganador de la segunda vuelta vivirá una reválida de las presidenciales de la mano de las legislativas.

En esas dos fechas los franceses elegirán los 577 escaños de la Asamblea Nacional de la Quinta República. Como en las presidenciales, sus miembros serán elegidos mediante sufragio directo y, aunque esa es otra historia a analizar más adelante, los dos candidatos actuales saben que esas fechas del futuro también tendrán que cuadrarles.

Bonus track: la reelección de Macron

Pese a todo, los sondeos sitúan como favorito al candidato a la reelección, aunque no con tanta holgura como auguraban en 2017. Pero si finalmente lo consigue, el actual presidente volverá a imponerse a Le Pen y sumará otro punto más: se hará con la primera reelección presidencial en Francia desde Jacques Chirac, quien revalidó su mandato en 2002.

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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