36,000 vidas se habrían salvado en EEUU si se hubiese establecido el confinamiento contra el Covid-19 una semana antes

El quedarse en casa y el distanciamiento social han sido medidas clave para mitigar la pandemia de coronavirus, y el consenso de los expertos es que las infecciones y los fallecimientos actuales habrían sido sustancialmente mayores de no haberse establecido tales determinaciones para frenar el Covid-19.

La importancia de ello se revela en los resultados de un estudio reciente de la Universidad de Columbia, Nueva York, en el que se señala que si el distanciamiento social y el quedarse en casa a gran escala hubiesen sido establecidos una semana antes se habrían podido evitar 36,000 muertos entre el 15 de marzo y el 3 de mayo de 2020, de acuerdo a The Washington Post.

El distanciamiento social y otras medidas para reducir las interacciones entre personas han resultado efectivas para reducir la propagación del Covid-19. (AP Photo/Kathy Willens)

El estudio de epidemiólogos de la Universidad de Columbia, identificó que el distanciamiento social y otras medidas de control del contagio de coronavirus tuvieron un impacto importante en el freno del avance del Covid-19 y, al aplicar esos datos a las circunstancias que existían una semana o dos antes del 15 de marzo, se  identificó que gran cantidad de fallecimientos, cerca del 40% en el periodo de referencia, podría haberse evitado, simplemente porque las personas que murieron no se habrían infectado del coronavirus.

Aunque en algunas localidades se establecieron medidas de distanciamiento y suspensión de actividades en fechas anteriores, a escala nacional fue para el 15 de marzo cuando esas acciones se estaban tomando en gran cantidad de estados, con alertas también provenientes del gobierno federal.

Una semana antes, en cambio, grandes concentraciones de personas en arenas deportivas, salas de conciertos y otros espectáculos, lugares de culto, centros comerciales o mítines políticos tenían lugar y en general las personas no practicaban de modo extensivo el distanciamiento social y acudían de modo normal al trabajo, la escuela y otras actividades.

Pocos días después el escenario cambió y el país (como sucedió a escala global) estableció medidas de confinamiento, con énfasis distintos ciertamente dependiendo del estado, que funcionaron para contener el avance del Covid-19 y su carga de sufrimiento y muerte. La economía lo resintió de modo catastrófico y casi 40 millones de personas se vieron forzadas a solicitar los beneficios del desempleo por la crisis desatada por la pandemia.

Los números de ese estudio son de enorme severidad y, sobre todo, de punzante importancia para el futuro. Si las citadas medidas se hubiesen tomado una semana antes, se habría evitado la muerte de 36,000 personas y si se hubiesen establecido solo dos semanas antes, la cantidad de fallecimientos por Covid-19 se  habría reducido en 54,000 en comparación a las que se registraron hasta el 3 de mayo de 2020, indica el estudio.

De acuerdo a la radio pública NPR, el estudio considera que además de menos muertes los contagios también se habrían reducido de modo sustantivo si se hubiese reaccionado de modo más temprano: se habrían registrado unos 700,000 casos menos si las medidas de confinamiento y distanciamiento social hubiesen comenzado una semana antes y casi un millón menos si hubiesen sido establecidas dos semanas.

Actualmente, la cifra de casos registrados por Covid-19 en Estados Unidos supera los 1.5 millones con casi 94,000 fallecidos, de acuerdo a la Universidad Johns Hopkins.

Cada una de las muertes sufridas durante la pandemia tiene detrás una persona, una familia y sus comunidades. Por ello, el ritmo de la reapertura es clave para prevenir rebrotes del coronavirus y por ende evitar más infecciones y muertes futuras y nuevas dislocaciones de la actividad económica.

Trabajadores sepultan los cuerpos de víctimas del Covid-19 en una fosa provisional en Hart Island, Nueva York. (AP Photo/John Minchillo)

La gran  pregunta es, así, por qué esas medidas no se tomaron antes (durante febrero, por ejemplo, el presidente Donald Trump recurrentemente minimizó la gravedad de la epidemia) y, de cara al futuro, qué se hará para aprender de los errores o las oportunidades perdidas en la respuesta al Covid-19, máxime cuando es posible que nuevos brotes severos se registren en próximos meses.

El gobierno de Trump reaccionó a ese estudio señalando al Post que se tomaron las decisiones con base en la información disponible al momento, y que si China hubiese sido transparente sobre la magnitud de la epidemia y la Organización Mundial de la Salud hubiese hecho su trabajo eso hubiese salvado vidas. Y defiende que fueron las decisiones del presidente las que evitaron en Estados Unidos muchos fallecimientos.

El  hecho de que solo tardíamente se habría comprendido que las personas infectadas pero asintomáticas son vectores sustantivos de contagio también habría contribuido a que no se tomaran medidas de distanciamiento y confinamiento más cercanas.

Pero otros señalan que la respuesta del gobierno federal resultó lenta, fueron los estados y las localidades las que asumieron el peso de responder a la epidemia en las semanas iniciales críticas y cuando se reprochó la falta de colaboración, apoyo y guía de parte del gobierno federal.

Ante ello, es imperativo que las autoridades de todos los niveles pongan especial atención en el dato científico durante el proceso de reapertura, pues las posibilidad de que se registren nuevos rebrotes y más y tragedias es muy real, y el presente descenso de casos en muchas ciudades y estados puede provocar una falsa creencia de seguridad o de que todo ya se ha superado.

Una reapertura mal manejada puede echar el reloj para atrás y reactivar la cadena de infecciones, hospitalizaciones y muertos, además de que conduciría a un nuevo parón económico justo cuando la recuperación económica es aún incipiente.

Expertos de la Universidad de Columbia también advierten de que una respuesta lenta o insuficiente ante una nueva ola de Covid-19 podría llevar a la pandemia a una situación incluso peor que la que se ha registrado.

El Covid-19, en tanto no exista una vacuna o tratamientos efectivos, permanecerá activo y con fuertes probabilidades de rebrotes y las personas y comunidades, las instituciones y los gobiernos, han de aprender de los errores y éxitos pasados y encarar lo que viene en consecuencia.