Tras 26 años exiliada, la escritora Taslima Nasreen sigue sin poder volver a Bangladés

Abhaya SRIVASTAVA
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La escritora bangladesí Taslima Nasreen, exiliada desde hace 26 años, en su domicilio en Nueva Delhi (India), el 1 de noviembre de 2016

Tras 26 años exiliada, la escritora Taslima Nasreen sigue sin poder volver a Bangladés

La escritora bangladesí Taslima Nasreen, exiliada desde hace 26 años, en su domicilio en Nueva Delhi (India), el 1 de noviembre de 2016

La escritora bangladesí Taslima Nasreen, exiliada desde hace más de un cuarto de siglo, teme que nunca podrá volver a su país y lamenta la influencia creciente de los fundamentalistas islamistas, que la condenaron a muerte, en Bangladés y en el resto del mundo.

"En todos los países musulmanes, las organizaciones fundamentalistas ganan terreno, ya sea Al Shabab, Al Qaida o Boko Haram", asegura la autora de "Laija" ("La vergüenza"), de 58 años, en una entrevista para la AFP.

"Incluso en Europa, muchos fundamentalistas islamistas reivindican la sharia (ley islámica) en nombre del multiculturalismo", añade Nasreen, que tuvo que huir de Bangladés en 1994 y que reside en Nueva Delhi desde 2011.

El yihadismo volvió a sacudir Europa en las últimas semanas tras los recientes ataques en Austria y Francia, que este viernes conmemoró el quinto aniversario de los atentados del Estado Islámico (EI) del 13 de noviembre de 2015 en París, en los que 130 personas murieron y 350 resultaron heridas. Pero esta entrevista fue realizada antes de los últimos ataques.

A mediados de octubre, emergió una ola de ira antifrancesa en varios países musulmanes, especialmente en Bangladés, tras las declaraciones del presidente francés, Emmanuel Macron, en las que defendió la libertad de expresión tras el asesinato de un profesor que había mostrado caricaturas del profeta Mahoma a sus alumnos en una clase sobre libertad de expresión.

Las interpretaciones más conservadoras del islam prohíben cualquier representación del profeta Mahoma.

Nasreen sufrió en sus carnes el fundamentalismo islamista cuando en agosto de 1994 tuvo que exiliarse de Bangladés tras haber publicado el año anterior "Lajia", su novela más destacada en la que describe la violencia contra las personas hindúes en su país tras el saqueo de la mezquita india de Ayodhya en 1992.

Tras ser víctima de una fetua (decreto religioso) de un grupo islamista en que la condenaba a muerte, Nasreen, que dispone de un pasaporte sueco, vivió a caballo entre Europa, Estados Unidos e India.

La escritora teme que nunca podrá volver a su país. "Lo supliqué cuando mi padre estaba enfermo de muerte, pero (las autoridades de Bangladés) no me dejaron verle una última vez", recuerda.

"El gobierno actual (en Bangladés) protege a organizaciones islamistas fanáticas", explica. "La gente de las mezquitas y de las madrasas (escuela coránica) se han hecho poderosas, me matarán, pero lucharé por mi derecho a volver mientras esté viva".

- Intolerancia -

A pesar de exiliarse, no se liberó de la amenaza de los fundamentalistas. En 2007, manifestaciones islamistas la echaron de Calcuta, donde se había instalado.

Considerada en Occidente como un símbolo de la lucha contra el oscurantismo y la opresión de las mujeres, Nasreen, que no se muerde la lengua, es una personalidad tan querida como detestada en el subcontinente indio.

Según ella, los fundamentalistas religiosos se apoderaron de Bangladés, una suerte que podrían seguir otros países más modernos, como Turquía, advierte.

"Cualquiera que se atreva a criticar los dogmas islámicos es asesinado o encarcelado", asegura.

Según los analistas, la intolerancia religiosa progresa incluso en India, su país de acogida, como consecuencia del avance del nacionalismo hindú.

"India era más liberal antes, por eso me gustaba. Pero esto cambió", lamenta.

Nacida en el seno de una familia musulmana, Nasreen se dio a conocer en la década de 1980 con una serie de artículos en los que condenaba la opresión religiosa y sexual de las mujeres en varios países asiáticos.

Con su decisión de dejar de llevar el vestido tradicional, suscitó la ira de los fundamentalistas bengalíes, pero esto no le impidió aplaudir la ley francesa de octubre de 2010 que prohibió el cubrimiento del rostro en el espacio público.

Ginecóloga de formación, la escritora es una feminista confesa, que ya militaba contra la violencia sexual mucho antes de #MeToo.

"Los hombres deben entender que violar no tiene nada que ver con las relaciones sexuales", asegura Nasreen, víctima de una agresión sexual por parte de un poeta que creía hasta entonces amigo.

Autora de más de cuarenta libros traducidos en una treintena de idiomas, fue elogiada recientemente por la crítica tras la reedición en inglés de su libro de memorias "My girlhood" ("Mi juventud").

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